Home Bienestar Commotio cordis: un golpe en el pecho que detiene el corazón

Commotio cordis: un golpe en el pecho que detiene el corazón

por Redacción Consejos
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Puede ocurrir durante un partido o un entrenamiento, en una persona joven y aparentemente sana. Es poco frecuente, pero reconocer la parada cardíaca e iniciar la reanimación cuanto antes resulta decisivo, recuerdan desde la Fundación EPIC.

Un golpe seco en el pecho y, segundos después, la persona se desploma. No tenía una enfermedad cardíaca conocida y el impacto puede no dejar lesiones visibles en el corazón. ¿Qué ha ocurrido? La respuesta puede estar en la commotio cordis, un fenómeno poco frecuente, pero potencialmente mortal, que altera el ritmo cardíaco.

Felipe Hernández, responsable de Formación y Educación de la Fundación EPIC, explica que lo que falla en estos casos es la actividad eléctrica del corazón. Si el impacto se produce sobre la zona cardíaca en un instante muy concreto del latido, puede desencadenar una fibrilación ventricular. El corazón deja entonces de bombear sangre de forma eficaz y la persona puede perder el conocimiento en cuestión de segundos.

Un impacto en el momento más vulnerable

Para que se produzca una commotio cordis, el golpe debe coincidir con una breve fase de la recuperación eléctrica de los ventrículos, representada por la onda T del electrocardiograma. Esa coincidencia puede desencadenar la arritmia sin que exista una lesión estructural del corazón.

Aunque puede suceder en distintas circunstancias, se asocia especialmente con la práctica deportiva: impactos de pelotas, discos o contactos físicos. Afecta principalmente a niños y adolescentes, sobre todo varones, debido, entre otros factores, a la mayor flexibilidad de su pared torácica y a su exposición a deportes de contacto o con proyectiles.

No es necesario tener una cardiopatía ni haber presentado síntomas previos. Por eso, saber reconocer lo que está pasando y responder con rapidez resulta tan importante.

Si se desploma, cada minuto cuenta

Ante una parada cardíaca por commotio cordis, la actuación debe ser inmediata. La fibrilación ventricular puede revertirse mediante una descarga administrada con un desfibrilador externo automático (DEA). Mientras llega el dispositivo, la reanimación cardiopulmonar (RCP) permite mantener parcialmente la circulación sanguínea.

Desde la Fundación EPIC recuerdan los pasos esenciales: comprobar si la persona responde y respira con normalidad y, si no responde ni respira normalmente, llamar al 112, iniciar las compresiones torácicas y utilizar un DEA lo antes posible.

Estos dispositivos analizan automáticamente el ritmo cardíaco y proporcionan instrucciones para facilitar su uso, incluso a personas sin formación sanitaria. La disponibilidad de desfibriladores y la formación en reanimación han contribuido a mejorar la supervivencia en los casos registrados.

Un desfibrilador accesible y un equipo que sepa actuar

La respuesta empieza a prepararse antes de que ocurra una emergencia. Sin embargo, la Fundación EPIC advierte de que la disponibilidad de desfibriladores, la formación del personal y los protocolos de actuación todavía son desiguales en las instalaciones deportivas españolas, especialmente en el deporte base y amateur.

Por ello, subraya la importancia de contar con desfibriladores accesibles y correctamente mantenidos, personal formado y un plan de emergencia claro. Los simulacros periódicos también ayudan a que ese plan pueda ponerse en práctica con rapidez.

Reducir el riesgo y estar preparados

Los protectores torácicos adecuados, las pelotas de seguridad en categorías infantiles y las mejoras en los entrenamientos y reglamentos son algunas de las medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo. Sin embargo, ninguna lo elimina por completo.

De ahí la importancia de que entrenadores, árbitros, deportistas y familias conozcan la cadena de supervivencia: reconocer la parada, avisar al 112, comenzar la RCP y facilitar la desfibrilación temprana, seguida de atención sanitaria especializada.

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