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¿Bronquitis o neumonía? Diferencias, síntomas y cuándo ir a urgencias

por Paula Rivero
evitar el paso de bronquitis a neumonía

Ni todas las toses son iguales, ni las causas que las desencadenan son las mismas. Considerada como el perro guardián de nuestros pulmones, saber de qué tipo es y tratarla, puede evitar el desarrollo de una bronquitis. Incluso, si no se coge a tiempo, de una neumonía.

La acción de los distintos virus sobre el aparato respiratorio puede hacer que, sin las debidas precauciones, lo que empieza como un simple catarro termine desencadenando una inflamación en alguna parte del pulmón. ¿Pero cuál es el primer indicador de que un virus de este tipo ha entrado en el organismo?.

La tos, cuya principal misión es la de vigilar la entrada a esos intrusos que, a través de las vías respiratorias, pueden alterar el buen estado de los pulmones. Así, según sea húmeda, seca, metálica, perruna, sibilante o con náuseas. Por ejemplo, la tos puede definir qué tipo de alteración la ha producido, facilitando el diagnóstico en uno u otro sentido.

Tos y bronquitis

Aunque el principal desencadenante de tos suele ser el resfriado común, hay una dolencia cuya seña de identidad más destacada: la bronquitis, que se puede definir como la inflamación de los principales conductos que llevan el aire a los pulmones (los bronquios) y cuyos síntomas son similares a los de un resfriado.

El origen de la bronquitis suele ser infeccioso, pero también puede estar producida como consecuencia de la contaminación ambiental o por la inhalación de gases tóxicos. Dando lugar a la bronquitis irritativa, explica el doctor Nicolás González Mangado, Jefe del Servicio de Neumología de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid.


El tipo más frecuente de bronquitis es la aguda

Casi siempre producida por un virus que ataca el revestimiento interno de los bronquios, produciendo una infección que afecta a la nariz, los senos paranasales y la garganta. De hecho, suele iniciarse con un cosquilleo en la parte posterior de esta que desemboca en una tos seca e irritante (de tipo perruno). El síntoma que permite diferenciarla de un resfriado común es el hecho de que, a medida que la infección empeora, puede producirse la expectoración de una mucosidad espesa de color amarillento. Suele remitir  al cabo de una semana, sin presentar mayor complicación.

El consejo farmacéutico

«Nunca utilices antibióticos para una bronquitis por cuenta propia; la mayoría son virales y solo el médico puede determinar si hay una neumonía bacteriana que requiera tratamiento específico.»

Tratamiento de bronquitis: Reposo y mucho líquido

Las principales pautas para el tratamiento de la bronquitis pasan por descansar y guardar reposo, beber muchos líquidos (lo mejor es obligarse a hacerlo cada una o dos horas), evitando aquellos que contengan cafeína; y mantener unos niveles adecuados de humedad en el entorno. Otras medidas que ayudan a aliviar los síntomas:

  • Adoptar una postura adecuada para dormir (los ataques de tos nocturnos son especialmente molestos)
  • Evitar la ingesta de alimentos difíciles de masticar, como la carne y las verduras crudas (ya que cuando se padece bronquitis, cuesta trabajo respirar mientras se come).
  • Recurrir a soluciones naturales como, por ejemplo, la infusión de marrubio, que reduce el grosor de las secreciones mucosas.
  • En cuanto al tratamiento farmacológico, el doctor González Mangado señala que si se trata de un cuadro leve se puede acudir al tratamiento sintomático como los anticatarrales, los analgésicos, los sueros y los antitusígenos, que son eficaces siempre que no exista ninguna otra enfermedad o complicación.

En caso de que la fiebre persista durante más de dos o tres semanas; ésta supere los 38,5 ° C; la tos o las sibilancias se mantienen durante más de un mes o va acompañada de una secreción sanguinolenta; existe dificultad para respirar o aparecen otros síntomas como hinchazón de pies, hay que consultar con el especialista.

Toses sin fecha de caducidad

La bronquitis crónica se diferencia de la aguda en que no se trata de un cuadro vírico puntual, sino que sus síntomas son mantenidos en el tiempo. 

Se diferencia por el tipo de tos que la caracteriza, es ronca y baja, con abundante presencia de flemas que cambian de color y persisten durante varios meses, pudiendo remitir y volver a surgir con el tiempo. Suele ir acompañada de otros síntomas como la dificultad para respirar y una sensación de presión en el pecho; infecciones respiratorias frecuentes (gripes y resfriados); inflamación en pies, tobillos y piernas; y coloración azulada en los labios, debido al déficit de oxigenación.

