En la menopausia no vale seguir la rutina “de siempre” ni utilizar los mismos productos. Las características de la epidermis enesta etapa justifican que sea imprescindible incluir gestos e ingredientes específicamente dirigidos a sus necesidades, asegurando así a la piel unos beneficios que van mucho más allá de “camuflar” las arrugas.
No sólo se trata de los sofocos, el insomnio o la mayor irritabilidad. La menopausia también tiene un impacto sobre el estado de la piel y comparte con el resto de los síntomas un “culpable” claramente identificado: la caída de los niveles de estrógenos. Además de otras muchas funciones en el organismo femenino, esta hormona es clave a nivel cutáneo, ya que resulta fundamental para la hidratación, la producción de colágeno y la capacidad de defensa de la piel.
No eres tú; son tus hormonas
La doctora Ana Martínez-Lauwers, dermatóloga de IMR, nos describe cuáles son las principales alteraciones que experimenta la piel como consecuencia del descenso del nivel de estrógenos, que, como explica la experta, “afecta directamente a la piel porque muchas de sus células tienen receptores para esta hormona (queratinocitos, fibroblastos y folículos pilosos). Como consecuencia, se producen una serie de cambios muy visibles. Estos son los siete más destacables”:
- Pérdida de colágeno, que se traduce a su vez en una pérdida de firmeza y la aparición de arru
- gas muy marcadas.
- Disminución del grosor cutáneo y de la elastina.
- Menor producción de sebo, lo que hace que se reseque la piel y debilita la barrera cutánea.
- Enlentecimiento de la renovación celular, dando lugar a que la piel luzca un aspecto más apagado y menos luminoso.
- Alteraciones vasculares: tanto los sofocos como los cambios en la microcirculación típicos de la menopausia pueden favorecer la aparición de rojeces y telangiectasias.
- Aparición de léntigos solares (manchas), debido al daño solar acumulado.
Contorno de ojos: la zona más delatora
El contorno de ojos es una de las áreas del rostro en la que estos efectos son más visibles y aparecen antes. Esto es debido, de acuerdo con la doctora Martínez-Lauwers, a que se trata de la piel más fina de la cara (0,5 mm de grosor frente a los 2 mm del resto del rostro), y prácticamente carece de glándulas sebáceas, por lo que acusa antes y con más intensidad estos cambios, que se manifiestan en forma de pérdida de elasticidad y aparición de arrugas finas (“patas de gallo”); flacidez del párpado superior y bolsas por debilitamiento del tejido de sostén; ojeras más marcadas, tanto por el adelgazamiento cutáneo (mayor transparencia vascular) como por la pigmentación; y sequedad y mayor sensibilidad. “Debido a ello, durante esta etapa hay que proporcionar a esta zona una serie de cuidados específicos que se pueden concretar básicamente en tres”:
- Utilizar cremas de textura ligera, que contengan péptidos, cafeína (un ingrediente que tiene un efecto descongestivo) y ácido hialurónico de bajo peso molecular.
- Incluir retinal o retinol de baja concentración, introduciéndolo en la rutina diaria de forma progresiva.
- Muy importante: la fotoprotección, tanto física -con gafas de sol- como en crema.
Cuello y escote: los grandes olvidados
La piel “más allá” del rostro también acusa estos cambios; de hecho, la llamada “zona Y”, esto es, el cuello y la línea mandibular, suele ser una “adelantada” en los que a mostrar la flacidez se refiere y, sin embargo, son habitualmente los grandes olvidados, especialmente cuando se trata de los cuidados diarios tan necesarios en esta etapa: “La piel de ambas zonas tiene menos glándulas sebáceas que la de la cara y, también, una piel más fina, pero reciben la misma exposición solar (y, a menudo, sin ninguna fotoprotección). Por ello, es necesario ‘prolongar’ hacia ella una serie de gestos y activos cosméticos. Estas son las pautas a incluir en la rutina para tratar y proteger bien esta zona”:
- Extender siempre la crema facial y el fotoprotector por el cuello y hasta el escote.
- Aplicar fotoprotección diaria (SPF 50+), un gesto clave para prevenir manchas y reparar el colágeno dañado.
- Utilizar también en la piel de cuello y escote activos específicos: retinoides (introducirlos de forma gradual y a una menor concentración que en la cara), péptidos y vitamina C.
- Considerar someter esta zona a tratamientos dermatológicos específicos (radiofrecuencia, bioestimuladores), sobre todo si hay una flacidez marcada (valorando siempre esta opción en la consulta del especialista).
Por qué los serums son un “must” en este momento
“En la menopausia, la piel necesita apoyo a través de los ingredientes cosméticos que estimulen el metabolismo celular, mejoren la función barrera y aporten elasticidad. Y esta necesidad convierte a los serums en el mejor aliado de la piel durante esta etapa, no sólo porque hidratan en profundidad, sino porque pueden ayudar a reactivar los mecanismos naturales de regeneración”, explica Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.
