La profesora Heidi-Ingrid Maaroos, de la Universidad de Tartu (Estonia), en su calidad de portavoz de la Gastroenterología de la Unión Europea (UEG), afirma: “Es preciso trabajar mucho más en la concienciación sobre el papel de los trastornos gastrointestinales y de determinados tratamientos de aplicación común en el desarrollo de la osteoporosis. Gastroenterólogos, médicos de cabecera y otros especialistas deben aunar esfuerzos en la prevención de la osteoporosis, cuya incidencia alcanza ya proporciones epidémicas y que cada vez más se manifiesta en personas más jóvenes”.
La epidemia de osteoporosis
La osteoporosis se ha convertido en un gran problema de salud pública en todo el mundo, con una estimación de 1,6 millones de fracturas anuales atribuidas a esta afección. El Grupo de Interés en Osteoporosis del Parlamento Europeo, que trabaja mano a mano con la Fundación Internacional de Osteoporosis y el Panel Consultor de Osteoporosis de la Unión Europea (UE) marca el camino a seguir en el estudio de la epidemiología, la patogenia y la gestión clínica de la osteoporosis, culminado con la creación de recomendaciones y consejos de nivel nacional para mejorar el tratamiento y la prevención de esta afección en toda la UE. Por desgracia y aunque se trata de un logro considerable, afirma la profesora Maaroos, muchas de estas pautas y consejos no contemplan los factores de riesgo gastrointestinales, obviando así algunas causas importantes, y potencialmente evitables, de osteoporosis.
“La buena salud del tracto gastrointestinal es fundamental para la absorción de nutrientes, incluidos vitaminas y minerales, que son básicos para la formación y la salud del hueso”, asegura. “Existen pruebas irrefutables de que determinadas afecciones gastrointestinales y algunos tratamientos de uso común alteran la función gástrica hasta un nivel tal que influye en la salud de los huesos”.
Osteoporosis y el tracto gastrointestinal
La osteoporosis puede surgir como resultado de una absorción deficiente de nutrientes o una mala digestión en afecciones como la enfermedad celíaca o la gastritis atrófica, o bien como efecto secundario de tratamientos que incluyen cirugía de derivación gástrica, corticoesteroides o inhibidores de bomba de protones (PPI). En la enfermedad celíaca, una de las afecciones genéticas menos diagnosticadas y que más afectan a la humanidad, hasta el 75% de nuevos adultos identificados manifiestan una reducción de densidad mineral ósea en el momento del diagnóstico.
“Los celíacos tienen problemas de absorción de nutrientes como el calcio de su dieta, y muchos evitan el consumo de productos lácteos ricos en calcio por culpa de su intolerancia a la lactosa”, explica la profesora Maaroos. “Ello afecta de modo considerable la salud de los huesos y duplica el riesgo de fractura con respecto a la población general”. Los niveles bajos de acidez gástrica, evidentes en la gastritis atrófica y tras el empleo de inhibidores PPI, pueden derivar también en una mala absorción de vitaminas y minerales, con el consiguiente riesgo de fracturas causadas por osteoporosis. La preocupación por el riesgo de aparición de osteoporosis asociada al uso prolongado de inhibidores PPI ha llevado a recomendar que estos fármacos solo se utilicen para las indicaciones oportunas, como el reflujo gastroesofágico (GORD), la úlcera gastroduodenal y el tratamiento de Helicobacter pylori (H. pylori), y en dosis no superiores ni de duración mayor a las imprescindibles para conseguir el resultado deseado.
Los esteroides, empleados como tratamiento de choque en la enfermedad inflamatoria intestinal (IBD), son otro motivo de preocupación ya que también pueden generar problemas nutricionales y una reducción de la densidad mineral ósea. “Resulta especialmente preocupante, ya que son muchos los jóvenes que los consumen para el tratamiento de la EII”, indica la profesora Maaroos.
La cirugía de derivación gástrica (o bariátrica), cada vez más empleada en el tratamiento de la obesidad, está igualmente asociada a la deficiente absorción de minerales y puede suponer para los pacientes un riesgo de desarrollo de osteoporosis.
Las afecciones gastrointestinales, en la agenda de la osteoporosis
La profesora Maaroos opina que gastroenterólogos y otros médicos pueden ayudar a prevenir la osteoporosis si tienen en mente los riesgos asociados a la cirugía bariátrica y a “estados invisibles” como la enfermedad celíaca y la gastritis atrófica, y si fomentan un uso adecuado de esteroides e inhibidores de bomba de protones, junto al control y la supervisión de la densidad mineral ósea cuando sea preciso. “Nos gustaría además ver estos factores de riesgo gastrointestinales mucho más destacados en las pautas y los consejos de prevención europeos y nacionales para la prevención de la osteoporosis”, concluye.
