La salud visual se ha convertido en la segunda preocupación sanitaria de los españoles, por delante de cuestiones como la salud bucodental, auditiva o dermatológica. Sin embargo, esa preocupación no siempre se traduce en prevención.
Según el estudio “Percepción y conocimiento sobre la presbicia en España”, realizado por EssilorLuxottica entre más de 1.100 personas de 25 a 59 años, uno de cada tres españoles reconoce que debería revisarse la vista con más frecuencia. Además, un 16,5% solo acude al especialista cuando ya nota algún problema y un 4,3% asegura no haberse realizado nunca una revisión visual.
Con motivo del Día Mundial de la Visión, los especialistas recuerdan algunas señales muy habituales que pueden indicar la aparición de presbicia o vista cansada.
¿Alejas el móvil para leer? Puede ser una de las primeras pistas
Aunque la presbicia terminará afectando a todas las personas en mayor o menor medida, solo el 44,2% de los encuestados sabe que es un proceso asociado al envejecimiento que acaba apareciendo con el paso del tiempo.
La presbicia consiste en una pérdida progresiva de la capacidad para enfocar objetos cercanos, debido a que el cristalino va perdiendo elasticidad con la edad. Esto puede empezar a notarse en acciones tan cotidianas como leer un mensaje, consultar un ticket o trabajar frente al ordenador.
Claudia de Escauriaza, óptica-optometrista de Varilux en EssilorLuxottica, explica que “la presbicia no aparece de un día para otro; suele empezar con pequeñas señales como necesitar más luz, alejar el móvil o notar que las tareas de cerca cansan más. Estos síntomas muchas veces se normalizan o se atribuyen al cansancio, lo cual demuestra que falta pedagogía”.
Las señales más frecuentes
Según los datos del estudio, el 79,8% de la población experimenta al menos una molestia ocular en su día a día.
La más habitual es la fatiga visual, presente en el 41,1% de los encuestados, que puede manifestarse con dolor de cabeza, ojos rojos o secos, picor o visión doble.
También son frecuentes:
- la visión borrosa de cerca;
- necesitar más luz para leer;
- aumentar el tamaño de la letra del móvil;
- o tener que alargar el brazo para poder enfocar mejor.
Pantallas: muchas horas y pocas pausas
El uso intensivo de dispositivos también está pasando factura al confort visual.
Casi 7 de cada 10 personas pasan al menos cuatro horas diarias frente a una pantalla, y un 40% llega a utilizarlas entre seis y diez horas al día. Además, casi la mitad reconoce pasar largos periodos sin descansar la vista y solo uno de cada cuatro realiza pausas visuales de forma frecuente.
Eso sí, pasar muchas horas frente al ordenador o al móvil no significa automáticamente tener presbicia.
“El aumento de horas forzando la visión de cerca frente a las pantallas puede provocar malestar o limitaciones visuales, aunque no significa automáticamente que sea presbicia; pueden estar relacionadas con otras condiciones como la miopía, hipermetropía, astigmatismo, sequedad ocular, etc”, recuerda la especialista.
¿Cada cuánto deberíamos revisarnos la vista?
La recomendación es no esperar a que aparezca un problema evidente.
“el diagnóstico temprano repercute directamente en la calidad de vida; cuanto antes se identifica la presbicia, antes se puede encontrar una solución adaptada a cada persona”, señala Claudia de Escauriaza.
Los especialistas aconsejan realizar revisiones periódicas, aproximadamente cada uno o dos años, de manera que puedan identificarse tanto los cambios propios de la presbicia como otras alteraciones visuales.
Además, la orientación profesional sigue siendo decisiva: el 70,8% de los encuestados asegura tener en cuenta la recomendación de los especialistas a la hora de elegir una solución para la vista cansada.
No normalices ver peor de cerca
Alejar el móvil, necesitar cada vez más luz o cansarse al leer pueden parecer pequeñas molestias sin importancia, pero también pueden ser las primeras señales de que nuestra visión está cambiando.
Por eso, más que acostumbrarnos a ellas, conviene consultar y revisar la vista periódicamente, especialmente cuando los síntomas empiezan a interferir en actividades cotidianas.
