Son muchos los ruidos a los que nos exponemos diariamente en nuestro entorno laboral y cotidiano que superan, en muchos casos, el nivel de decibelios (dB) recomendado. En este aspecto, los ambientes de trabajo son algunos de los más ruidosos, como es el caso de oficinas, talleres, fábricas e incluso bares y discotecas, donde se pueden alcanzar más de 115 dB. Una cifra importante si tenemos en cuenta que, según estima la Ley del Ruido , los espacios de trabajo no deben superar el umbral de los 85 dB de forma prolongada ya que, en caso contrario, se puede dañar el sistema auditivo, además de ocasionar otras dolencias asociadas como estrés, migrañas, insomnio o problemas vasculares y respiratorios, entre otros.
Pero la vida fuera del lugar del trabajo tampoco está exenta de ruido y bullicio por lo que, antes y después de completar la jornada laboral, los trabajadores se exponen a numerosos ruidos que exceden el nivel de 85 decibelios, intensidad considerada como perjudicial, y que pueden provocar una considerable disminución de su bienestar y calidad de vida. En este sentido, Oi2 advierte que factores como el tráfico o las obras registran un nivel de decibelios
que oscila entre los 80 dB y los 130 dB respectivamente. Asimismo, otros ruidos derivados de actividades de ocio como restaurantes, bares y cafeterías, o actividades domésticas pueden alcanzar desde los 60 dB hasta los 80 dB.
Por todo ello, Oi2 presenta un listado con algunos de los sonidos más temidos por los españoles tras el fin de las vacaciones, que pueden hacer mucho más difícil la reincorporación al trabajo y la vuelta a la rutina:
– El sonido del despertador
– El ruido del claxon de los coches y del tráfico de la ciudad
– La voz del jefe
– El incesante sonido del teléfono en el trabajo
– El bullicio en el transporte público
– El sonido de impresoras, faxes y fotocopiadoras generando un elevado número de documentos acumulados durante el verano
Según Eric Rivera, Director General de Oi2, “durante las vacaciones de verano nuestra mente y nuestro cuerpo se relajan y desconectan del bullicio cotidiano. La vuelta al trabajo supone un sobreesfuerzo que suele verse agravado por factores como el ruido y es que, sin darnos cuenta, nos exponemos a sonidos que superan los 85 decibelios, intensidad a partir de la cual un ruido es perjudicial para la salud. Por encima de este nivel, el sonido dificulta el descanso, la concentración y la comunicación, además de generar problemas que comienzan con molestias auditivas y derivan en estados graves de irritación o estrés”.
En este sentido, Oi2 alerta que ante una exposición prolongada a una fuente de ruido, aun a bajo nivel, se pueden producir alteraciones fisiológicas y psicológicas que pueden agravar el síndrome posvacacional. Por ello, Oi2 propone soluciones tales como el uso de protectores auditivos a medida que permiten seguir escuchando bien pero eliminan ruidos molestos. De este modo, se prentende concienciar a la población de la importancia de cuidar el sistema auditivo, protegerlo y acudir al especialista ante cualquier síntoma de molestia o dolor con el objetivo de prevenir lesiones de mayor gravedad y mejorar la calidad de vida.
