España continúa con un elevado número de pacientes con tuberculosis

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Según los últimos datos publicados por la Red de Vigilancia Epidemiológica de España, en 2010 se notificaron 5.301 casos de tuberculosis respiratoria (según datos provisionales), pero esta cifra se estima es bastante inferior a la realidad pues la infra declaración en España es manifiesta. Por el número de casos diagnosticados la tuberculosis se sitúa como la tercera enfermedad de declaración obligatoria en incidencia, justo después de la gripe y la varicela.

“La tuberculosis representa un reto científico, en relación a la mejora de los tratamientos, el diagnóstico y la prevención. Es una lucha difícil ya que nos encontramos con una de las enfermedades más antiguas que todavía sigue teniendo un impacto social considerable”, asegura el Dr. Juan Ruiz Manzano, presidente de la Sociedad de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

En una reciente reunión con el Ministerio de Sanidad, SEPAR insistió en la necesidad de desarrollar una Estrategia Nacional de la Tuberculosis que ayudara a contener las todavía altas cifras de esta enfermedad en España en relación con otros países europeos. Observando las cifras por Comunidades Autónomas, Cataluña encabeza el número de casos declarados alcanzando los 1.171, seguida de Madrid con 715, Andalucía con 671, Valencia con 551 y Galicia con 523. Sin embargo, en proporción al número de habitantes, Melilla con 15 enfermos y un ratio de 22,32 casos por 100.000 habitantes y Galicia con 523 enfermos (19,31) se sitúan en primer y segundo lugar, Cataluña, a pesar de su elevado número de casos
se sitúa en cuarto lugar (16,03), precedida por Aragón (17,90).

Según un informe emitido por el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) de la Unión Europea, con datos referentes a 2009, España registra 16,6 casos de tuberculosis cada 100.000 habitantes, seguida de Gran Bretaña con una tasa de 14,8. Con esta tasa, España se sitúa en octavo lugar tras Rumania (108,2), Lituania (62,1), Letonia (43,2), Bulgaria (38,3), Estonia (30,7), Portugal (27) y Polonia (21,6). Respecto a los mismos datos referentes a 2006, España ocupaba el noveno lugar sobre Hungría, país que ahora registra una tasa de 14,4 casos por cada 100.000 habitantes. Según estas cifras, España tiene una incidencia de tuberculosis en 7.592 habitantes.

Asimismo, en los últimos diez años, en la Unión Europea se han diagnosticado 39.695 casos de tuberculosis infantil. Sin embargo, durante este período de tiempo el ratio de incidencia de dicha enfermedad en niños, de edades comprendidas entre los 0 y los 14 años, se ha visto disminuido desde el 5,5 de 100.000, en el año 2000, hasta el 4,2 de 100.000 registrado a lo largo del 2009. Más de 3.300 niños desarrollaron tuberculosis en 2009, según la incidencia del 4,2% que suponen todos los casos notificados en la Unión Europea en el informe de ECDC.

Según los datos aportados por este organismo europeo, España mantiene una tasa de tuberculosis pediátrica de entre 4,1 y 10 por 100.000 habitantes junto con Portugal, por detrás de Estonia, Lituania, Rumania y Bulgaria que alcanzan una tasa de 10 por 100.000 habitantes. En general, los países de la UE han experimentado una disminución o estabilización de las tasas de notificación de pediatría desdel año 2000. A pesar de esto, dichas notificaciones infantiles de tuberculosis presentan un panorama diverso ya que aunque las tasas son bajas en los países de no tan relevante incidencia existe un claro aumento en el resto. Entre todos los casos pediátricos notificados, el 79,7% eran de origen nacional mientras que el 17,4% eran de procedencia extranjera.

A pesar de la alta prevalencia de la tuberculosis entre los inmigrantes procedentes de países en desarrollo existe un perfil de pacientes con esta enfermedad muy diverso, ya que es una enfermedad que afecta desde los sanitarios como enfermedad profesional (o otros universitarios), como cooperantes, hasta personas con bajo nivel social económico, y teniendo en cuenta que es una enfermedad que se trasmite por vía aérea cualquier persona puede verse afectada. Es por ese motivo, que la importancia que el médico, ya sea de atención primaria como hospitalaria, piense en esta enfermedad cuando realiza el diagnóstico diferencial ante cualquier paciente que presente tos y expectoración de más de dos semanas sin otra causa que lo justifique.