El próximo 20 de diciembre se celebran en España las elecciones generales que, según indican muchos expertos, marcarán un antes y un después en el país. Más allá del impacto político, esta cita electoral también afectará a la salud de todos los españoles, repercutiendo directamente en su bienestar personal, social y conductual, según declara Jordi Isidro Molina, psicólogo de Cedipte Psicología y colaborador de tuMédico.es.
“A pocos días de las elecciones, a todos nos subirá el nivel de ansiedad, tengamos la decisión tomada o no”, confirma Jordi Isidro Molina. “La ansiedad puede acarrear síntomas como nervios, estrés, angustia, dolores de barriga o de cabeza, que serán más importantes en aquellas personas rígidas con su ideología”, añade el experto.
Las elecciones también tendrán repercusión a nivel afectivo y social, pudiendo afectar así a las relaciones intra e interpersonales. “Las elecciones, probablemente, generarán pequeños conflictos a nivel familiar o de amistad. Lo llamamos conflictos silenciosos. Estas diferencias pueden crear tensión y malestar en los entornos sociales”, explica el psicólogo. “En la gente más extremista, esta ansiedad puede derivar en odio e ira, elementos que representan un problema importante de salud”, concluye el especialista de tuMédico.es.
El día de las elecciones, una vez se conozcan los resultados, el organismo también va a experimentar reacciones propias de una decisión importante. “Al plantear las elecciones como una guerra, es fácil que las personas desarrollen sentimientos de euforia o tristeza en función de si los resultados concuerdan con sus ideales políticos o no”, comenta el psicólogo.
La incerteza del cambio social y económico que se pueda producir tras el 20-D también va a modificar los niveles de estrés. Como afirma Jordi Isidro Molina, “las personas somos animales controladores y, frente a cualquier posible cambio, se produce sensación de miedo y angustia”.
Jordi Isidro Molina, psicólogo de tuMédico.es, indica que todos los trastornos psicológicos y físicos derivados del proceso electoral dependerán, en gran parte, de si la persona tiene una personalidad más racional o emocional, siendo estos últimos más impulsivos y vulnerables.





