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¿Mirada cansada? Cómo revitalizarla sin cirugía

por Carla Nieto
corregir bolsas y ojeras

La mirada es una de las primeras zonas del rostro en reflejar el cansancio, el estrés, la falta de sueño y el paso del tiempo. Incluso después de haber descansado bien, bolsas, ojeras, pequeñas arrugas o pérdida de firmeza pueden dar al rostro un aspecto fatigado.

La explicación está, en gran medida, en las características de la piel que rodea los ojos: es hasta cinco veces más fina que la del resto del rostro, carece prácticamente de glándulas sebáceas, contiene numerosos capilares y cuenta con menos tejido muscular.
Todo ello hace que esta zona sea especialmente vulnerable a la deshidratación, la inflamación y el envejecimiento prematuro.
“La mirada es una de las primeras zonas del rostro en reflejar el cansancio, el estrés, la falta de sueño o el paso del tiempo”, explica la doctora Candy Hernández, especialista en medicina estética preventiva y fundadora de Candé Clinic. Y no siempre se trata simplemente de dormir poco: “Muchas veces el problema no es sólo la falta de sueño, sino también la microcirculación, la inflamación o la pérdida progresiva de la firmeza de la piel de esa zona”.

Bolsas, ojeras y líneas de expresión


Son los tres signos que más contribuyen a esa apariencia de mirada cansada.
Las bolsas pueden aparecer por distintas causas: mala circulación, retención de líquidos, predisposición genética o hábitos de sueño irregulares. Con la edad también influyen la acumulación de grasa y el descenso de los tejidos, que acentúan el aspecto hinchado.

Las ojeras, por su parte, pueden presentarse a cualquier edad y su origen suele ser multifactorial. Existen ojeras vasculares, de tonalidad azulada o violácea, en las que los capilares se hacen visibles a través de una piel especialmente fina y que suelen intensificarse con el cansancio. Las pigmentarias presentan un tono marrón u oscuro y se relacionan con un exceso de melanina, mientras que las ojeras hundidas o estructurales aparecen por una pérdida de volumen en el surco lagrimal, de manera que la sombra procede de la propia anatomía.

Las líneas de expresión o patas de gallo son consecuencia de la gesticulación repetida —sonreír o entrecerrar los ojos—, unida a la deshidratación y a la pérdida progresiva de colágeno. Al tratarse de una piel tan fina, estas pequeñas arrugas pueden hacerse visibles antes que en otras zonas del rostro.

Elegir bien el contorno de ojos


No existe un único producto adecuado para todas las personas. La sensibilidad, la tendencia a desarrollar bolsas, la sequedad o la facilidad para irritarse obligan a elegir fórmulas específicas. Isabel Márquez, directora de I+D de Farma Dorsch, recomienda optar por productos testados oftalmológicamente, especialmente cuando los ojos son sensibles, y por fórmulas suaves y sin fragancias.
También hay que tener en cuenta el pH. El lagrimal tiene un pH aproximado de 7, diferente al del resto del rostro, que ronda el 5,5. Elegir productos formulados específicamente para el área ocular contribuye a reducir la posibilidad de irritación y lagrimeo.
Las texturas excesivamente grasas tampoco son siempre la mejor opción, especialmente cuando existe tendencia a desarrollar bolsas. Además, conviene buscar ingredientes que favorezcan la circulación, ayuden a descongestionar y contribuyan a mantener la hidratación y la firmeza.

Cinco activos que marcan la diferencia
Entre los ingredientes más habituales en los productos destinados al contorno ocular destacan cinco.

  1. Cafeína. Favorece el drenaje de líquidos y puede ayudar a mejorar el aspecto de bolsas y ojeras, especialmente las de origen vascular.
  2. Niacinamida. Ayuda a mejorar el tono y la luminosidad y, combinada con ingredientes como el ácido hialurónico, contribuye a mantener la hidratación y la elasticidad.
  3. Vitamina C. Utilizada en formulaciones adaptadas a una zona tan delicada, puede mejorar la luminosidad y ayudar a actuar sobre la pigmentación.
  4. Retinol. Aunque durante años se evitó en el área ocular por su potencial irritante, actualmente puede incorporarse a productos específicos en bajas concentraciones, encapsulado y combinado con sustancias hidratantes. Su acción resulta especialmente interesante para mejorar el aspecto de las arrugas.
  5. Bakuchiol. Conocido habitualmente como una alternativa vegetal al retinol, se emplea para mejorar la apariencia de las líneas de expresión y favorecer la firmeza y la elasticidad.
    El párpado superior también cuenta
    Con el paso de los años, los párpados adquieren un papel importante en la apariencia de la mirada. La piel del párpado móvil es extremadamente fina y está sometida a un movimiento continuo, con más de 10.000 parpadeos al día.
    Tradicionalmente se recomendaba evitar la aplicación de determinados tratamientos en esta zona, debido a su tendencia a la congestión y al riesgo de que algunos activos migraran hacia el ojo. Sin embargo, las nuevas formulaciones, más estables y específicamente diseñadas para el párpado, permiten tratar también esta área con productos que buscan mejorar la firmeza y proporcionar un efecto tensor y calmante.

Maquillaje para “abrir” la mirada


El maquillaje también puede convertirse en un buen aliado, especialmente cuando existen párpados caídos o una mirada fatigada.
Para conseguir un efecto visual más abierto conviene aplicar tonos claros en el párpado superior y utilizar una tonalidad ligeramente más oscura por encima del pliegue natural del ojo para crear sensación de elevación. Los tonos más intensos pueden reservarse para las esquinas exteriores y difuminarse cuidadosamente hacia arriba.
El delineado debe orientarse ligeramente en sentido ascendente, evitando líneas demasiado gruesas. Rizar las pestañas y aplicar máscara preferentemente en las superiores ayuda también a potenciar el efecto de “ojo abierto”.
En cambio, conviene evitar el exceso de sombra oscura bajo los ojos, la máscara en las pestañas inferiores y los acabados muy brillantes en personas con párpados caídos, ya que pueden aumentar visualmente la sensación de pesadez.

Corrector: mucho más que cubrir ojeras


El corrector sigue siendo uno de los productos más eficaces para mejorar de forma inmediata el aspecto de una mirada cansada. Las nuevas fórmulas no sólo aportan color, sino que pueden incorporar ingredientes hidratantes y de tratamiento.
Para conseguir un resultado natural es importante acertar con el tono: debería ser similar o ligeramente más claro que el color de la piel. La cantidad debe ser pequeña y aplicarse mediante ligeros toques, evitando arrastrar el producto. Además de utilizarse sobre las ojeras, puede aplicarse una pequeña cantidad en los párpados como base antes de la sombra.
En definitiva, recuperar una mirada fresca no depende de un único gesto. Una cosmética bien elegida, ingredientes específicos, el cuidado del párpado y algunos recursos de maquillaje pueden ayudar a reducir visualmente bolsas, ojeras y signos de fatiga, respetando siempre las particularidades de una de las zonas más delicadas del rostro.

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