Instalar barreras en “puntos negros” reduce el número de suicidios un 90%

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Impedir el acceso a los medios para cometer suicidio (por ejemplo, instalar barreras y redes de seguridad) en lugares en los que con frecuencia se cometen suicidios, tales como puentes y acantilados, puede reducir el número de muertes en estos lugares en más del 90%, según un nuevo estudio publicado en The Lancet Psychiatry.

Por primera vez, este meta-análisis muestra que una gran variedad de métodos para la prevención del suicidio que se están empleando en la actualidad en “puntos negros” de todo el mundo incluyen incentivos a buscar ayuda (tales como colocar señales indicadoras y números de teléfono donde se puede llamar para buscar apoyo), así como incrementar la probabilidad de intervención de otras partes (incrementar la vigilancia con circuitos cerrados de televisión y patrullas especializadas en suicidio) también parece contribuir a reducir de forma significativa el número de fallecimientos en estos lugares.

“Son intervenciones clave que tienen el potencial de complementarse entre sí y conseguir algo de tiempo para permitir que un individuo reconsidere sus actos y dar a otras personas la posibilidad de intervenir”, declara la autora principal del trabajo, Jane Pirkis, de la Universidad de Melbourne (Australia).

Pirkis y sus colaboradores llevaron a cabo una revisión sistemática y un meta-análisis de todos los estudios que han analizado la eficacia de tres intervenciones (restringir el acceso a los medios, animar a buscar ayuda e incrementar las probabilidades de intervención de otras personas) para reducir los intentos de suicidio en puntos negros hasta 2015. Usaron un modelo para estimar el efecto de cada una de las medidas por separado o de éstas en combinación.

Se llevó a cabo el análisis de datos contenidos en 23 artículos (correspondientes a 18 estudios) en los que se compara el número de suicidios en varios puntos negros antes y después de las intervenciones pensadas para su prevención. El análisis mostró que estas medidas redujeron de forma significativa los suicidios en dichos lugares. Las muertes se redujeron de una media de 5,8 suicidios anuales antes de la implantación de esas medidas a una media de 2,4 muertes por año.

Las medidas orientadas a restringir el acceso tuvieron como resultado un 91% menos de suicidios al año combinadas con otras intervenciones. Las medidas orientadas a animar a los sujetos a pedir ayuda redujeron el número de suicidios en un 51%, y las pensadas para que otras personas pudieran intervenir redujeron el número de suicidios en un 47%.

Según explica la autora, “aunque el suicidio en localizaciones de alto riesgo no es muy frecuente y podría tener solo un pequeño impacto en las tasas de suicidio totales, los intentos de suicido en dichos lugares suelen ser fatales y atraen la atención de los medios de comunicación, generando un efecto de copia”.

En un comentario que acompaña al artículo, Eric Caine, del Centro para la Investigación y Prevención del Suicidio en la Universidad de Rochester, afirma que “bloquear el acceso a un punto negro puede servir como expresión de valores importantes, si se hace de forma que contribuya a que la comunidad sea consciente del problema y proporcione mayor apoyo para prevenir el suicidio”.

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