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Home Mente Úrsula Sebastián: «El verdadero cuidado es el que nos damos de dentro hacia afuera”

Úrsula Sebastián: «El verdadero cuidado es el que nos damos de dentro hacia afuera”

por Redacción Consejos
Úrsula Sebastián actriz

Hay trayectorias que no se explican con una sola palabra, sino con una evolución valiente. La de la actriz, cantante y periodista Úrsula Sebastián es una de ellas: de la exposición y el ritmo vertiginoso del mundo interpretativo a una búsqueda más íntima, consciente y profundamente conectada con la salud y el bienestar que la llevó a convertirse en una auténtica maestra del yoga. Formó parte del grupo de música Tess y pasó por la TV con series como Al salir de clase o Periodistas. Su historia no se reduce a un cambio de profesión, sino que implica una transformación personal que dialoga con temas clave de nuestro tiempo: el autocuidado, la coherencia vital y la responsabilidad sobre el propio equilibrio físico y emocional. En un contexto donde la salud se redefine constantemente —también desde la farmacia y la atención cercana al paciente—, su voz aporta una mirada honesta, transversal y necesaria. Hablamos con ella.

¿Cómo se encuentra en esta etapa de su vida?

Pues la verdad es que muy bien, sobre todo con la idea de que estamos con buen tiempo, que me encanta la luz, o sea, soy “ser de luz”, creo que hay algo ahí que detectamos en ella y va con la alegría. Si tuviera que definir en una sola idea el punto de inflexión que me llevó de la interpretación al mundo de la salud en el que estoy ahora, creando mi centro de yoga que ya cumple nueve años, la palabra clave sería transformación, eso es lo que me llevó a dejar un poco del lado esa parte mía del espectáculo y dedicarme al mundo de la salud.

¿Pero por algo que vivió en concreto? 

Empecé a practicar Ashtanga Yoga, que es el estilo de yoga que se imparte en la escuela, porque un amigo que estaba en la serie Al salir de clase con el equipo musical en el que estaba, me dijo: “tienes que probar un yoga que hace Madonna, que es lo más”. Y yo, claro, en ese momento, súper fan de esa artista, jovencita, dije: “¡si esto hace Madonna, yo tengo que probarlo!” Recuerdo que estaba en casa y dije, ¡mamá, voy a un yoga que hace Madonna! Y ella, “me voy contigo, me voy contigo” (entre risas). Y se vino conmigo. Se vino conmigo. Yo nunca había ido a una clase de yoga y de pronto estaba ahí en medio alucinando. Esa primera clase me pareció súper dura. Y eso que yo siempre he hecho mucho ejercicio. No entendí nada, pero había algo dentro de mí que sabía que iba a volver. Y la cuestión es que seguí practicando, pero no con constancia. Ahí empecé también a estudiar periodismo. Y, paralelamente, también estaba formándome a nivel musical, componiendo, haciendo mil cosas. Por lo que no tenía una práctica regular en el yoga. Era el momento en que también grabé una historia de música house, que fuimos número uno, y allí me quedé, en el circuito de la música house y dance. Para entonces sí que tenía más continuidad, y hubo un punto en el que empecé a practicar ya con continuidad casi diaria, porque noté un cambio interno en mí súper potente… me estaba haciendo tanto bien a nivel emocional… esa sensación de mucho más centro. Siempre he sido una persona bastante sensible, y el yoga me ha ayudado mucho a gestionar eso, sobre todo a nivel emocional. A partir de ahí me sentí mucho más fuerte en todos los sentidos. Y es que el cuerpo no está separado de cómo nos sentimos, sentimos a través del cuerpo y ahí empecé a sentir una cierta transformación en mi vida. Y dije, esto tengo que compartirlo con más personas. Si puedo hacer el bien que yo he sentido a los demás, esto lo tengo que compartir. 

¿Pero el aprendizaje de tu etapa como actriz lo llevas de alguna manera a tu forma de entender el bienestar?
Bueno, yo creo que ser actriz y vivir en el mundo del espectáculo y demás, es una parte inevitable de nuestra identidad, de nuestra imagen. Pero es necesario estar a gusto con lo que uno proyecta y cuidarse. Al final te das cuenta de que el verdadero cuidado es el que nos prestamos de dentro hacia afuera. Para estar a gusto con uno mismo es necesario atender primero al interior. Y en mi época de actriz quizás era más importante que todo se viera bien desde fuera, mientras que por dentro iba tirando…

En un entorno tan exigente ¿cuál cree que son las prioridades de la sociedad ahora?

