Carolina Marín es una de las deportistas españolas más destacadas y todo un referente internacional del bádminton. Nacida en Huelva en 1993, comenzó a practicar este deporte siendo niña y muy pronto destacó por su talento, disciplina y competitividad. Su palmarés habla por sí solo: campeona olímpica en Río 2016, logrando el oro en individual femenino; tres veces campeona del mundo en 2014, 2015 y 2018; ocho veces campeona de Europa y número 1 del mundo al ocupar el primer puesto del ranking mundial de bádminton, consolidándose como la primera jugadora no asiática en dominar el bádminton femenino a nivel internacional durante más de una década.
Más allá de sus éxitos deportivos, Carolina Marín se ha convertido en un ejemplo de resiliencia y superación gracias a su capacidad para regresar a la élite tras sufrir importantes lesiones. Tras su retirada del bádminton profesional en marzo de 2026, actualmente es embajadora de Cantabria Labs, desde donde promueve hábitos de vida saludable y cuidado de la piel dentro y fuera del deporte. Hablamos con ella sobre aprendizaje, autocuidado, salud mental y la importancia de escuchar al cuerpo más allá del alto rendimiento.
Ha sido una de las deportistas más exigentes del panorama internacional. En los momentos de máxima presión que ha vivido en el bádminton profesional ¿qué papel ha jugado el equilibrio mental y físico en su día a día?
El equilibrio entre la parte mental y física ha sido fundamental para mí. Son dos aspectos en los que he trabajado cada día a lo largo de toda mi carrera, porque siempre los he entendido como algo inseparable: van completamente de la mano.
A lo largo de su carrera ha demostrado una enorme capacidad de superación frente a lesiones y momentos difíciles. ¿Qué aprendizaje personal le han dejado esas experiencias?
Siempre intento sacar cosas positivas de las situaciones o momentos adversos que la vida me pone por delante. En el caso de las lesiones, uno de los aprendizajes más claros ha sido desarrollar la paciencia, el no querer correr, el ir paso a paso… Porque cuando quieres dar tres pasos de golpe, muchas veces acabas retrocediendo dos.
¿Cuál es el momento de su carrera del que se siente más orgullosa?
No puedo elegir un único momento del que me sienta más orgullosa. Creo que he tenido muchos, pero sobre todo aquellas situaciones adversas en las que solo mi equipo y la gente que trabaja conmigo a diario creían que era capaz de salir adelante, y finalmente lo he conseguido. Por ejemplo, llegar a momentos tan importantes como un Campeonato del Mundo o unos Juegos Olímpicos con lesiones o situaciones complicadas, y aun así ser capaz de darle la vuelta, seguir luchando y trabajando cada día hasta conseguir mi gran objetivo y sueño.
“Hay hábitos que sigo manteniendo porque para mí ya son innegociables, como la protección solar diaria, cuidar la alimentación y el descanso, y escuchar al cuerpo en lugar de ignorarlo”.
¿Qué le ha enseñado el deporte sobre sí misma más allá de los resultados y las victorias? ¿Qué cosas disfruta ahora y le ayudan a desconectar?
El deporte me ha enseñado mucho a lo largo de toda mi vida. Una de las cosas más importantes ha sido madurar y aprender a tomar decisiones: me fui de casa con catorce años, así que tuve que madurar antes y tomar las riendas de mi propia vida desde muy joven. Y para desconectar, lo que más disfruto es pasar tiempo con mi familia y mis amigos, leer, ver una serie o simplemente salir a dar un paseo.
¿Qué consejo le daría hoy a los jóvenes deportistas sobre disciplina, salud y cuidado personal dentro y fuera del deporte?
Les diría que la disciplina no se queda solo en el entrenamiento, también se aplica al cuidado del cuerpo en un sentido más amplio, y ahí entra la piel. Cuando eres deportista pasas muchas horas al aire libre y expuesto al sol, y eso tiene un impacto a largo plazo que no siempre se nota de inmediato. Por eso animo a los jóvenes a incorporar la protección solar a su rutina, igual que la hidratación o el estiramiento, y a acostumbrarse a revisar su piel y visitar al dermatólogo de forma periódica. El autocuidado no es algo que se hace «cuando hay tiempo»: es una inversión en tu salud que te va a acompañar toda la vida, dentro y fuera del deporte.
Tras su retirada, ¿cómo está viviendo esta nueva etapa a nivel personal? ¿Qué le sigue motivando?
En esta nueva etapa en la que estoy ahora mismo, a nivel personal tengo muchas cosas buenas. Lo que más valoro es que sigo tomando decisiones sobre qué hago y qué no hago, qué es lo que me apetece más y lo que me apetece menos. Y a día de hoy, una de las cosas que más estoy disfrutando es pasar tiempo con mi familia, poder dar charlas y conferencias y ayudar a los demás a través de mis experiencias de vida. Eso para mí es algo muy gratificante.
Ahora que el foco ya no está únicamente en competir, ¿ha cambiado su forma de entender la salud y el bienestar? ¿Qué hábitos mantiene hoy en su día a día para sentirse bien física y mentalmente?
Cuando compites al máximo nivel, la salud muchas veces se mide en función del rendimiento: cómo te recuperas, cómo gestionas una lesión, cómo llegas a la siguiente competición. Ahora puedo verla de una forma más amplia, como algo que cuido por mí, no solo para competir. Hay hábitos que sigo manteniendo porque para mí ya son innegociables, como la protección solar diaria, cuidar la alimentación y el descanso, y escuchar al cuerpo en lugar de ignorarlo. También le doy más importancia a las revisiones periódicas, como la del dermatólogo. Al final, el bienestar de verdad es eso: pequeños hábitos sostenidos en el tiempo, no algo que se hace solo cuando hay un objetivo concreto por delante.
