La hepatitis c es la principal causa de cirrosis y cáncer de hígado

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Se estima que cerca de 900.000 personas están infectadas en nuestro país por el virus de la hepatitis C, infección que ya constituye la primera causa de cirrosis y de cáncer de hígado, seguida de la hepatitis B y el alcohol.

Este hecho justifica que sea necesario conocer las características de la enfermedad en cada paciente para saber con qué terapia debe ser tratado y cuándo debe hacerse ese tratamiento, con el fin de evitar el desarrollo de problemas derivados de la hepatitis C con el paso del tiempo. Personalizar el tratamiento y realizarlo de forma precoz debe ser, por tanto, uno de los objetivos del abordaje de esta enfermedad, tal como se ha puesto de manifiesto durante el Simposio: Hepatitis C en 2014: Tratar o Esperar, en el marco del XXIII Congreso de la Sociedad Catalana de Digestología que se ha celebrado en Lleida.

Durante el simposio, en el que se analizaron los últimos logros conseguidos con las terapias frente a la hepatitis C y el futuro del tratamiento, el doctor Ricard Solá, moderador del simposio y jefe de la sección de hepatología del Hospital del Mar de Barcelona, señaló que “el panorama de la hepatitis C ha cambiado enormemente con los tratamientos basados en interferón pegilado, ya que se ha pasado de curar del 10-15% de los genotipos 1 a curar hasta un 70% de los casos, por lo que podemos considerar que la evolución ha sido enorme”.

En este sentido, los avances en el tratamiento de la hepatitis C han permitido conseguir unas tasas de curación de hasta un 70% cuando se utiliza la triple terapia (basada en inhibidores de la proteasa, junto con interferón pegilado y ribavirina). Tal y como ha manifestado este especialista “hoy en día existen tratamientos muy eficaces basados en el interferón. En el caso del genotipo 1 ya se alcanza la curación del 70% de las personas tratadas, pero en un futuro próximo se podrán obtener mejores resultados como consecuencia de los nuevos medicamentos administrados por vía oral. No obstante, el objetivo prioritario es saber qué enfermos necesitan ser tratados en este momento y los que pueden esperar”. A este respecto, es fundamental que se individualicen los tratamientos, ya que se puede recomendar un tratamiento más corto o más largo en función de las características del paciente.

Los expertos han explicado que el interferón pegilado sigue siendo el tratamiento de elección utilizado para el tratamiento de la enfermedad y, de hecho, como señala el doctor Solá “todas las terapias actuales se basan en el interferón, pero llegan nuevos tratamientos que en el futuro deberán tenerse en cuenta”. Durante el simposio se ha destacado asimismo que si se demuestra la eficacia de estas combinaciones orales, es posible que el interferón siga siendo utilizado en determinados pacientes. “Por ejemplo, los de genotipo 3 obtienen muy buenos resultados con este fármaco, incluso mejores que los registrados con fármacos orales” puntualiza el jefe de la sección de hepatología del Hospital del Mar de Barcelona.

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