La cocaína es más perniciosa en la adolescencia que en la edad adulta

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En la Universidad CEU San Pablo, la profesora de farmacología Nuria del
Olmo
dirige un proyecto de investigación sobre las consecuencias del
consumo de cocaína y la relación que ésta adicción puede tener con el
aprendizaje.

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosLa cocaína es distinta de otras drogas más comunes, como el alcohol. Su capacidad para dañar el cerebro es mayor a largo plazo, sin embargo, no viene acompañada del deterioro físico característico del alcoholismo. Un alcohólico puede convertirse en una persona muy deteriorada desde edades muy tempranas, al contrario que una persona adicta a la cocaína, cuyos daños producidos, quitando los cardiovasculares, se verán a largo plazo.

En un inicio, se empezó a estudiar si el consumo crónico de drogas influía o determinaba de alguna manera el aprendizaje, sin embargo, se determinó que la relación era la contraria; es decir, que los individuos con más problemas para el aprendizaje caen más fácilmente en el consumo de drogas. En esta misma línea, se ha observado que los individuos con una menor capacidad para el aprendizaje, reaccionan peor a las drogas y por tanto, es más sencillo que se hagan adictos.
 
Muchos investigadores coinciden en que esto puede deberse a que el consumo de drogas es un aprendizaje más, aunque sea de los denominados “maladaptativos” (es decir, que no sirven para adaptarse al medio ambiente). En este sentido, cuando los sistemas de aprendizaje fallan, se complica la deshabituación a las drogas. El mayor problema no es caer en la adicción, sino el mayor grado de dificultad para desaprender el hábito.
 
Hasta 1 gramo (nunca tomado de forma aguda, sino en varias dosis) se podría considerar consumo moderado, más de 4 gramos pueden ser letales. Hay que tener en cuenta que la cocaína que se vende en la calle, dependiendo del corte, será más o menos pura. Así, 4 gramos de cocaína pura pueden convertirse en 10 gramos tras el corte para su comercialización.
 
En este estudio, se trabaja con dos razas de ratas que tienen diferentes respuestas frente a la cocaína: unas son claramente más adictas. En función de esas dos razas, se somete a las ratas a ciertos protocolos de aprendizaje tras el consumo de cocaína para estudiar sus reacciones y los mecanismos moleculares implicados en el proceso (transmisiones entre neuronas, mecanismos moleculares a nivel de qué proteínas se están expresando, qué tipo de genes pudieran estar involucrados en los procesos, etc.).
 
En un segundo estudio, se está analizando la gravedad de las consecuencias de un consumo a edades tempranas o a edades adultas. Se ha observado, que hay grandes diferencias, sobre todo respecto al aprendizaje. Por ello, en períodos adolescentes la cocaína es mucho más nociva que en períodos adultos.
 
Uno de los grandes problemas de la cocaína, es que gran parte de la población la percibe como una droga inofensiva por el largo período de tiempo que pasa desde que se consume hasta que se perciben los daños. Estos problemas a largo plazo suelen centrarse en el sistema nervioso central, sin embargo, no deben pasarse por alto los más inmediatos –cerebrovasculares y cardiovasculares-, que pueden producirse en el momento inmediato del consumo llegando a provocar incluso la muerte.
 
Estudios como este son absolutamente necesarios a modo de prevención social. Además, pueden suponer el poder avisar a personas con determinados perfiles de las dificultades que tendrían en caso de emprender una adicción. Tienen, por tanto, un doble objetivo: encontrar marcadores que avisen de los perfiles con menor capacidad para el abandono de las drogadicciones y descubrir dianas farmacológicas para ayudar a las personas adictas en el abandono del hábito.
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