¿Existen soluciones a la resistencia global?
El rastreo de soluciones hay que dirigirlo, en palabras del especialista, a los ámbitos sanitarios con el control y prevención de la infección, vacunaciones, pruebas de diagnóstico rápido y política adecuada de antibióticos: «Hay que disminuir el consumo de antibióticos en ganadería, agricultura y acuicultura. La industria tiene que controlar los vertidos de residuos antibióticos en ambientes microbianos. Se necesitan cumplir los compromisos y actuaciones mundiales conjuntas para combatir las RAM».
Por otro lado, la supervisión de la FDA y otros organismos reguladores a los fabricantes de estos productos debe superar las dificultades en las inspecciones y todas las compañías farmacéuticas deben incorporase a la Iniciativa de la Cadena de Suministro Farmacéutico (PSCI), y su conjunto de Principios para la Gestión Responsable que abarca cinco áreas, incluyendo el medio ambiente: «Estos principios, totalmente voluntarios, deben contar con sistemas que garanticen en el campo de los antimicrobianos la manipulación, movimiento, almacenamiento, la gestión segura de residuos, emisiones atmosféricas y descargas de aguas residuales».
Por último, el doctor Gobernado ha hecho hincapié en el desarrollo de nuevos antibióticos. Hace tres meses, la OMS publicó una lista de patógenos para priorizar la investigación y el desarrollo de nuevos tratamientos antibióticos. Los patógenos se han estratificado en 3 grupos: con prioridad crítica A. baumannii, P. aeruginosa y Enterobacteriaceae, resistentes a los carbapenemes o productores de beta-lactamasas de espectro extendido; prioridad alta, E. faecium, S. aureus, H. pylori, C. jejuni, Salmonella spp y N. gonorrhoeae, por resistencias a la vancomicina, meticilina, claritromicina, quinolonas o cefalosporinas dependiendo de la bacteria que se trate; y prioridad media S. pneumoniae, H. influenzae y Shigella spp resistentes a la penicilina, ampicilina o fluoroquinolonas, respectivamente.





