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Home MenteEstrés y ansiedad El cúmulo de decisiones con la vuelta a la rutina dispara la fatiga mental

El cúmulo de decisiones con la vuelta a la rutina dispara la fatiga mental

por Redacción Consejos
Septiembre dispara el estrés y la fatiga mental

La vuelta a la rutina en septiembre no solo implica recuperar horarios, trabajo y obligaciones. También supone enfrentarse, casi de golpe, a una larga lista de decisiones: colegios, actividades extraescolares, organización familiar, gastos, compras o agenda social. Una acumulación de elecciones, muchas de ellas pequeñas, que puede aumentar la carga cognitiva y generar una notable sensación de cansancio mental.

“Septiembre supone para muchas personas una transición brusca entre un periodo relativamente flexible, como pueden ser las vacaciones, y otro mucho más estructurado”, explica Oliver Serrano León, director del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria y profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Europea.

El problema no está únicamente en la cantidad de tareas pendientes. Cada decisión obliga al cerebro a “valorar alternativas, anticipar consecuencias, priorizar y descartar opciones”. Cuando este proceso se repite continuamente a lo largo del día, aumenta la carga cognitiva y puede aparecer lo que popularmente se conoce como fatiga por decisiones.

El especialista puntualiza que no se trata de una enfermedad ni significa que el cerebro tenga una especie de batería que se agota. La dificultad está también en que muchas de esas elecciones están relacionadas entre sí. Modificar un horario laboral, por ejemplo, puede obligar a reorganizar la vida familiar, mientras que elegir una actividad extraescolar puede afectar al transporte, los horarios y los gastos domésticos.

Irritabilidad, olvidos e indecisión

¿Cómo podemos saber si estamos acumulando demasiada carga mental? Algunas señales habituales son la irritabilidad, la sensación de saturación, los problemas para concentrarse, los olvidos o la dificultad para tomar decisiones aparentemente sencillas.

Una señal especialmente característica aparece cuando elegir se convierte en una tarea agotadora en sí misma. Decidir qué cocinar, qué comprar o cuándo realizar una gestión puede parecer entonces mucho más difícil de lo habitual.

Esta saturación también puede favorecer la procrastinación. “Ante demasiadas opciones dejamos de decidir. La procrastinación puede convertirse así en una forma de escapar temporalmente de la saturación”, explica Serrano.

Las familias con hijos pueden soportar una mayor carga

La fatiga por decisiones no afecta a todas las personas de la misma manera. Según el especialista, la cuestión fundamental no es tanto la edad como la cantidad de demandas que coinciden y los recursos disponibles para afrontarlas.

Las familias con hijos en edad escolar pueden encontrarse especialmente expuestas durante septiembre, ya que deben coordinar horarios laborales, colegio, actividades, compras, desplazamientos y organización doméstica. La carga puede ser todavía mayor cuando gran parte de esa planificación recae sobre una única persona.

La saturación mental también puede trasladarse al trabajo. Cuando estamos sobrecargados tendemos a recurrir a estrategias más simples para decidir, algo que puede manifestarse en menor concentración, dificultades para establecer prioridades, pequeños errores o una reducción de la productividad.

Esto no significa que unos días complicados tras las vacaciones indiquen necesariamente un problema psicológico. La señal para prestar mayor atención aparece cuando el malestar es intenso, persiste o comienza a interferir de manera clara en el trabajo, las relaciones personales, el sueño o el funcionamiento cotidiano.

Cómo reducir la carga mental de septiembre

Una de las estrategias más eficaces consiste en distinguir lo verdaderamente urgente de aquello que puede esperar. También puede ayudar automatizar decisiones poco importantes y establecer rutinas para cuestiones cotidianas. “Cuantas menos decisiones irrelevantes tengamos que tomar, más recursos podremos dedicar a las importantes”, señala Serrano.

Repartir las responsabilidades domésticas y proteger el sueño y los momentos de ocio son igualmente importantes. “El descanso no es tiempo perdido dentro de una agenda sobrecargada: es una condición necesaria para poder gestionarla adecuadamente”, recuerda el especialista.

También conviene evitar intentar cambiarlo todo de golpe. Recuperar horarios, ejercicio, alimentación, organización familiar y objetivos profesionales simultáneamente puede añadir todavía más presión. Los cambios sostenibles, apunta Serrano, suelen funcionar mejor cuando se incorporan de forma progresiva.

Septiembre se ha convertido socialmente en una especie de “segundo enero”, un momento asociado a nuevos propósitos y a la reorganización de la vida después del verano. Sin embargo, volver a la rutina no debería significar “pasar de cero a cien en pocos días”.

La clave puede estar precisamente en simplificar. Como concluye Serrano, “si simplificamos aquello que es secundario, podemos reservar nuestra atención para las decisiones que realmente importan”.

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