La desinformación, la escasa percepción del riesgo y el elevado número de personas infectadas que no presentan síntomas continúan siendo algunos de los principales obstáculos para frenar el avance de las infecciones de transmisión sexual (ITS). Así lo han advertido especialistas del Hospital Universitario Rey Juan Carlos durante una jornada de actualización dirigida a profesionales sanitarios, en la que analizaron la situación epidemiológica, los retos diagnósticos y las estrategias de prevención frente a estas patologías.
Según explicó el doctor Iván Navas Clemente, especialista del Servicio de Medicina Interna y de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del centro, mejorar la formación específica en ITS resulta imprescindible tanto para los profesionales sanitarios como para la población general.
«Persisten importantes lagunas de conocimiento sobre estas infecciones y eso retrasa el diagnóstico y el tratamiento», señaló el especialista, quien recordó que la mayoría de los casos se detectan en Atención Primaria, lo que hace especialmente necesaria una buena coordinación entre los diferentes niveles asistenciales.
España, a la cabeza de Europa en gonorrea y sífilis
Las infecciones de transmisión sexual continúan representando un importante problema de salud pública. De hecho, España lidera actualmente el número de casos notificados de gonorrea y sífilis en Europa, según recordó el doctor Navas.
En la práctica clínica, los especialistas atienden principalmente a pacientes jóvenes. Los hombres que tienen sexo con hombres de entre 25 y 35 años constituyen uno de los grupos con mayor incidencia, junto con mujeres heterosexuales de entre 20 y 24 años.
Entre las infecciones más frecuentes destacan la gonorrea, la sífilis y la infección por Chlamydia trachomatis. Además, en los últimos años han cobrado relevancia otros microorganismos como Mycoplasma genitalium, cuyo tratamiento resulta cada vez más complejo por la limitada disponibilidad de alternativas terapéuticas, o el virus mpox (antes conocido como viruela del mono), cuya transmisión también puede producirse durante las relaciones sexuales. No obstante, el virus del herpes simple continúa siendo la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial.
El desafío de los pacientes sin síntomas
Uno de los principales mensajes lanzados durante la jornada fue la necesidad de identificar también a las personas infectadas que no presentan síntomas, ya que pueden mantener la cadena de transmisión sin ser conscientes de ello.
Este problema resulta especialmente relevante en el caso de la infección por Chlamydia trachomatis. En mujeres, una gran parte de los casos cursa de forma asintomática y, si no se diagnostica a tiempo, puede derivar en enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad o complicaciones durante el embarazo.
Aunque algunas ITS presentan signos fácilmente identificables, como secreción uretral o lesiones genitales, otras pueden manifestarse con síntomas mucho más inespecíficos. Dolor abdominal bajo, molestias al orinar, sangrado entre menstruaciones o dolor durante las relaciones sexuales deben hacer sospechar una posible infección. También determinadas alteraciones digestivas, como la proctitis, pueden estar relacionadas con una ITS.
El preservativo sigue siendo la mejor prevención
Los especialistas insistieron en que el preservativo continúa siendo la medida más eficaz para reducir el riesgo de transmisión de estas infecciones. Sin embargo, su uso sigue siendo insuficiente, especialmente entre la población joven.
Para el doctor Navas, uno de los principales problemas es la baja percepción del riesgo. «Muchos jóvenes siguen asociando el preservativo únicamente a la prevención del embarazo y no a la protección frente a las infecciones de transmisión sexual», explicó.
A ello se suman otros factores como la desinformación, el consumo precoz de pornografía o la falsa creencia de que el preservativo disminuye el placer durante las relaciones sexuales.
Profilaxis farmacológica, solo bajo supervisión médica
Durante la jornada también se revisaron las distintas estrategias preventivas basadas en medicamentos, como la profilaxis preexposición (PrEP), la profilaxis postexposición (PEP) frente al VIH y la profilaxis con doxiciclina (DoxyPEP).
Los expertos recordaron que estas medidas están dirigidas únicamente a determinados perfiles de pacientes y siempre deben indicarse bajo valoración médica individualizada.
En el caso de la PEP, el tratamiento debe iniciarse durante las primeras 72 horas tras una exposición de alto riesgo al VIH, mientras que la PrEP ha supuesto un importante avance en la prevención de esta infección, aunque no protege frente al resto de las ITS. Por su parte, la profilaxis con doxiciclina debe reservarse para personas con un riesgo muy elevado de adquirir determinadas infecciones bacterianas.
Formación y diagnóstico precoz, claves para contener las ITS
Los especialistas concluyeron que mejorar la educación sanitaria, incrementar la percepción del riesgo y facilitar el acceso al diagnóstico precoz son herramientas esenciales para reducir la transmisión de estas infecciones.
En este sentido, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos recordó la importancia de aprovechar cualquier contacto con el sistema sanitario para detectar personas con mayor riesgo, incluso cuando no presentan síntomas, una estrategia que consideran fundamental para cortar la cadena de transmisión y reducir la carga de enfermedad.
