La alta miopía multiplica por diez el riesgo de padecer desprendimiento de retina, una patología grave que, en caso de no ser tratada con prontitud, derivará en la pérdida total de la visión. Otro grupo de riesgo lo constituyen las personas diabéticas, ya que esta enfermedad suele conllevar la afectación de los vasos sanguíneos oculares.

En España se registran un total de 30.000 casos anuales de desprendimiento de retina, según datos de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV). Se trata de una patología grave que en caso de no ser tratada a tiempo, derivará en la pérdida total de la visión. Es imprescindible tratarla pronto “porque la visión final depende de la visión existente justo antes a la operación”, puntualiza la SERV.

La retina es una estructura nerviosa que se sitúa tapizando el globo ocular por su parte interna. Es la encargada de captar las imágenes y transmitirlas hasta el cerebro en forma de impulsos nerviosos y se considera tejido neural, por lo que no se puede regenerar ni transplantar. La retina está integrada por fotorreceptores, responsables directos de la visión. En el centro de la retina se encuentra la mácula, lugar donde se concentran el mayor número de estos fotorreceptores y que es fundamental para la llamada “visión central”. El resto de la retina o “retina periférica” contribuye por su parte a la percepción del campo visual.

El desprendimiento de retina se produce por la separación espontánea de las capas internas (retina neurosensorial) y externa (epitelio pigmentario) de la retina. Al acumularse líquido en el espacio que se forma entre ambas capas, la retina desprendida no puede funcionar ni nutrirse de forma adecuada.

De gravedad
Un desprendimiento de retina es un problema visual grave que puede ocurrir a cualquier edad, aunque normalmente suele darse en individuos de edad media o en personas de la tercera edad. Es más frecuente en personas que son miopes o en aquellos que han tenido anteriormente algún trastorno en la retina (por ejemplo una retinopatía por diabetes). Un golpe fuerte puede causar también el desprendimiento de la retina. Con menor frecuencia, se relaciona con enfermedades de tipo hereditario (por ejemplo en el síndrome de Wagner-Stickler), y puede presentarse incluso en niños.

Ante la gravedad de esta patología, el profesor José María Ruiz Moreno, director médico del Instituto Europeo de la Retina Baviera (IER Baviera), señala la prevención como principal herramienta y recomienda la realización de revisiones periódicas, especialmente en el caso de pertenecer a alguno de los principales grupos de riesgo: miopes, diabéticos, personas con antecedentes familiares de desprendimiento y que hayan sufrido complicaciones en cirugías oculares previas o traumatismos oculares.

Para que aparezca un desprendimiento de retina hacen falta dos requisitos: la existencia de un vítreo licuado (degenerado) y una rotura en la retina.
Existen circunstancias que hacen que estos dos factores puedan confluir:

  • Más del 40% de los desprendimientos de retina ocurren en ojos miopes, siendo mayor el riesgo de desprendimiento de retina cuanto mayor es la miopía. Este hecho ocurre porque la degeneración vítrea y las degeneraciones en la retina periférica son más frecuentes entre los miopes (desgarros, agujeros tróficos).
  • Cirugía previa de catarata complicada.
  • Si existe desprendimiento de retina en el ojo contralateral (el 10% son bilaterales).
  • Si existe historia familiar de desprendimiento de retina (en primer grado).
  • Si existen algunas degeneraciones retinianas periféricas peligrosas. El 60% de las roturas retinianas se producen en áreas que muestran alteraciones específicas previas, siendo más frecuentes en miopes. A su vez, las encontramos en el 30-40% de los ojos con desprendimiento de retina.
  • Los traumatismos oculares abiertos o cerrados pueden acompañarse de roturas en la retina, hemorragia vítrea y desprendimiento de retina (suponen el 10-12% de los desprendimientos de retina).
  • Algunas enfermedades generales.

Miopes y diabéticos
El profesor Ruiz Moreno incide de manera especial en la prevención en miopes y diabéticos. En el caso de la miopía, señala que “una graduación superior a las 5 dioptrías, hace que el riesgo de padecer desprendimiento sea hasta 10 veces mayor que en una persona sin este defecto visual”. Este hecho se debe al alargamiento patológico del globo ocular que puede provocar el adelgazamiento de las capas de éste, entre ellas, la retina.

Por su parte, respecto a la diabetes, el experto apunta que “la afectación de los vasos sanguíneos del ojo hace que los problemas visuales sean habituales entre los diabéticos. El desprendimiento de retina puede ser una de las complicaciones más graves en los pacientes que sufren diabetes”. En este caso se trata de otro tipo de desprendimiento de retina denominado desprendimiento de retina traccional. En la mayoría de las ocasiones, de manera previa al desprendimiento, se presentan una serie de síntomas ante los cuales la consulta al oftalmólogo ha de ser inmediata. Se trata de la aparición de destellos luminosos en el ojo, de moscas volantes o de defectos en el campo visual que el paciente suele describir como un telón o cortina negra.

Tratamiento: la cirugía
El desprendimiento de la retina se diagnostica revisando el fondo de ojo después de la dilatación de la pupila. El tipo de tratamiento recomendado varía dependiendo de la causa, el estado de la retina, el tiempo transcurrido y diversos factores, aunque por regla general suele ser necesaria la cirugía. Esta debe ser lo más precoz posible para mejorar así la tasa de éxito y el resultado visual final. Al paciente se le recomendará reposo postural a fin de evitar o minimizar la progresión del desprendimiento. El objetivo principal será cerrar las roturas retinianas y para ello se puede recurrir a diferentes técnicas quirúrgicas.

Acudir con urgencia al médico ante los siguientes síntomas de alerta:

1. Destellos luminosos y moscas volantes. En el 60% de los casos pueden aparecer síntomas premonitorios como destellos luminosos (fotopsias) y moscas volantes (miodesopsias).

2. Defecto en el campo visual. Tras un periodo de tiempo aparece un defecto del campo visual, el paciente lo suele describir como telón o cortina negra.

3. Pérdida de visión central. Aparece cuando se ve afectada la mácula.

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