Tratamiento y recomendaciones
“Uno de los problemas más frecuentes con el que nos encontramos, tanto las mujeres que lo sufren como los profesionales médicos, a la hora de tratar este tipo de infecciones, es la repetición de la enfermedad (incluso después de un adecuado tratamiento), ya que una vez alterada la flora vaginal, es difícil restaurarla y la repetición de la vaginitis es frecuente”, comenta la Dra. Jurado.
Lo habitual es tratar la infección mediante óvulos vaginales y cremas que se aplican en la vulva. Los antifúngicos o bactericidas locales suelen ser eficaces y fáciles de usar, pero fallan a la hora de restaurar el equilibrio vaginal perdido. Este problema se suple con los preparados probióticos vaginales, que contienen lactobacilos, y que suponen un buen complemento terapéutico.
Sin embargo, no todas los preparados son efectivos. Es importante que contengan las cepas de lactobacilos adecuadas para una mayor eficacia. En el caso de la vaginitis bacteriana, está demostrado que las cepas del lactobacillus – L. rhamnosus y L. Gasseri – tienen propiedades en la regeneración y mantenimiento de una flora vaginal sana.
Además, estas cepas, conjuntamente, son capaces de resistir el metronidazol, la gentamicina y la clindamicina, y son las adecuadas para evitar la colonización e infección por cándida albicans. Este aspecto es clave, porque una tercera parte de las vaginitis son debidas a hongos.
Los lactobacilos son probióticos utilizados para restablecer el equilibrio de la flora vaginal y cuentan con efectos antialérgicos, inducen la liberación de citocinas anti-inflamatorias y aumentan la inmunoglobulina, es decir, tienen un efecto anti-inflamatorio y aumentan las defensas.
Por último, se debe tener en cuenta que, muchas de estas infecciones, requieren un tratamiento en pareja, ya que también el hombre puede estar infectado y si éste no realiza el tratamiento, es más probable sufrir recidivas.
Recomendaciones a seguir en la vida diaria:
- Cambiar la ropa interior todos los días.
2. En caso de usar protectores diarios, elegir los que no contienen desodorante y cambiarlos varias veces en el día.
3. No utilizar ropa de licra a diario, sino de algodón.
4. No usar pantalones ajustados a diario, porque estos inflaman la vulva.
5. No realizarse lavados o duchas vaginales, sólo hacerse una limpieza de los genitales por fuera con agua, o con un jabón neutro o blanco sin perfume.
6. No aplicar ningún tipo de spray o desodorante íntimo.
7. Realizar la limpieza de la vulva de adelante hacia atrás, para no arrastrar los microorganismos provenientes del ano hacia la vagina.
8. Los tampones deben utilizarse sólo durante el día y cambiarlos cada cuatro horas.
9. Tratar de evitar alimentos ricos en azúcar, levaduras y cafeína. Estos ingredientes promueven el crecimiento desmedido de hongos.
10. Comer yogur, específicamente los que contengan Lactobacillus acidophilus.
11. Dormir sin ropa interior para disminuir la humedad en la zona vulvar.
12. No rasurar por completo el pubis, ya que con el rasurado pueden producirse micro cortes en los labios vaginales o en el periné.
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