Lejos de ser una enfermedad de poco calado, quienes padecen dermatitis atópica sufren como consecuencia del picor intenso y los eccemas recurrentes, una pérdida del sueño, infecciones cutáneas y problemas psicosociales asociados a la enfermedad. Razón por la que informarse debidamente en la farmacia es esencial para tratarla.
Eccemas recurrentes, piel seca y escamosa y picor intenso forman el elenco de síntomas de la dermatitis atópica, una de las patologías inflamatorias no contagiosas más frecuentes de la piel. En personas susceptibles, el sistema inmunológico puede reaccionar de manera exagerada ante alérgenos o irritantes comunes, desencadenando síntomas como la inflamación y el picor característicos. La inflamación cutánea provoca además del picor, sequedad y enrojecimiento y como consecuencia de todo ello, secuelas emocionales que pueden alterar significativamente la vida diaria de las personas afectadas. Esta carga emocional en los pacientes que la padecen en estado grave llega a provocarles irritabilidad, ansiedad, depresión e incluso ideación suicida, afectando de manera importante a sus relaciones personales, su trabajo y ocio.
En niños, antes del año
Se calcula que padecen entre un 5% y un 7% de la población adulta y entre un 10% y un 20% de niños. En los niños suele aparecer en el primer año de vida, sobre todo en los primeros tres meses, siendo ligeramente más común en niñas. En los niños no suele presentar gravedad y suele ir remitiendo con el tiempo. El dermatólogo es quien debe prescribir el tratamiento a seguir, pero entre las recomendaciones para espaciar al máximo posible los brotes, la farmacéutica Virginia Barrau, vocal de Dermofarmacia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza, nos da las siguientes desde el canal #TuFarmaceuticoInforma del CGCOF.
- Mantener una correcta hidratación de la piel, utilizando productos con emolientes específicos para la dermatitis atópica, que no solo hidratan la piel, sino que aportan sustancias que reestructuran el manto lipídico, es decir, nuestro manto protector para evitar la evaporación de agua.
- Lo ideal es aplicarlos después del baño sobre la piel húmeda con un suave masaje.
- Es importante recordar que, si estamos con algún tratamiento farmacológico tópico, hay que evita el uso de estos productos en zonas de brotes.
- Evitar el rascado. En los niños, al ser inevitable que se rasquen ante un picor tan intenso, es fundamental cortar y asear las uñas para evitar infecciones.
- Reducir el contacto directo con alérgenos como los ácaros, el polen o el polvo, ya que agravan la respuesta inflamatoria y la dermatitis atópica.
- Utilizar ropa de algodón que favorezca la transpiración de la piel y que absorban el sudor, con el fin de evitar que se irrite la zona.
- Es conveniente evitar la lana, los tejidos sintéticos y las etiquetas interiores que provocan rozaduras.
- También es fundamental utilizar protector solar durante todo el año. Protegerse de las radiaciones solares es fundamental siempre, pero más ante patologías que presentan lesiones en la piel como la dermatitis atópica.
La farmacia al rescate del “paciente perdido”
Durante la jornada sobre dermatitis atópica organizada por el Colegio Oficial de Farmacéuticos, en colaboración con la biofarmacéutica AbbVie. la farmacéutica Margarita Roig Marin-Yaseli, explicaba cómo es el peregrinaje de las personas que padecen esta patología antes de encontrar un diagnóstico definitivo y un tratamiento adecuado a su dolencia: “Muchos pacientes con dermatitis atópica llegan a la farmacia sin saber qué pasos tienen que seguir para controlar su enfermedad”, explica. “Simples preguntas como si la dermatitis atópica interfiere en su calidad de vida, cuánto es el grado de picor que padecen o si les está afectando al sueño, pueden ser claves para que entendamos si la persona debe acudir a un dermatólogo. Establecer una relación de comunicación fluida y constante con las personas que nos visitan puede hacer que sientan la confianza de explicarnos su sintomatología y podamos ayudarles. Atendiendo con empatía sus cuestiones y no infravalorando los problemas de la piel”, explica la farmacéutica. Este peregrinar se explica, según la doctora Ana Morales Callaghan, dermatóloga en el Hospital Universitario Miguel Servet, a que “la falta de alternativas terapéuticas para la dermatitis atópica en el pasado ha generado que muchos pacientes abandonaran el sistema sanitario. Sin embargo, han de saber que se han producido importantes avances terapéuticos en los últimos años”, explica.
En este sentido, «el acceso a nuevas terapias biológicas ofrece más alternativas terapéuticas personalizadas y efectivas para que las personas con esta enfermedad puedan disfrutar de una vida plena», explica el doctor Pablo de la Cueva, jefe del servicio de Dermatología del Hospital Universitario Infanta Leonor.