La experta resume así la “misión” que desempeñan estos productos cosméticos en este momento sobre la epidermis: “La piel de la mujer en la menopausia lo que necesita son serums que actúen como un refuerzo real para devolverle densidad, firmeza y calma”.
La gran baza de los serums es que incluyen en sus formulaciones los ingredientes clave para combatir los efectos cutáneos de la caída estrogénica, entre ellos, los retinoides: “Estos activos son un clásico en las rutinas de las pieles más maduras. Además de estimular la renovación celular, también mejoran la textura de la piel sin irritarla. Teniendo en cuenta que debido a los cambios hormonales la piel puede estar más sensible, entre todas las fórmulas disponibles yo recomendaría las que contienen retinal, que funciona más rápido que el retinol y no irrita”, dice González.
Otro ingrediente fundamental son los péptidos, a los que Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8, define como un punto de partida clave, y explica por qué: “Imitan los mensajes naturales que la piel envía para producir colágeno, ayudando así a recuperar la firmeza y la elasticidad”.
El ácido hialurónico, imprescindible para hidratar y “rellenar” la piel, la vitamina C, clave para homogeneizar el tono y devolver la luminosidad; y la niacinamida, la mejor aliada de la barrera cutánea, son otros activos presentes en los serums que justifican su categoría de “must” en los cuidados de la piel menopáusica.
Skincare adaptado: la rutina tipo imprescindible
Como resumen de todo lo que hay que tener en cuenta para tratar y proteger la piel menopáusica, Ana Martínez-Lauwers concreta en los siguientes pasos la rutina diaria
-diurna y nocturna- a la que se deben ajustar los cuidados específicos:
Rutina de mañana:
1-Limpiador suave
2-Sérum con vitamina C (“es antioxidante y resulta muy eficaz para prevenir las manchas”)
3-Crema hidratante con ácido hialurónico, ceramidas y glicerina
4-Contorno de ojos con péptidos/cafeína
5-Fotoprotector SPF 50, “extendido por cuello y escote”
Rutina de noche
1-Doble limpieza, “sobre todo si se ha usado maquillaje o protector solar”.
2-Crema con retinoide (retinol o retinal) 2-3 noches por semana al inicio, aumentando la frecuencia según la tolerancia
3-Crema nutritiva de textura más rica con péptidos, “aplicándola también por el cuello y el escote”.
Errores muy típicos que juegan “a la contra”
Pedro Catalá, cosmetólogo, doctor en Farmacia y fundador de Twelve Beauty, advierte sobre cuál es el principal error que cometen las mujeres respecto al cuidado de su piel durante la menopausia: “Seguir utilizando las mismas rutinas que a los 30-40, esto es, no adaptar los cuidados a la realidad biológica de su piel”. Este “gran error” tiene a su vez una serie de implicaciones o “sub-errores” frecuentes que “sabotean” el correcto cuidado cutáneo en este momento:
- Mantener una rutina “desactualizada”. “El hecho de seguir usando los mismos productos de hace años supone ignorar las necesidades de la piel menopáusica, favoreciendo la irritación y la pérdida de luminosidad. La piel cambia, y su ritmo también lo hace, por lo que tratarla igual es trabajar contra ella”, comenta Catalá, quien señala cómo actuar en este sentido: dar prioridad a fórmulas reparadoras de la barrera cutánea, ricas en antioxidantes y activos hidratantes, que trabajan al ritmo más lento que tiene ahora la piel.
- La sobre-exfoliación. Otro error es “pasarse” con la exfoliación. “Forzar la renovación celular con exfoliantes agresivos debilita la barrera cutánea y aumenta la inflamación. En este caso, menos es más”, dice Pedro Catalá. Lo mejor es recurrir a exfoliantes suaves, como el carbón activo y las arcillas, y limitar los exfoliantes ácidos a una vez por semana.
- Obviar el protector solar (todos los días). El cosmetólogo incide en que “tras la menopausia, el daño solar acelera la pérdida de colágeno y la aparición de manchas; por eso, el SPF deja de ser un cuidado opcional”. En esta etapa, lo más recomendable es elegir fotoprotectores naturales que incluyan antioxidantes, de forma que el producto ofrezca protección diaria con un plus reparador.
- Usar limpiadores agresivos. Este gesto tiene como consecuencia la eliminación de los pocos lípidos naturales que aun conserva la piel en este momento, “lo que a su vez provoca sequedad, tirantez y un enrojecimiento persistente. Hay que recurrir a alternativas más suaves que calmen la piel y reparen sus lípidos fundamentales sin irritarla”, apunta el experto.
- No incorporar serums con activos específicos…. “Dado que sus necesidades han cambiado, la piel no necesita ahora fórmulas genéricas, sino ingredientes dirigidos a tratar las manchas, la flacidez, la sensibilidad y la inflamación”, afirma Pedro Catalá. Entre la amplia gama de serums que hay en la actualidad el experto aconseja elegir productos específicos que unifiquen el tono cutáneo y aumenten la luminosidad de la piel.
