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Home EnfermedadesDermatológicas La dermatitis atópica en cinco claves

La dermatitis atópica en cinco claves

por Miguel Montero Moreo
claves para tratar la dermatitis atópica

¿Sabías que cerca del 10% de los adultos y hasta el 20% de los niños padecen dermatitis atópica? ¿O que, aunque la mayoría de pacientes mejoran con el sol del verano, casi uno de cada cinco experimenta justo lo contrario: un empeoramiento de sus brotes?

Estas son solo algunas de las preguntas que llegan cada septiembre al mostrador de la farmacia, cuando el verano se despide y la piel atópica empieza a «pasar factura». Y no es casualidad que en septiembre se acoja tanto el Día Mundial de la Dermatitis Atópica (14 de septiembre) como el Día Mundial del Farmacéutico (25 de septiembre): Esta coincidencia nos recuerda la importancia de cuidar la piel y el papel clave del boticario como asesor esencial en salud cutánea.

¿Por qué tu piel atópica cambia en verano?

Mucha gente con piel atópica nota que en verano mejora: el sol tiene un efecto calmante natural sobre la inflamación de la piel, y por eso muchos disfrutan de una «tregua» durante los meses estivales. Pero ojo: no a todos les pasa lo mismo. Casi 1 de cada 5 personas con piel atópica empeora con el sol, sobre todo en la cara, el escote y las manos (que suelen ser las zonas más expuestas). Y aunque el sol ayude, el verano también trae otros «enemigos» para la piel atópica: el sudor, el cloro de la piscina, la sal del mar, el aire acondicionado… Todo esto va debilitando poco a poco la capa protectora de la piel. ¿El resultado? Cuando llega septiembre, es muy habitual que aparezcan brotes de rebote, justo cuando pensabas que tu piel estaba mejor que nunca.

¿La piel atópica “se mancha” más con el sol?

Esta es una de las preguntas que muchas madres nos hacen en la farmacia, y la respuesta es: depende. La piel atópica no tiene más riesgo de manchas solares «normales», pero sí de otro tipo de manchas: las que aparecen en las zonas donde ha habido un brote o eccema previo. Cuando la piel se inflama y luego recibe sol sin protección, puede oscurecerse de forma desigual, dejando manchas marrones que tardan semanas o meses en irse. Esto es más visible en pieles morenas u oscuras.

También ocurre lo contrario: a veces quedan manchas blanquecinas donde hubo un brote, que se notan más cuando el resto de la piel se broncea. Suelen desaparecer con el tiempo, pero pueden ser muy molestas estéticamente.

¿Qué hacer? Usar protector solar a diario durante todo el año. Lo ideal para pieles atópicas son las cremas solares con filtros minerales, pero muchas veces debido a la mala cosmeticidad de los filtros minerales se suelen combinar tanto filtros físicos como químicos. Siempre, mejor en formato crema, sin perfumes ni alcohol, y con un factor de protección SPF 50 UVA/UVB , luz azul, infrarrojo A y frente a agentes externos como la contaminación y el cloro de las piscinas.

En septiembre ¡resetéate!

Si hay algo que todos los farmacéuticos repetimos cuando hablamos de dermatitis atópica es: proteger, proteger y proteger, pero también hidratar, hidratar y reparar. La crema hidratante no es un simple complemento ni un capricho, sino el tratamiento de base de la piel atópica. Actúa como un auténtico escudo protector, ayudando a reparar la barrera cutánea, reducir la pérdida de agua y evitar que la piel se reseque, se agriete y aparezca el picor. Algunos consejos prácticos:

  • Aplica la crema hidratante mínimo una vez al día, idealmente justo después de la ducha, con la piel todavía un poco húmeda.
  • Utiliza agua templada, nunca muy caliente, ya que el calor excesivo favorece la deshidratación y puede empeorar el picor. Para la higiene diaria, opta por jabones suaves, preferiblemente syndets o aceites de limpieza, ya que eliminan la suciedad respetando la barrera cutánea. De este modo, limpian la piel de forma eficaz sin agredirla ni aumentar la sequedad característica de la dermatitis atópica.
  • Elige cremas densas mejor que lociones ligeras: cuanto más «untuosa», más protege.
  • Busca productos que no lleven fragancias, colorantes ni conservantes agresivos.
  • ¿Y qué ingredientes son los mejores? Las ceramidas (que ayudan a reparar la barrera de la piel), la avena coloidal (que calma el picor), la glicerina, la niacinamida y el pantenol son algunos de los más recomendados. Pero lo más importante no es la marca ni el ingrediente estrella: lo que de verdad funciona es usarla todos los días, sin excepción. La constancia es la mejor receta.

Cuando la limpieza y la hidratación no son suficientes

A veces, por mucho que limpies adecuadamente, hidrates y cuides tu piel, los brotes aparecen. Y eso no significa que estés haciendo algo mal. La dermatitis atópica es una enfermedad crónica, y hay momentos en los que necesita un tratamiento más potente.

Para los brotes, el tratamiento más habitual son las cremas con corticoides. Usadas correctamente y durante el tiempo indicado por el médico, son seguras y muy eficaces.

En los casos más intensos, cuando los brotes son frecuentes y no responden a las cremas, el dermatólogo puede valorar tratamientos por vía oral o inyectable.

Lo importante: si sientes que tu piel no mejora con los cuidados habituales, no te resignes. Consulta con tu farmacéutico o pide cita con el dermatólogo. Hay muchas más opciones de las que imaginas.

Tu farmacéutico, el aliado que no sabías que tenías

Quizá no lo hayas pensado, pero tu farmacéutico es uno de los profesionales sanitarios que mejor puede ayudarte con la piel atópica en el día a día. Está ahí, sin cita previa, y conoce a fondo los productos que tienes a tu alcance. ¿En qué puede ayudarte?

  • A elegir la crema hidratante o el gel de ducha más adecuado para tu tipo de piel.
  • A identificar ingredientes que podrían estar irritándote sin que lo sepas.
  • A detectar cuándo es momento de ir al dermatólogo.

Los productos de farmacia formulados para pieles atópicas o sensibles pasan controles dermatológicos estrictos y están diseñados con fórmulas con evidencia científica.

Este septiembre, si notas que tu piel pide auxilio después del verano, recuerda: tu farmacéutico puede ser el primer paso hacia una piel más cuidada y confortable. No dudes en acercarte al mostrador y preguntar. Para eso estamos.

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