Carretera y manta. Este binomio ha sido una constante en su vida desde que a los 15 años tuvo muy claro que lo suyo era cantar, que el escenario era su medio y que quien la sigue, la consigue.

Y precisamente, Carretera y manta es el nombre de la campaña solidaria en la que Malú está inmersa, volcando todo su talento e ilusión en un proyecto puesto en marcha por Buckler 0,0 y la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) que gira en torno a un corto dirigido por la actriz Leticia Dolera y en el que la cantante madrileña es la responsable de la banda sonora. Se trata de una road movie que cuenta la historia de cuatro mujeres reales que han pasado o están pasando por la experiencia de padecer un cáncer de mama y que demuestran cómo gracias a un espíritu viajero son capaces de dejar atrás los momentos duros para llenar sus maletas de energía positiva, experiencias, sabiduría y, sobre todo, ganas de exprimir cada instante vital. El objetivo de esta campaña es recaudar fondos para la IV Beca de Investigación SEOM-Buckler 0,0. Las novedades del proyecto, cuyo resultado final se presentó el pasado mes de noviembre, se pueden seguir en la página web de Buckler 0,0 (www.buckler.es) y en los perfiles en Facebook y Twitter a través del hastag #Carreteraymanta. De su participación en esta campaña, del buen momento que está viviendo y de su próximo disco, que ya está en la parrilla de salida, nos habla la cantante.

¿Qué es lo que te ha llevado a involucrarte en esta iniciativa de SEOM-Buckler 0,0 y cuál va a ser tu papel en ella?
Colaborar con la investigación del cáncer de mama siempre ha sido algo con lo que estado implicada porque considero que el tener o, por lo menos, tratar de encontrar los mejores tratamientos para esta enfermedad es una necesidad y una prioridad en nuestra sociedad, así que obviamente cuando me proponen participar en iniciativas de este tipo me apunto sin pensármelo. Mi participación en este proyecto, aparte de tratar de darle el mayor apoyo y difusión posible, es poner la banda sonora a las historias que en él se cuentan.

Acaba de terminar la tercera edición de “La Voz”, programa en el que eres coach. Has estado en las tres ediciones de adultos y también en la “La Voz Kids”. ¿Qué balance haces de esta experiencia?
Se trataba de un formato pionero en España y ha sido todo un reto porque suponía verme en una faceta que no tiene nada que ver con lo que hago habitualmente en mi carrera. Además, hay que tener en cuenta que los coaches tenemos un papel muy difícil porque hay que tomar decisiones que realmente son muy complicadas y a veces injustas, pero para mí la experiencia ha sido muy positiva. Lo más estimulante del programa es que ves cómo personas que a lo mejor de ninguna otra forma habrían tenido la posibilidad de darse a conocer aprovechan la oportunidad e inician una carrera musical. Eso es al final lo que te acaba motivando para repetir la experiencia edición tras edición. “La Voz” es una estupenda plataforma de cara a la Industria y al gran público, y son muy gratificantes casos como el de David Barrull, quien tras ganar el concurso ya va por su tercer disco, copa las listas de ventas y no para de trabajar.

Con 13 discos publicados, llevas ya muchas giras a tus espaldas. ¿De qué forma te cuidas durante esos meses y cómo mantienes a raya el estrés y el cansancio?
El principal problema del estilo de vida que supone estar de gira es que no puedes seguir una disciplina, ni de sueño ni de comidas. El día de un concierto tienes que tratar de dormir lo máximo posible durante el día para por la noche estar muy bien de voz, energía etc, pero al día siguiente tienes a lo mejor una jornada de promoción o eventos como el de hoy, que implican tener que levantarse muy temprano. A eso hay que unir los viajes, que suponen cambios de continente y de hora constantes. Todo eso te pone muy difícil el llevar una rutina real y hace que tu reloj biológico esté bastante loco. Pero creo que el cuerpo se adapta o se sabe amoldar a lo que tú le vayas exigiendo. Al final, llevo 18 años inmersa en esta inestabilidad tanto de horarios como alimenticia, y para mí eso es lo normal. Creo que hay un factor psíquico importante respecto a la forma en la que todo ese desbarajuste puede llegar a afectar a tu cuerpo. El estrés depende bastante de cómo tú vivas y veas la situación, y eso es lo que hace que tu organismo reaccione de una forma u otra.

En 2008, y en pleno éxito, tuviste que cancelar de forma repentina tu gira. Se comentó que había sido debido a un problema de estrés. ¿Qué ocurrió realmente?
No, no se debió exactamente a un tema de estrés o agotamiento. Sí es cierto que las giras son muy largas y suponen mucho esfuerzo físico y psíquico y en medio de esta vorágine, hubo un momento en que a mí me falló la vesícula y, literalmente, se me reventó en plena gira. Estaba en Alicante y fue todo de repente. Seguramente este problema físico me había dado algún síntoma o aviso antes, pero la verdad es que yo estaba tan involucrada en ese proyecto en ese momento que no me di cuenta. Se trató de un susto importante, porque me tuvieron que operar de urgencia. Fue una experiencia muy fuerte.

Me imagino que después de una experiencia así habrás tomado nota y ahora sabrás cuándo hay que parar, ¿no?
Pues no, la verdad es que es algo que aún no he aprendido. De hecho, el otro día hablaba con el equipo con el trabajo habitualmente y les decía “Ayudarme, no sé decir que no al trabajo”. Creo que cuando has trabajado tanto durante toda tu vida y has luchado tanto por conseguir lo que a día de hoy creo que he logrado, que es la satisfacción de poder hacer esos conciertos y ver la entrega del público, es muy difícil decir que no y es más, hacerlo hasta me parece ser desagradecida. Y cuando te gusta lo que haces, parar es mucho más difícil todavía.