Estamos en un momento increíble en muchos sentidos: hay que apreciar los avances tecnológicos, las facilidades de comunicación, que son espectaculares. Imagínate hace años, en la época de mis abuelos, quién iba a creerse que era posible comunicarse con alguien que está en Japón y ver su cara… pensarían que se trata de una locura. Ahora bien. yo creo que vivimos en un mundo tan acelerado que nos está enfermando a todos. 

Estamos saturados de información, de tecnología… creo que todo eso y las redes sociales deben estar a nuestro servicio y no nosotros al servicio de ellas. Todo esto nos mete en un bucle en el que hay una velocidad que nos quita vivir con presencia… y toso eso nos desconecta de nosotros mismos. Y al final vivir desconectados tiene un precio a nivel de salud mental, que las cifras están ahí: depresiones, ansiedad, suicidios… Estamos en un momento complicado porque vivimos en un mundo que no para. Y cuando nos desconectamos de nosotros mismos, perdemos el sentido y dejas de pregumtarte, ¿para qué estoy aquí? Vivir hacia afuera te aleja de ti misma. Ahí es donde el yoga, tanto en su vertiente física como filosófica nos nutre el intelecto y el alma, es un antídoto para este mundo moderno. 


Desde tu experiencia, ¿qué peso tienen los hábitos cotidianos frente a soluciones más inmediatas o farmacológicas?
Yo creo profundamente en el hábito, por eso estoy en el camino del yoga, porque al final es un hábito diario. Para mí, el día que no lo practico es como si no me hubiera duchado. La neurociencia habla de los beneficios que tiene la práctica de yoga, ya no solo en nuestro sistema nervioso, que es el eje fundamental de nuestra salud, sino en nuestra respiración (vivimos sin saber respirar). El hecho de trabajar nuestra respiración tiene un efecto directo en el funcionamiento de nuestro cerebro. El patrón de nuestra respiración que lleva el complejo pre-Bötzinger es una estructura del cerebro, el locus coeruleus, que tiene que ver con la cognición, con cómo gestionamos nuestras emociones, con la atención, con la memoria, y eso tiene que ver en cómo respiramos. Para mí, la práctica de yoga que engloba la respiración, el movimiento y la introspección, como es en la ashatanga Yoga, es una práctica que se hace en silencio y además la secuencia la vas memorizando. Al final, o estás ahí, o cuando tu mente se va, te vas a despistar de la secuencia. Para mí el hábito es en lo que más creo. Mis hábitos están en una alimentación balanceada, en la práctica de yoga diaria, la meditación… Y también en los vínculos, somos seres vinculares y parece que esto se está perdiendo en este momento, estamos perdiendo el saber vincularnos presencialmente, estamos más conectados que nunca pero a la vez más aislados que nunca, y eso también es un síntoma que afecta a la salud.

¿Qué papel cree que juegan los profesionales farmacéuticos a la hora de educar en buenos hábitos a la población?

Pues pienso que al final es el trabajo hay que hacerlo en conjunto, todo es necesario para que realmente funcione una sociedad, se trata de que cada individuo, cada profesión pueda aportar lo que sea necesario para que esto funcione, y entre todos crear una sociedad de bienestar real. Los profesionales de la salud son necesarios en todos los campos. Yo por ejemplo en ese sentido tengo una mirada súper integrativa, se necesita a los farmacéuticos, a los médicos… La salud al final es un compendio de muchas cosas y la labor que realizan los farmacéuticos es absolutamente necesaria.

¿Cómo ha cambiado su relación con el cuerpo a lo largo de los años”?
Ha sido un viajazo increíble. Entré en mi grupo musical cuando tenía 15 años, un momento muy vulnerable, en el que te estás haciendo mujer. Había unos cánones de belleza muy estereotipados… De las cosas que más agradezco al Yoga ha sido precisamente cómo me ha permitido hacer las paces conmigo misma, a estar a gusto con mi cuerpo, a aceptarme… a superar esa obsesión por la delgadez que tuve en mis momentos complicados, mi relación con la comida. Le agradezco esa transformación interna que me permite verme fuerte, ágil, con movilidad. Ahora siento que mi cuerpo es capaz de estar flexible, de estar sano, siento el regalo que es moverse. 

¿Y qué lugar ocupa la escucha interna a la hora de tomar tus decisiones personales y profesionales? 

