MARÍA DUEÑAS: “Nunca abuso gratuitamente de los medicamentos”

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Tras el éxito de El tiempo entre costuras llega Misión Olvido, una novela que nos introduce de lleno en los avatares de las tierras californianas cristianizadas por los frailes franciscanos en el siglo XVIII. Con la primera, llevada a la pequeña pantalla recientemente, María Dueñas ha cosechado una audiencia de más de cinco millones por capítulo emitido.

La escritora María Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964) ha sido profesora titular de la Universidad de Murcia (actualmente en excedencia, para poder atender los asuntos de su meteórica carrera literaria) y obtuvo su doctorado en Filología Inglesa. Dio clases en diversas universidades norteamericanas y, gracias a su exitosa novela El tiempo entre costuras (Temas de Hoy), de la que actualmente ha vendido más de un millón de ejemplares, ha conseguido ser traducida a más de 20 lenguas. Ahora, María lanza su último relato, Misión Olvido, una novela que discurre por las tierras californianas cristianizadas por los frailes franciscanos españoles a partir de 1769, a lo largo de lo que se llamó, y se sigue llamando actualmente, el Camino Real, aunque la trama transita además por del mundo universitario, la España de los años 50, las bases norteamericanas asentadas en nuestro país y otros diversos asuntos que nos acercan a personajes reales, como el escritor Ramón J. Sender y a otros ficticios, como la protagonista, Blanca Perea. La escritora contesta a nuestras preguntas mientras firma libros y atiende a sus fans, interrumpiendo la conversación. El reciente estreno en Antena 3 de la serie en la que se basa su libro ha conseguido inusitadas audiencias de más de cinco millones de espectadores por capítulo emitido.

Tras haber estrenado “El tiempo entre costuras” en Antena 3 ¿cuál ha sido su veredicto?
Ha sido un proyecto ilusionante y emotivo. Se ha trabajado con un respeto absoluto al libro en todo momento, y por ello estoy muy agradecida a la productora y a la cadena. He supervisado los guiones en detalle y he intentado introducir en ellos mi mirada desde un acercamiento del todo constructivo. De vez en cuando ha habido puntos de vista diferentes, porque el lenguaje audiovisual y el literario son muy distintos, pero los hemos discutido todas las veces necesarias y siempre hemos solucionado esas divergencias. Todos (guionistas, productora, cadena y autora) teníamos muy claro que remábamos en la misma dirección.

Sira Quiroga, interpretada por Adriana Ugarte, es la protagonista de la serie ¿ es la actriz que había imaginado o se barajaron otras candidatas?
Adriana es divina, como actriz y como persona. Se mete en la piel de Sira con una solvencia y una humanidad magistrales. Transmite veracidad, ternura, complicidad… Su trabajo es, efectivamente, heroico, porque está casi en el 100% de las escenas. Jamás habría imaginado una Sira mejor que la que ella encarna.

¿Cómo ha vivido el enorme éxito de la novela “El tiempo entre costuras”, ya convertida en bestseller?
Lo he vivido con mucha satisfacción, con alegría y con mucha gratitud a los lectores, libreros, medios y todos los que lo han hecho posible, principalmente a los lectores que han sido los que se han contagiado de este entusiasmo y lo han transmitido de unos a otros, a ellos les agradezco haber llegado hasta aquí.

¿Es usted de las autoras que ceden los derechos y se olvidan definitivamente de las versiones cinematográficas o televisivas que se hagan o es de las que le gusta estar al tanto de lo que hacen los guionistas con sus obras?
He supervisado los guiones de la serie, hemos tenido una relación muy fluida y muy intensa, pero en el buen sentido de la palabra, participando unos y otros, aportando opiniones e intentando contribuir todos para hacer algo que nos gustara a las dos partes. Entiendo que un libro es una cosa y un proyecto televisivo otra, pero si hemos tenido una relación fluida en los guiones, nada más.

¿Imaginó alguna vez que se convertiría en una escritora de libros superventas?
No, no, no, ni se me había ocurrido, ni lo tenía como objetivo, y ni siquiera se me había pasado por la cabeza. Fueron cosas sobrevenidas que fui aceptando encantada a medida que avanzaba la cosa, pero no me lo imaginaba para nada.

