“Y eso que las personas que acuden a la consulta nos demandan este tipo de información y consideran que debe ser el médico el que les oriente por la web”, asegura el doctor Fernando Casado, uno de los pocos médicos de familia que utiliza Twitter para informar sobre temas relacionados con su consulta y con la salud en general.
La experiencia del doctor Casado y de otros especialistas, junto a la opinión de cerca de 100 representantes de asociaciones de pacientes sobre la información de salud en Internet, se podrá escuchar hoy en Madrid en el IV Foro Diálogos ‘La información al paciente: una cuestión del Siglo XXI’ donde se analizará el impacto de los nuevos canales de información de salud y las nuevas experiencias que se están produciendo en este sentido. El encuentro está organizado por la compañía biomédica Pfizer, en colaboración con las oficinas del Defensor del Paciente de la Comunidad de Madrid y del Defensor de los Usuarios del Sistema Sanitario Público de Extremadura, La Rioja y las Islas Baleares.
“Las nuevas herramientas de información y la web 2.0 han cambiado el escenario en lo relativo a la salud. La clásica relación médico-paciente ha incorporado nuevos agentes y actores pero se percibe un vacío y una falta de regulación. Es una responsabilidad compartida de los ciudadanos, gobiernos, profesionales sanitarios e industria farmacéutica garantizar una adecuada y buena información al usuario”, asegura Juan José F. Polledo, Director de la Unidad de Acceso y Relaciones Institucionales de Pfizer.
Por su parte, Pedro Vidal, subdirector General de la Oficina del Defensor del Paciente de la Comunidad de Madrid, considera que este modelo de Foro -que este año celebra su cuarta edición- “es el ideal para proponer soluciones al problema de la sobreinformación sobre salud en la Red, porque se dan cita todos los actores implicados: los pacientes, los profesionales, las
administraciones sanitarias y la industria farmacéutica”. La tarea de lograr una información para pacientes de calidad en Internet “debe ser una responsabilidad compartida tanto por los ciudadanos, como por las administraciones, los profesionales sanitarios y la industria farmacéutica. Entre todos -afirma-, debemos garantizar una adecuada y buena información al usuario”.
Según Pedro Vidal “una información seleccionada y de calidad beneficia a todos y ayuda a prevenir la aparición de las enfermedades, mejora el diagnóstico y garantiza un uso adecuado de los medicamentos y de los recursos sanitarios”.
Los pacientes necesitan orientación
“A la gran mayoría de los usuarios que usan Internet como fuente de información en salud, le gustaría tener también un contacto directo con su médico a través, por ejemplo, del correo electrónico”, destaca el doctor Casado, conocido ya por sus compañeros como el ‘médico twitero’. Casado realizó recientemente una encuesta a pacientes de su centro de salud para pulsar su interés en comunicarse con los profesionales sanitarios por vía electrónica como complemento a la consulta. El 84% de ellos tenía interés en que su médico le ofreciera el e-mail. El 51% conocía la plataforma on-line Twitter. El 30% ya seguía a sus médicos en este canal y el 71% declaró que estaría dispuesto a seguirle, el 34% consultaba algún blog y el 71% leería el blog de su médico.
El especialista reconoce que el uso de esta plataforma como vía de contacto con el paciente exige una labor previa de información por parte del médico activa, con la que dar a conocer su potencial y ventajas. Su experiencia como twitero comenzó en abril de 2009 con el objetivo de aumentar, aunque de forma virtual, el tiempo de contacto con sus pacientes. Sin embargo, Casado deja claro que en ningún caso utiliza la red social para tratar casos clínicos, “ya que el contacto físico es indispensable”.
Actualmente cuenta con más de 700 seguidores, entre ellos un 3% de sus pacientes que, a través de esta herramienta, pueden organizarse mejor y saber qué les depara la visita a su médico o decidir si pedir o no cita. “Las ventajas que yo he descubierto son claras: me lleva poco tiempo, me confiere una sensación de mayor control sobre la consulta, me siento más vinculado a mis pacientes y me ayuda a expandir mi labor al ámbito comunitario”.
