Suponemos que hablamos de…..

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                        -SUPONEMOS QUE HABLAMOS DE….-

-Perdone, pero la consulta no es para mi.

-No se preocupe. Dígame.

-Verá, es que mi marido es muy pudoroso?

-¡No será una consulta sentimental?!

-¡No por Dios!… es sanitaria.

-Pues adelante.

-Le decía lo del pudor porque, hasta conmigo, le es molesto mostrar algunas intimidades. Por ello las referencias que le puedo dar son sólo de oídas.

-¿Y de qué se queja?

– Se queja de dolor y sobre todo de picor en el? ¡ahora soy yo la pudorosa!

-¿En la zona genital?

-No. ¡En el culo?! Uy, perdón.

-No se preocupe. ¿Qué tipo de molestias denota?

-Él es un hombre muy callado. Ha sido profesor y ahora está jubilado. Le oigo repetir reiteradamente? ¡Micosis! ¿Puede ser?

-Entonces estamos hablando de una infección por hongos.

-No lo sé.  Sí se que ayer, cansada de oír esa cantinela, le pregunté qué significaba y me dijo que se refería a la rabadilla.

-¡Ah, el cóccix! Entonces estamos hablando de un problema óseo.

-¡Uy, que lío tengo y en que lío le estoy metiendo!

-¡No se agobie, mujer!

-Es que yo soy muy inculta y él…, ¡como es profesor!, sabe emplear la palabra justa, pero no quiere ir al médico.

-¿Y no puede convencerle para que le enseñe el área afectada?

-¡Ni la de penalti… y perdone el chiste fácil! Yo observo que se rasca mucho en? ¿cómo decirle?

-¿En el ano? Entonces estamos hablando de unas hemorroides.

-Mire ayer, sin ir más lejos, se agachó para coger las zapatillas de debajo de la cama y como tenía puesto un pijama que le está un poco ancho pude verle… ¿cómo le diría yo?

-¿El pliegue interglúteo?

-¡Qué bonito es ser culto!? ¡Qué forma tan educada de llamar a la…

-Raja del culo. Dígalo mujer, que no pasa nada.

-Como usted y mi marido son tan cultos

-Y usted también, señora. Nada más que por haber interpretado mi cursilada anatómica se merece un diez en cultura. Bueno y ¿qué le vio?

-Que llevaba puesto un rodillo protector, de ésos que venden ustedes para los juanetes.

-Entonces estamos hablando de una posible fístula.

-¿Una fístula?

-Sí. Es muy frecuente que en la rabadilla aparezcan estos trayectos patológicos

-Perdone de nuevo por mi incultura, pero no me entero.

-Perdóneme usted a mí, porque otra vez he dicho una cursilada.

-Es que usted y mi marido son extremadamente cultos.

-¡Olvide nuestras culturas y no se acompleje! Que usted se expresa de maravilla.

-Bueno, pues explíqueme lo de la fístula.

-La fístula que, suponemos, tiene su marido, debe ser anal.

-¿Y eso es grave?

-Verá el cóccix ¡uy, perdón!, la rabadilla, es la punta del hueso sacro donde el hombre pierde…

-¿Hueso sacro?

-¡El rabo!

-¿El rabo? ¡No! Yo le hablo del pliegue ese, de la rajita

-¡Dígalo sin miedo! Pero sigamos.

-Es que yo entiendo por rabo…

-¡Olvídese del rabo! Le quiero decir que a los seres humanos en el hueso cóccix nos deja de crecer el rabo que tienen el resto de animales.

-¿La cola?

-¡Cola o rabo, como quiera! El caso es que, ante esta carencia, aparece un tejido muy proclive a seguir creciendo y a crear estas falsas trayectorias.

-¿Y qué solución tiene ésto?

-Se puede tratar farmacológicamente, pero lo suyo es la intervención quirúrgica.

-¿Mi marido operarse? ¡Con lo culto que es, dice que todas las intervenciones quirúrgicas,  antes o después traen cola!

-O rabo.

Pedro Caballero-Infante