¿Ha podido compaginar fácilmente la vida laboral académica en la universidad con la de escritora?
No, fui capaz solamente un año, el primer año de la publicación de El Tiempo entre costuras, después pedí una excedencia. Era materialmente imposible, no me podía desdoblar, me costaba un trabajo enorme y tuve que dejarlo.

Se lo habrán preguntado más de una vez pero ¿se puede fabricar un super-ventas con unos ingredientes determinados o la fórmula está por inventar todavía?
Yo no tengo una fórmula clara. Los lectores me cuentan que es lo que les engancha a ellos y yo, más o menos, me hago una idea de por dónde van los tiros, pero es una fórmula que no siempre se puede replicar como una receta de cocina o una fórmula magistral en una farmacia. Según los lectores, es una combinación de tres cosas: por un lado, que los personajes tengan una carga de humanidad, les toquen la fibra sensible o les rocen un poquito el corazón. Por otro lado, tiene que haber una trama que sea ágil, que pasen cosas, que haya algún interés que les mueva y les despierte las ganas de saber qué va a pasar, y finalmente, un estilo que les resulte accesible de leer, y gratificante estilísticamente, a la vez. Pero es muy difícil pensar que con cuarto y mitad de cada cosa te sale la receta perfecta.

¿Sabe ya lo que va a escribir a continuación?
Apenas me da tiempo para pensar en lo próximo, con la promoción de Misión Olvido en España, y fuera de España la de El tiempo entre costuras, imagínate, no tengo tiempo ni para respirar. Pero sí, tercera novela a la vista, sin fecha de momento.

Viéndola firmar libro tras libro, parece que tiene una relación muy fluida con su público…
Los lectores son estupendos en el sentido de que son agradecidísimos, te dan las gracias por los que haces, te reconocen tu trabajo, te agradecen que te acerques a ellos, que les hagas cómplices de lo que hay detrás, en las bambalinas de tus relatos. Siempre me reciben con muchísima calidez y cariño, jamás te afean la conducta, te pueden decir me ha gusta más esto que lo otro pero siempre desde la más absoluta cordialidad, y por supuesto, no me dicen que es lo que tengo que escribir, todo lo contrario, me piden que les vuelva a sorprender con otra historia distinta.

¿Cree que existe una literatura de alto nivel, digamos, y otra que no llega a ser tan elevada, o la diferencia entre literaturas es una simple cuestión de número de ejemplares vendidos?
Creo que hay literaturas de muchos tipos, no literatura serie A y literatura serie B, creo que hay muchos tipos de libros, sobre todo, y luego algunos tienen suerte y venden mucho y otros tienen menos suerte y venden menos. Todos queremos vender, aunque los de serie A digan que lo que persiguen es la aclamación de la crítica, no solamente por un concepto materialista, sino porque también queremos tener lectores que nos sigan y reconozcan nuestro trabajo. Es una perversión la división entre literatura de clase A y la de clase B, hay de todo, y en medio hay libros maravillosos y otros no tanto, unos venden y otros no, no necesariamente va asociada la mala calidad a la gran cantidad de ventas y la buena calidad a las pocas ventas, eso es una polarización extrema y absolutamente simplista.

Si tuviera que ofrecer una imagen saludable de su estilo de vida ¿cómo lo resumiría?
No fumo, como sano y camino mucho, básicamente eso es lo que hago. Tengo la suerte de que tengo un organismo y un esqueleto bastante agradecido que me tratan bien.

¿Es consumidora de medicamentos?
Moderadamente, cuando lo necesito si, sin ningún problema pero tampoco hago un abuso gratuito.

¿Cree que con los libros ocurrirá como con las recetas de los médicos, acabarán siendo solamente digitales, ya no se necesitará papel para consumirlos?
Supongo que en un futuro sí, pero espero que yo no lo llegue a ver. Creo que les queda a los libros en papel una época de convivencia con el libro digital, pero intuyo que en un futuro, más o menos lejano, será sustituido, al menos en lo que respecta al consumo masivo. No creo que desaparezca totalmente el papel pero el libro digital irá aumentando a medida que el de papel decrezca. Pero repito, ojalá yo no lo vea.

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