Además de la dependencia y la afectación cerebral que provoca, el consumo de cocaína puede ocasionar un grave impacto en la anatomía y la salud nasal al producir un agujero en el tabique nasal que se conoce como perforación septal. Entre sus síntomas está el sangrado nasal frecuente, congestión nasal, dificultad para respirar por la nariz, formación de costras y sensación de sequedad nasal.
La cocaína es la segunda droga de abuso más consumida, tras el cannabis, y es una de las drogas más adictivas y peligrosas que existen. Actúa estimulando el sistema nervioso central y los circuitos cerebrales responsables del placer y la gratificación, por lo que su consumo está asociado a un alto riesgo de dependencia o tolerancia y si se deja de forma repentina, puede provocar síndrome de abstinencia.
Pero más allá de estos efectos, cuando se consume de forma inhalada erosiona el tejido nasal y puede provocar una perforación del tabique nasal (la pared que separa las dos fosas nasales), conocida como perforación septal y que en algunos casos pueden incluso evolucionar hacia lesiones destructivas de la línea media que afectan al paladar, los cornetes o estructuras óseas profundas.
La perforación septal de Paris Jackson
La difusión en TikTok de un vídeo en el que la artista Paris Jackson muestra su perforación del tabique nasal ha puesto el foco sobre este problema cada vez más frecuente entre los jóvenes y cada más visto en las consultas de otorrinolaringología. Así lo afirman desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) que advierte sobre el grave impacto que puede provocar a nivel anatómico y emocional: sangrado nasal frecuente, congestión nasal, dificultad para respirar por la nariz, sensación de sequedad nasal, problemas para tragar, formación de costras, silbidos involuntarios en la respiración y cambios en el sentido del olfato, y, a más largo plazo, destrucción del tabique nasal que puede requerir el uso de técnicas de cirugía endoscópica para cerrar el agujero y restaurar la integridad del tabique nasal. La rinorrea de hecho es significativamente más intensa que en otros pacientes con perforación del tabique nasal por otras causas y contribuye a un deterioro notable de la calidad de vida, afectando al descanso, la respiración y la vida social de quienes lo sufren. Entre las medidas conservadoras, la SEORL destaca el uso de humidificadores para mantener la humedad nasal y evitar el uso de aerosoles nasales.
Avances en reconstrucción
Las técnicas endoscópicas han permitido una mayor precisión en la reparación de las perforaciones, con menos complicaciones y tiempos de recuperación más cortos, permitiendo además realizar la cirugía a través de los orificios de la nariz sin necesidad de realizar ninguna incisión externa, de modo que el abordaje es mínimamente invasivo.
“También la investigación en nuevos biomateriales ha llevado al desarrollo de injertos más compatibles y duraderos, lo que mejora las tasas de éxito de las cirugías”, explica el doctor Gonzalo Díaz Tapia, jefe asociado del Servicio de Otorrinolaringología y Patología de Cabeza y Cuello del Hospital Universitario General de Villalba, quien añade que “la aplicación de técnicas de imagen avanzada y planificación quirúrgica personalizada ha mejorado también los resultados de las cirugías, adaptando los procedimientos a las necesidades específicas de cada paciente”.
Aléjate de esta droga
- Entre los efectos a corto plazo de la cocaína figuran la euforia y sensación de aumento de energía, disminución del apetito, estado de alerta y falsa sensación de agudeza mental, aumento de la temperatura corporal, dilatación de las pupilas, aumento de la presión arterial y el ritmo cardiaco y contracción de los vasos sanguíneos. El poder vasoconstrictor de la cocaína produce un gran aumento de la presión arterial que puede desembocar en un infarto de miocardio, un ictus o muerte súbita cardiaca. También ocasiona hipersensibilidad a la luz, al ruido o al tacto, pudiendo producir paranoia.
- Entre los efectos a largo plazo están las alteraciones cardiovasculares, como arritmias, infartos agudos de miocardio e ictus; enfermedades respiratorias como taquipnea (un aumento de la frecuencia respiratoria por encima de los valores normales) y respiración irregular; exacerbación de cuadros asmáticos, hemorragia pulmonar, neumotórax, edemas pulmonares; enfermedades hepáticas (la cocaína es una toxina hepática específica); enfermedades neurológicas como cefalea; enfermedades digestivas como anorexia, náuseas, vómitos, diarreas, úlceras gastroduodenales con hemorragia y perforación; y/o enfermedades renales, como fallo renal agudo. Cuando se consume por vía oral, la cocaína produce vasoconstricción en el intestino y, con el tiempo, puede llegar a ocasionar gangrena de los intestinos, lo que significa que no llega oxígeno y se muere el músculo liso del intestino.
Con alcohol, una bomba
El uso combinado de alcohol y cocaína puede provocar hipertrofia cardiaca, haciendo que las paredes del corazón se engrosen y su funcionamiento sea mucho peor.