Eres fumadora. ¿Tienes alguna intención de dejarlo?, ¿lo has intentado alguna vez?
Aparte de ese desorden de horarios y rutinas que llevo, el único hábito del que soy consciente de que destroza mi salud es el tabaco. Por supuesto que me he hecho muchas veces el propósito de dejar de fumar pero, sinceramente, el cigarrillo es a la vez mi mejor amigo y mi mayor enemigo. Mantengo con él una relación que se podría calificar de una especie de Síndrome de Estocolmo: sé que me está haciendo daño, pero no puedo pasar sin él. Creo que se trata más de una dependencia psíquica que física, ya que en determinadas situaciones el tabaco es ese aliado o colega que te ayuda y acompaña en un momento de ansiedad, en los ratos de alegría y esparcimiento… por eso es tan difícil vivir sin él. Eso no quita que sea plenamente consciente de que debería dejar de fumar.

Aunque nunca fuiste una persona con sobrepeso, sí que hubo un momento en que en poco tiempo perdiste muchos kilos y empezaste a lucir más delgada, y así te has mantenido. ¿Hiciste algún tipo de dieta?, ¿cómo consigues mantenerte en tu peso, a pesar de ese desorden de horarios del que hablábamos anteriormente?
Es cierto: hubo un momento (del que, por cierto, ahora veo fotos y me horrorizo) en el que a raíz de haber cogido muchos kilos en unas Navidades y coincidiendo con una época en la que estaba hasta arriba de trabajo, el peso se me fue de las manos, así que dije “hasta aquí”, y me puse en manos de un nutricionista, que me pautó un tipo de dieta muy llevadero, con alimentos “normales”. Nunca antes había seguido una disciplina dietética y la verdad es que me fue muy bien y, además, empecé a entrenar. En cuanto a lo de mantenerse, creo que al final es aprender a conocer tu cuerpo y tener claro qué es lo que te funciona y lo que no. También es importante que cuando bajes la guardia en el control de la alimentación no dejes que la cosa se descontrole durante demasiado tiempo. Yo tengo épocas en las que me relajo y cojo un par de kilos, como ahora, que hace seis meses que terminamos la gira. Intento que no vaya a más, pero no me obsesiono, porque soy una persona que hace ejercicio (cada concierto son mínimo dos horas y media de show, con el desgaste de energía que eso conlleva). Creo que no hay que exagerar ni en el tema de la comida ni en el del ejercicio, no hace falta machacarse ni ser vigoréxico, sino que con caminar todos los días una hora o pasear al perro el cuerpo se activa, y eso al final es lo importante. Ah, y también es fundamental tratar de no “picotear” demasiado, sobre todo por la noche, algo que –lo confieso- es lo que más me puede gustar del mundo (sobre todo si se trata de galletas con relleno y, a ser posible, mojadas en leche…).

Te confiesas una persona tímida, aunque es obvio que te creces en el escenario. ¿Has tenido alguna vez miedo escénico?
Afortunadamente no. Me produce más pánico, por ejemplo, enfrentarme a una rueda de prensa que a las miles de personas que pueden estar viéndome en un concierto. El escenario y yo somos cómplices, es un lugar en el que yo me siento muy cómoda y en el que me resulta muy fácil expresarme.

Una de las características de tu look son tus tatuajes. Muchos se ellos (como el que llevas en el pie izquierdo, un racimito de cerezas) son imitados por la gente joven. ¿Qué consejos les daría a la hora de tatuarse, para que lo hicieran con todas las garantías?
Desde mi experiencia creo que yo me tatué demasiado pronto, presa de ese afán que tenemos las niñas por querer ser más mayores y muchas veces como un acto de rebeldía ante unos padres “represores y enemigos”, algo muy típico en la adolescencia. A día de hoy, a mis 33 años, si yo pudiera volver atrás no me habría tatuado y tomaría la decisión de hacerlo ahora. No es que me arrepienta, pero seguramente debería haber esperado hasta esta edad para hacérmelos porque es algo que se queda en la piel y no se quita. Así que mi consejo sería: esperad a ser más mayores. Por mucho que en la adolescencia nos creamos que somos muy maduras y nos comemos el mundo, creo que realmente te haces como ser humano, como mujer, en torno a los 30. Para mí, esa es una edad clave en la vida de una mujer.

¿En qué momento te encuentras ahora?
Ay, pues yo me encuentro muy bien. Reconozco que tuve mi crisis de los 30: mi vida ha ido muy rápido, llevo sin parar de trabajar desde que tengo 15 años y alucino la rapidez e intensidad con la que he vivido estos 18 años, así que cuando me quise dar cuenta ya era una treintañera y ahí sí tuve mi momento de “qué mayor soy, cuántas cosas me he dejado sin hacer…”.. Ahora, en cambio, me encuentro en una situación en la que me considero lo suficientemente madura como para tomar una serie de decisiones en mi vida y me siento tranquila, segura y, sobre todo, sabiendo quién soy, qué es lo que quiero y disfrutando de la templanza que te va dando toda la experiencia acumulada.

¿Qué es lo próximo?, ¿qué proyecto laboral tienes ahora entre manos?
Pues tenemos disco en marcha y bastante “calentito” ya que si todo sale bien verá la luz a finales de año. Se trata de un trabajo que para mí es muy especial ya que he querido centrarme absolutamente y estar al 100% en su elaboración. Es la primera vez que no estoy de gira a la vez que preparo disco, y a pesar de esas inseguridades normales que siempre se tienen ante un nuevo lanzamiento, creo que ha salido un buen producto, una “cosita muy buena”, que espero que guste.

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