Seis de cada diez afectados por dolor muscular son mujeres

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El dolor muscular se ha convertido en el problema médico más extendido entre la población durante los últimos años, algo que confirman el 80% de los españoles que alguna vez en su vida han padecido dolor de espalda, según la Sociedad Española del Dolor (SED). Pero lo más curioso del dato es que 6 de cada 10 afectados por dolor muscular son mujeres, una cifra que aumenta progresivamente por las largas jornadas a las que se ven sometidas. 

La incorporación al mercado laboral ha sido un factor muy importante en el aumento de la frecuencia del dolor en la mujer, así como el incremento del papel del sector servicios, mayoritariamente femenino. A ello debe añadirse el hecho de combinar el trabajo asalariado con las cargas domésticas, de modo que al llegar casa en lugar de descansar tienen que encargarse de la casa y de los niños. Y es que precisamente, la falta de reposo, mucho mayor en mujeres que en hombres, es uno de los problemas que aumenta el riesgo de lesiones musculares, tal como afirma el doctor Antonio Iniesta, presidente de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo.

Con todo ello, no es de extrañar que según explica el doctor, “más del 60% de visitas a los centros de atención primaria y servicios de Medicina del Trabajo por dolencias musculares correspondan a mujeres. Son ellas las que suelen acudir más por dolor al médico. La mayoría de las dolencias están relacionadas con problemas cervicales, lumbalgias, y dolor en los hombros o las rodillas”. 

Ellas tienen más dolor, pero ellos cogen más la baja
Hoy en día aproximadamente la mitad de los procesos de incapacidad laboral son derivados de patología osteomuscular, cuyo coste económico debido al absentismo y a la pérdida de productividad, se sitúa entre los 13.000 y 16.000 millones de euros anuales en España.

La población mas afectada es la de 35-45 años, pero el que tiene mayor coste para la sociedad es el de 46-55 años. En definitiva las mujeres tienen el 56% de las Incapacidades temporales por esta patología (según Fit For Work). La incidencia de problemas musculares  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentoses mayor entre la población femenina, si bien la gravedad es menor. En los hombres se da el caso contrario: tienen menos dolor muscular pero suele ser más grave, entre otros factores por la diferencia de actividad profesional entre ambos sexos.

Las contracturas suelen ser la causa más habitual de dolor muscular, en un 90% de los casos. “En especial las lumbares, que afectan a un 41% de los pacientes. A éstas les siguen las contracturas con dolor cervical con un 25% y las tortícolis con un 7%”, explica el Dr. Antonio Iniesta.

¿Cuál es el mejor tratamiento?

La consulta al médico del trabajo es imprescindible para tratar correctamente los problemas musculares derivados de la sobrecarga de trabajo. El uso de analgésicos y antiinflamatorios suele ser el más indicado en estos casos por su acción calmante y rápido alivio de los síntomas. Sólo en España, el gasto en AINEs se aproxima a los 1.000 millones de euros.

Muchos pacientes recurren a la automedicación. De hecho, más del 20% de las mujeres se automedica para tratar el dolor, frente al 16% de los hombres, según datos de la Encuesta Nacional de Salud. Entre los medicamentos más habituales a la hora de tratar el dolor se encuentra el ácido acetilsalicílico, principio activo de la aspirina, ya que según datos de la la Sociedad Española del Dolor (SED), el 54,3% de los afectados recurren a este principio activo para tratar este tipo de dolencias.

Según el Dr. Iniesta,“es uno de los tratamientos más eficaces para combatir el dolor muscular porque tiene un efecto analgésico en pequeñas dosis y así aminora los efectos secundarios provocados por otros medicamentos“. Sin embargo, un problema frecuente es que ”los pacientes suspenden el tratamiento cuando ya no notan ningún síntoma, lo que posteriormente puede provoca afecciones musculares más graves porque el tratamiento no es eficiente. De todos modos, lo mejor en estos casos es consultar con el médico de cabecera o con el especialista en medicina de trabajo“.