- -…Y tampoco los aceites. Otro “indispensable” en la rutina de la piel menopáusica son los aceites, un producto respecto al cual muchas mujeres tienen ciertas reticencias al asociarlo a un efecto excesivamente “pringoso”. Pedro Catalá desmonta esta idea: “Bien formulados, los aceites pueden equilibrar la piel, reforzar la barrera cutánea y aportar confort, incluso en las pieles mixtas o con brotes”. La clave está en elegir aceites ligeros y aptos incluso para pieles con tendencia a las imperfecciones. El experto explica que los aceites insaponificables (que tienen la propiedad de ser no grasos y no comedogénicos) son la forma más pura y eficaz de este producto, ya que resultan altamente biocompatibles y de fácil absorción, mejoran la función barrera de la piel, aumentando la síntesis de lípidos y calman y reparan incluso las epidermis más problemáticas.
- Usar un maquillaje inadecuado. “En este momento, las texturas pesadas y matificantes marcan aún más las líneas y apagan el rostro, cuando lo que necesita la piel madura es ligereza e hidratación, de ahí que lo más recomendable sea optar por cremas con color o hidratantes con beneficios cosméticos. Otra alternativa son los autobronceadores de un tono natural, que aportan luz sin esfuerzo”, comenta Pedro Catalá.
- Hacer caso sólo a las arrugas. Otro error frecuente es “obsesionarse” con cada nueva arruga que aparece y olvidarse de la salud de la piel en general. “Envejecer bien no consiste en borrar los signos de la edad, sino en fortalecer la piel. Una piel bonita no es la que no tiene arrugas, sino la que está equilibrada, luminosa y resistente”, afirma Catalá. Se trata, por tanto, de que los cuidados vayan encaminados a priorizar tener un tono uniforme, una barrera cutánea saludable, un soporte contino de colágeno y una piel calmada y menos reactiva ante los cambios hormonales.
Y el cabello, también
La piel no es la única “víctima” del climaterio: el cabello también acusa los efectos del cambio hormonal que caracteriza este momento. Como apunta la doctora Marta Andreu, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa, los estrógenos ayudan a mantener el cabello fuerte, por lo que su disminución afecta a la salud capilar, “y, además, durante esta etapa, aumenta la sensibilidad del folículo a las hormonas androgénicas, como la testosterona. Todo ello favorece la aparición de la alopecia androgénica, que es la más frecuente en las mujeres durante la menopausia”.
De acuerdo con la doctora Andreu, los cambios hormonales provocan una pérdida progresiva de la densidad capilar, especialmente en la zona central del cuero cabelludo, dando lugar a un afinamiento progresivo del cabello. “Aunque muchas mujeres asocian esta pérdida capilar al estrés, el diagnóstico profesional precoz es clave para frenar la caída y mejorar los resultados del tratamiento”.
Las opciones para solucionar este problema se centran en mejorar la densidad y frenar la progresión de la alopecia, “siempre desde un enfoque individualizado, que tenga en cuenta la edad, el estado hormonal y las posibles contraindicaciones. Entre las principales soluciones destacan los tratamientos tópicos y orales, que estimulan el crecimiento del cabello y fortalecen el folículo; antiandrógenos en pacientes seleccionadas, y tratamientos complementarios, como la mesoterapia con dutasterida”, señala la especialista.
-Productos:
1- Tratamiento Pro-Colágeno Intensivo, de Patyka. Cura intensiva de acción nocturna multidinámica sobre el colágeno: estimula su producción, lo reconstruye y protege sus reservas.
2- Acción Inmediata Radiance Ultra Hyaluronic 5 Lifting Serum, de Germinal. Una “bomba” de hidratación profunda a base de 5 ácidos hialurónicos que actúan sobre el envejecimiento prematuro de la piel.
3- 0,05% Retinol Treatment de Skin Perfection by Bluevert. Serum formulado para la piel corporal, especialmente indicado para mejorar la firmeza del cuello y el escote.
4- Liquid Peptides Advanced MP, de Medik8. Serum avanzado específicamente diseñado para reducir visiblemente las arrugas y líneas de expresión, potenciando el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico.
5- Proage Night Formula, de Luxmetique. Protocolo nutricosmético nocturno -15 viales- de longevidad celular que combina activos de última generación para la reparación interna de la piel.
6- Champú Revita High Perfomance Hair Density, de DS Labs. Ideal para los casos de caída del cabello acompañada de un afinamiento y menor densidad de la fibra capilar.
7-B·Beauty Complex de NATURADIKA®️ – Nutrición Capilar Integral
Un «cóctel de belleza» formulado para combatir la caída y devolver la vitalidad al cabello. Su eficacia se basa en la sinergia del AnaGain™️ Nu, un avanzado extracto de brotes de guisante que ayuda a frenar la pérdida capilar y densificar la melena.
Su fórmula destaca por la combinación de Bambú (rico en silicio) para aportar resistencia estructural, junto al SOD (Superóxido Dismutasa), una enzima antioxidante premium que protege el bulbo capilar. Con Biotina y Zinc para el mantenimiento óptimo de cabello y uñas. PVP: 39,95€