El espacio al que más atiendo es al espacio interno, de hecho, en el Ashtanga Yoga, la quinta dama, que es Pratyahara, lleva nuestros sentidos hacia el espacio interior, desconecta nuestros sentidos del mundo externo, nos hace dirigir la mirada hacia adentro, lleva la escucha hacia la voz del cuerpo. Si algo para mí es innegociable, es ese espacio interno de escucha hacia mí misma, a mi narrativa. Todo es interno y lo externo es interno. Todo empieza por nuestro mundo interior.

¿Cree que hoy existe más información que nunca sobre salud, pero menos claridad? ¿Cómo filtra lo que realmente es útil?
Totalmente, estamos saturados de información y además hay estudios que apuestan que el ser humano elige peor cuanto más tiene donde elegir. Curiosamente tener tantas fuentes de información genera saturación, nuestro cerebro no puede procesar todo. Lejos de generarnos un criterio, hace que estemos más confundidos que nunca. Hay que tener con las fake news o con el chat GPT, se inventan muchas cosas. Vivimos en un momento en el que creo que hay que buscar muy bien la fuente y reducir estímulos e información. Si quiero un tema voy a escoger dos fuentes fiables, pero no diez, porque al final lo único que se va a generar es un ruido en mi cabeza y no vas a llegar a ningún tipo de conocimiento.

¿Qué le gustaría que se  entendiera sobre equilibrio entre cuerpo-mente y estilo de vida? 

El mundo actual en el que vivimos está muy polarizado. Creo que hay mucha luz pero también mucha oscuridad. Si quieres pensar mejor lo que tienes que hacer es mover tu cuerpo. Hacer ejercicio es lo que más va a ayudar a superar momentos de ansiedad y a tomar decisiones vitales. Y al revés, ¿no? A veces el estrés que genera tener que ser siempre productivos, es como para decir ¡para!, quédate 10 minutos respirando. Yo soy muy fan de Nazaret Castellanos, una maravillosa neurocientífica española que explica cómo, en 10 minutos de respiración lenta, inhalando en 3 tiempos y exhalando en 6 tiempos, se ordena mejor la dinámica neuronal, se ayuda a la cognición, a la gestión de las emociones y se perciben mejor las sensaciones corporales. Es un recurso gratuito. El movimiento del cuerpo proporciona múltiples beneficios a la salud emocional y mental, es algo que está en nuestra biología. 

¿Y cree que una revista como la nuestra puede ayudar a crear esos hábitos? 

Claro, trabajar con profesionales farmacéuticos y médicos permite establecer sinergias y ofrecer una visión holística de la salud a la población… crear esos espacios de trabajo en conjunto es maravilloso. Cuanto mejor estemos todos, esto funcionará mejor, y si esto lo trasladamos a la educación, pues mejor todavía… Como individuos, tenemos la responsabilidad de cuidarnos lo mejor posible para tener vida plena y dar ejemplo al que tienes al lado, a tus hijos, a tus amigos, a tu pareja, a tu familia y contagiarlo a los demás. 

¿Y volvería al mundo de la tele o de la radio con algún programa

¡Claro! Por ejemplo, me encantaría hacer algún programa de divulgación de salud porque siempre estoy estudiando.

PARA CONOCERLA MEJOR 

¿Cómo se definiría, en tres palabras? ¡Wow! Soy una persona comprometida, empática y luchadora.

¿Su Leitmotiv? Podrían ser muchos, pero te diría: respiración a respiración. Creo que todo parte de ahí, de respirar cada instante de la vida. Parar, sentirse y la presencia.

¿Y dónde se ve de aquí a 10 años? Me veo enseñando yoga, por supuesto, me vería también ampliando un poco la manera en la que enseño, porque me gustaría llevarlo también a otros ámbitos con esa parte de divulgación, de comunicación.

¿Cuál es su mejor consejo? No dar consejos (entre risas), porque al final creo que cada uno es un mundo y mis zapatos a ti te pueden apretar y los tuyos a mí me pueden no quedar bien. A veces creo que hay que confiar más en el instinto de una misma para dar el pasito que des, porque si te equivocas, es tu vida y ya está. Además, creo que uno nunca se equivoca. Pienso que el error es cuando no aprendes de tus experiencias. La vida no es lineal, es como una montaña rusa que va haciendo dibujos.

Una canción a la que siempre vuelve: Hotel California es una canción que me conecta mucho, sobre todo con mi infancia, porque mi padre la ponía mucho. 

¿Y un libro? El puente donde habitan las mariposas, porque creo que es una obra que si todo el mundo se la leyera le daría unas alas…

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