Como deportista de máximo nivel durante tantos años, ¿cuándo tomó realmente conciencia de la importancia de cuidar la piel y protegerse del sol?
Siempre he sido consciente de la importancia de cuidar la piel, sobre todo por las muchas horas que paso entrenando y compitiendo al aire libre. Pero desde que colaboro con Cantabria Labs esa conciencia se ha reforzado mucho más: he aprendido que el daño solar es acumulativo y que la protección no es algo puntual, sino un hábito que hay que mantener todo el año, no solo en los días de playa o en verano. Hoy lo tengo mucho más integrado en mi rutina diaria, y es algo que recomiendo a cualquiera, sea deportista o no.
Muchas personas siguen asociando la protección solar únicamente al verano. ¿Qué mensaje le gustaría trasladar sobre la importancia de proteger la piel durante todo el año?
Es verdad que la protección solar sigue asociada casi exclusivamente al verano, pero la radiación ultravioleta está presente todo el año, también en invierno, en días nublados o incluso a través de una ventana, y sus efectos sobre la piel se van acumulando con el tiempo, aunque no se note de inmediato. El mensaje que me gustaría transmitir es que cuidar la piel no debería depender de la estación del año ni de si vamos a la playa, sino formar parte de nuestros hábitos diarios, como lavarnos los dientes o hidratarnos. Al final, son esos pequeños gestos mantenidos en el tiempo los que de verdad marcan la diferencia a largo plazo.
¿Y qué papel juega la farmacia en su rutina de salud y cuidado personal?
Para mí la farmacia es un punto de referencia muy cercano y de confianza. Es el sitio al que puedo acudir con cualquier duda sobre mi piel o mi salud y recibir una recomendación personalizada de alguien que me conoce. Además, valoro mucho que los productos que me recomiendan estén respaldados por estudios científicos y por el criterio de un profesional sanitario, y no solo por lo que se ve en redes sociales.
¿Suele pedir consejo al farmacéutico? ¿En qué tipo de situaciones?
Sí, es algo que recomiendo en general. La farmacia es un primer punto de consulta muy accesible para resolver dudas del día a día, cómo elegir el protector solar más adecuado según el tipo de piel, o consultar ante alguna molestia o irritación puntual. Es un paso sencillo y cercano que, además, puede ayudar a detectar a tiempo si algo requiere ya la valoración de un médico.
En un mundo en el que vivimos rodeados de consejos en redes sociales sobre salud y belleza. ¿Cómo valora ese contacto cercano que ofrece la farmacia frente a otras fuentes de información?
Hoy recibimos información constante sobre salud y belleza en redes sociales, y no siempre es fiable. Frente a eso, la farmacia ofrece algo muy valioso: cercanía, accesibilidad y el respaldo de un profesional sanitario que puede asesorarte de forma personalizada, cara a cara. Para mí, ese tipo de información rigurosa y ese trato cercano pesan mucho más que cualquier consejo viral.
Para alguien con un ritmo de vida tan exigente como el suyo, ¿qué importancia tiene contar con profesionales accesibles y de confianza?
Cuando tienes un ritmo de vida tan exigente, no siempre tienes tiempo para informarte por tu cuenta o ir de un sitio a otro buscando respuestas. Tener cerca a profesionales de confianza, ya sea en la farmacia o en la consulta de un médico, te permite resolver dudas rápido y con seguridad. En mi caso, además, formar parte del equipo de embajadores de Cantabria Labs me ha permitido estar en contacto con dermatólogos y otros profesionales sanitarios, y eso te cambia un poco la perspectiva: ves de primera mano el rigor y el conocimiento que hay detrás de cada recomendación, y eso genera mucha confianza. Al final, cuando tienes a tu alrededor a gente que sabe de lo que habla, es mucho más fácil tomarte en serio el cuidado de tu salud y no dejarlo para otro momento.
Para conocerla mejor
Si tuviera que describir su vida como deportista en tres palabras, ¿cuáles serían? Resiliencia, determinación y esfuerzo.
¿Qué momento de su carrera recuerda hoy con más nitidez? ¿El más feliz o el más difícil? No puedo quedarme con un único momento. Recuerdo muchísimos con mucha nitidez, tanto buenos como malos. Los buenos son imposibles de olvidar, pero los difíciles también los tengo muy presentes, porque al final son los momentos en los que más aprendes y en los que tomas decisiones importantes.
¿Hay alguna derrota que, con el tiempo, haya acabado agradeciendo? De las derrotas siempre se aprende, aunque no es que las agradezca porque, por supuesto, no me gusta perder. Pero, como decía, intento sacar cosas positivas de las situaciones adversas, y de las derrotas siempre intento extraer algo positivo.
¿Qué parte de la Carolina atleta cree que la gente no llegó a ver nunca? Todo lo que hay detrás para llegar a conseguir los objetivos y los sueños. La gente solo ve a Carolina cuando sale a competir y lo retransmite la televisión, pero nadie ve todo el camino que hay que recorrer para llegar hasta ahí.
¿Cuál ha sido la decisión más difícil que ha tenido que tomar en su carrera? Sin duda, el momento de la retirada. Saber cuándo y cómo hacerlo, y sobre todo el porqué.
Si pudiera revivir un solo partido, sin cambiar el resultado, ¿cuál elegiría y por qué? Sin duda, la final de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Si el resultado no cambia, al final volvería a ganar la medalla de oro, que es lo que todo deportista sueña.
