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Disponible en España un nuevo fármaco para combatir la leucemia más común

por Redacción Consejos

Ha recibido la autorización del Ministerio de Sanidad para su financiación en el Sistema Nacional de Salud

La leucemia linfática crónica (LLC) es el tipo de leucemia más frecuente en España y no tiene cura. El objetivo es que los pacientes vivan el mayor tiempo posible sin síntomas de la enfermedad. Para ello se dispone de tratamientos eficaces pero agresivos. Pero no todos los afectados presentan un buen estado general que les haga candidatos a estas opciones de tratamiento. Ahora, el primer exponente de una nueva generación de anticuerpos monoclonales diseñados por glicoingeniería permite cubrir esta necesidad y además hacerlo con mayor eficacia. Obinutuzumab, comercializado como Gazyvaro®, dispone de un innovador mecanismo de acción que se traduce en una capacidad sin precedentes para la destrucción de las células malignas. Eso se traduce en que los pacientes que reciben este fármaco reducen en un 61% el riesgo de progresión o muerte en comparación con el actual tratamiento estándar.

Un año después de su aprobación por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad acaba de autorizar la financiación de Gazyvaro®. La indicación autorizada es en combinación con la quimioterapia clorambucilo para pacientes con LLC que previamente no han recibido tratamiento y con otras comorbilidades que hace que no toleren un cierto tipo de quimioterapia (dosis completas de fludarabina). La duración del tratamiento con el fármaco es fija e igual para todos los perfiles de pacientes: 6 ciclos de 28 días (5,5 meses).

Para la doctora Annarita Gabriele, directora médica de Roche España, la disponibilidad en nuestro país de Gazyvaro® constituye “un momento especialmente emotivo tras haber sido el primer fármaco en obtener la consideración de ‘Terapia Relevante’ (Breakthrough Therapy) por parte de la FDA en 2013 (comercializado como Gazyva® en EEUU) y ser autorizado al año siguiente por la EMA en Europa. La decisión del Ministerio de Sanidad representa, sin duda, una gran noticia para los pacientes con LLC al incorporase un medicamento realmente innovador al actual arsenal terapéutico para esta enfermedad”.

Obinutuzumab es el primer anticuerpo monoclonal de tipo II anti-CD20 diseñado por glicoingeniería que se une a la proteína CD20 de las células B cancerosas, causantes de LLC y también de ciertas formas de linfoma no Hodgkin (LNH). Su diseño responde a la necesidad de potenciar la destrucción de las células cancerosas, bien activando las células inmunitarias para que ataquen a las malignas, bien induciendo directamente la muerte celular.

El doctor Francesc Bosch, jefe del Servicio de Hematología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, asegura que desde los primeros trabajos in vitro se observó que las modificaciones en la creación del anticuerpo se asociaban a una eficacia claramente superior. “Aproximadamente un 40% de los pacientes con LLC, que pueden ser unos 450 casos al año, pueden beneficiarse del fármaco recién aprobado, con lo que eso supone: respuestas más prolongadas y más profundas. En el primer caso, porque pasa mucho más tiempo hasta que los pacientes requieren un nuevo tratamiento; en el segundo, porque, aun sabiendo que el cáncer reaparecerá, el efecto terapéutico es tan notable que no somos capaces dedetectarlo. Esa capacidad de negativizar la enfermedad, lo que llamamos enfermedad mínima residual (EMR) y que es de 3,3% con el estándar, asciende a un 37,7% con obinutuzumab”, subraya este especialista.

El doctor Javier de la Serna, hematólogo del Hospital 12 de Octubre de Madrid, fue el principal investigador en España del estudio internacional CLL11, que es el ensayo clínico fase III que ha avalado la aprobación primero europea y ahora española de obinutuzumab. Para este experto, el diseño del nuevo fármaco se beneficia claramente del conocimiento acumulado con la generación previa de anticuerpos. Considera que los cambios en su composición son los responsables directos de esa mayor eficacia a la hora de destruir las células tumorales. “Con obinutuzumab se consigue, por un lado, que su unión a la célula se traduzca en un efecto destructor que no se apreciaba con el estándar rituximab, y por otro, se refuerza su capacidad para dotar a las células del sistema inmune de mayor eficacia a la hora de atacar a las cancerígenas. Estas dos propiedades, sin duda mejoradas, son fundamentales y permiten calificar al medicamento de gran avance, de hito que marca un antes y un después en el uso de anticuerpos monoclonales para combatir la enfermedad”.

El doctor de la Serna añade que este anticuerpo reúne todas las ventajas para acabar siendo el fármaco de elección. “Ya sabemos que su combinación con clorambucilo consigue los mejores resultados obtenidos hasta la fecha. Debemos comprobar si sucede lo mismo cuando tengamos datos de su uso con otras quimioterapias y terapias dirigidas”, opina este experto. “Más allá de su eficacia”, precisa el doctor De la Serna, “conviene resaltar que además estamos ante un fármaco que podemos utilizar en enfermos con más de setenta y con patologías asociadas, que además es el perfil más común de la LLC. Este tipo de pacientes son más proclives a experimentar toxicidades con terapias más intensas”.

Más supervivencia con mayor profundidad de la respuesta
Los resultados del estudio CLL11, que fueron publicados en 2014 en The New England Journal of Medicine, mostraron que obinutuzumab en combinación con clorambucilo alcanzó su objetivo primario al reducir el riesgo de progresión o muerte (Supervivencia Libre de Progresión, SLP) en un 61% en comparación con MabThera® (rituximab) más clorambucilo en monoterapia.

Se calcula que entre el diagnóstico de LLC y los cinco años siguientes la mitad de los pacientes va a requerir un tratamiento para evitar que la enfermedad pueda poner en peligro su vida. A los diez años de su detección esa cifra podría ascender al 65-70%. Ambos especialistas recuerdan que en esta enfermedad es un objetivo prioritario que los pacientes vivan el mayor tiempo posible sin síntomas y que por tanto se pueda demorar al máximo el intervalo entre un tratamiento y el siguiente. De ahí la importancia de los datos de SLP que revela el estudio CLL1.

Tasas de respuesta y supervivencia
Respecto a las tasas de respuesta, este ensayo clínico mostró que entre los tratados con el nuevo anticuerpo se registraban más respuestas completas (21% frente al 7%) y un aumento de diez veces en el porcentaje de personas que han alcanzado la negativización de la EMR en comparación con los tratados con MabThera® (rituximab). Además Gazyvaro® en combinación con clorambucilo también alargó el tiempo de vida (Supervivencia Global, SG) de los pacientes con LLC que no habían sido tratados previamente, en comparación con los que recibieron clorambucilo en monoterapia.

Papel clave de la hematología española
En el estudio CLL11 participaron 39 hospitales españoles con 109 pacientes de los 781 incluidos; sólo el grupo alemán de estudio de LLC (GCLLSG) aportó cifras superiores. Para el doctor Bosch, éste es un ejemplo más de “la disciplina y eficiencia con que trabajan los grupos cooperativos en estos estudios clínicos internacionales. Sin duda, pone de relieve el compromiso de la hematología española con la investigación”. Así lo ve también el doctor De la Serna, que añade que merecen destacarse “la visión y el conocimiento de todos los profesionales de nuestro país, que han demostrado nuestra capacidad para figurar entre las naciones punteras en el desarrollo clínico de nuevos medicamentos”.

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