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Home EnfermedadesDermatológicas Herpes labial post verano: por qué aparece y cómo prevenirlo

Herpes labial post verano: por qué aparece y cómo prevenirlo

por María José Salgado Verano
prevenir el herpes labial

Tras las vacaciones estivales, muchas personas experimentan la aparición de un herpes labial o la reactivación de un episodio previo. La coincidencia de varios factores desencadenantes, como la exposición intensa al sol, el estrés asociado a la vuelta a la rutina o el cansancio acumulado, es lo que favorece su aparición.

El herpes labial es una infección muy frecuente que suele resolverse sin complicaciones, pero conocer sus desencadenantes y actuar desde los primeros síntomas puede ayudar a reducir la duración del brote y las molestias que ocasiona. Puede reaparecer en diferentes momentos de la vida, por lo que identificar los factores desencadenantes, proteger los labios frente a la radiación solar y comenzar el tratamiento desde los primeros síntomas son las medidas más eficaces para reducir la duración del brote y minimizar las molestias. Ante cualquier duda sobre el tratamiento o la evolución de la lesión, el farmacéutico puede orientar sobre las opciones disponibles y sobre cuándo es necesario consultar con el médico.

¿Qué es el herpes labial?

El herpes labial está causado, en la mayoría de los casos, por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1). Tras la primera infección, el virus permanece de forma latente en los ganglios nerviosos y puede reactivarse a lo largo de la vida cuando concurren determinadas circunstancias. Antes de que aparezcan las características vesículas o ampollas, es habitual notar hormigueo, picor, escozor o una ligera sensación de quemazón en el labio. Esta fase inicial constituye una oportunidad para iniciar el tratamiento precoz.

¿Por qué es más frecuente tras el verano?

Diversos factores favorecen la reactivación del virus después del periodo estival.

  1. La radiación ultravioleta. La exposición intensa al sol es uno de los desencadenantes mejor establecidos. Por este motivo, muchas personas desarrollan un herpes labial durante los últimos días de las vacaciones o poco después de regresar.
  2. El estrés. La vuelta al trabajo, al colegio o a las obligaciones habituales puede provocar estrés físico y emocional, un factor relacionado con la reactivación del virus.
  3. El cansancio y las alteraciones del descanso. Los cambios de horarios, los viajes o la acumulación de fatiga también pueden favorecer la aparición de un brote.
  4. Los cambios en las defensas. Procesos infecciosos leves, modificaciones en los hábitos de vida o determinadas situaciones que afectan al sistema inmunitario pueden facilitar la reactivación del virus.

Al primer hormigueo… ¡reacciona!

El tratamiento es más eficaz cuando se inicia durante las primeras horas, antes de que aparezcan las ampollas. Los antivirales tópicos pueden contribuir a acortar la evolución del brote si se utilizan de forma precoz. En personas con episodios frecuentes, extensos o especialmente molestos, el médico puede valorar la indicación de tratamiento antiviral por vía oral. Además, conviene adoptar algunas medidas sencillas:

  • Mantener la lesión limpia y seca.
  • Evitar manipular las ampollas o retirar las costras.
  • Lavarse las manos tras tocar la zona afectada.
  • No compartir vasos, cubiertos, toallas, cosméticos labiales u otros objetos de uso personal.

¿Es contagioso?

Sí. El herpes labial puede transmitirse por contacto directo con la lesión o con las secreciones que contiene. El riesgo de contagio es mayor desde el inicio de los síntomas hasta la completa cicatrización. Durante este periodo es recomendable evitar los besos y el contacto directo con la lesión, especialmente con recién nacidos, personas inmunodeprimidas o pacientes con enfermedades graves.

¿Sirve de algo aplicar una crema cuando ya ha salido la ampolla?

Sí, aunque el beneficio es mayor cuando el tratamiento se inicia en la fase de hormigueo o picor. Una vez formadas las vesículas, el objetivo es aliviar las molestias, favorecer la cicatrización y reducir el riesgo de transmisión del virus.

¿Se puede prevenir?

En personas con recurrencias muy frecuentes, el médico puede valorar la necesidad de un tratamiento preventivo. Aunque no siempre es posible evitar la reactivación del virus, algunas medidas pueden disminuir el riesgo de nuevos episodios, como:

  1. Utilizar un protector labial con factor de protección solar, especialmente durante actividades al aire libre.
  2. Evitar exposiciones solares prolongadas sin protección.
  3. Mantener un descanso adecuado.
  4. Seguir hábitos de vida saludables.
  5. Reducir, en la medida de lo posible, las situaciones de estrés.

Mitos frecuentes

“Solo aparece cuando hace frío”. Falso. La exposición intensa al sol constituye uno de los principales desencadenantes de la reactivación.

“Si ya ha salido la ampolla, la crema no sirve”. No es cierto. Aunque su eficacia es mayor al inicio, el tratamiento también puede aliviar las molestias y favorecer la evolución de la lesión.

“Es mejor pinchar las ampollas para que se sequen antes”. Al contrario. Manipular las lesiones aumenta el riesgo de infección, retrasa la cicatrización y favorece la transmisión del virus.

¿Cuándo conviene consultar?

Aunque el herpes labial suele ser un proceso leve y autolimitado, es recomendable consultar con un profesional sanitario si las lesiones duran más de dos semanas, son muy extensas o dolorosas, aparecen con mucha frecuencia, afectan a los ojos o se presentan en personas con el sistema inmunitario debilitado.

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