Está producida por una prolongada irritación de los pulmones cuyo culpable está perfectamente identificado: el tabaco.

En efecto, la exposición habitual al humo del tabaco (y, también, a determinadas emanaciones químicas) produce una irritación constante en los tubos bronquiales que los convierte en el caldo de cultivo ideal para la incubación de infecciones.

El tratamiento inicial suele ser similar al de la bronquitis aguda. Si los síntomas no mejoran, el especialista puede prescribir medicamentos inhaladores  con el objetivo de abrir las vías respiratorias constreñidas y favorecer la eliminación de la mucosidad. Si la infección está producida por una bacteria (tan solo un 10 % de los casos), se  indican antibióticos.

No a todo se le llama bronquitis, puede ser…

Tal y como explica el doctor González Mangado, a menudo, el término bronquitis se emplea muy alegremente y de manera inadecuada. Normalmente la mayoría de los procesos infecciosos de las vías aéreas superiores suelen ser virales, y están producidos por virus catarrales, gripales y similares, afectando principalmente a las nariz y la garganta.

Esta afectación puede llevar a la persona que la padece a confundir los síntomas. Así, si, por ejemplo, la garganta se irrita, produce una tos seca que a veces puede descender un poco y afectar a la tráquea, dando lugar a una traqueítis, que cursa con una tos irritativa muy seca y molesta que a veces se confunde con una bronquitis.

Según el experto, lo habitual es que estas falsas bronquitis se deban a un catarro o, como mucho, a una traqueítis. Es cierto que el término bronquitis es difícil desde el punto de vista clínico, de ahí la importancia de que, ante una tos persistente acompañada de unos síntomas distintos a los habituales en una gripe o catarro, nos pongamos en manos del especialista, que es quien, mediante la auscultación (para determinar la existencia o no de ruidos o pitos en el pecho), puede determinar sí se trata realmente de una bronquitis y pautar el tratamiento más adecuado.

Virus, bronquitis y neumonía: amistades peligrosas

Aunque se trata de enfermedades distintas, todas ellas están interconectadas entre sí, siendo la neumonía el último estadio. La complicación en la que pueden derivar las otras dos. Sin embargo, esto no significa que una bronquitis tenga que desembocar indefectiblemente en una neumonía.

Se trata de enfermedades diferentes y la única relación que existe entre ambas es que pueden estar producidas por un germen infeccioso y las dos afectan al pulmón; pero mientras la bronquitis es un proceso inflamatorio que afecta a las vías de conducción, que son los bronquios, siempre que se diagnostica una neumonía nos estamos refiriendo a un proceso especialmente infeccioso, que implica directamente al tejido pulmonar, señala el especialista.

Existe una relación muy directa entre la gripe y la neumonía,  de tal forma que se podría decir que la interconexión entre ambas se produce en un doble sentido: por un lado, algunos virus de la gripe son tan agresivos que tienen la capacidad de afectar el pulmón y producir una neumonía; por otro, sobre todo en personas mayores o con las defensas bajas, el estado gripal puede dejar al organismo tan debilitado que le predisponga a estar más vulnerables a contraer una neumonía bacteriana.

Los procesos gripales intensos, – señala González Mangado-  pueden cursar con pequeñas afectaciones neumónicas (esto es, la presencia de focos infecciosos en el tejido del pulmón) de origen viral. De hecho, se dice que si se practicasen radiografías a todas las personas que tienen una gripe se encontraría entre un 15 y un 20 por ciento de afectados neumónicos. Sin embargo, no hay que alarmarse, ya que esta afectación a nivel pulmonar es una complicación normal de la gripe, que suele remitir junto a esta.

Banderas Rojas: cuando la bronquitis se ha convertido en neumonía

La bronquitis (inflamación de los bronquios) y la neumonía (infección en los alvéolos pulmonares) comparten la tos como síntoma principal, pero su gravedad es distinta. Consulta urgentemente con un médico si presentas los siguientes síntomas, según las recomendaciones de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR):

  • Frecuencia cardíaca y respiratoria elevada: Si el corazón late muy rápido en reposo o respiras más de 20 veces por minuto de forma superficial.
  • Fiebre persistente o alta, escalofríos y sudoración.: Una bronquitis suele cursar con febrícula. Si la fiebre supera los 38.5°C o reaparece tras haber mejorado unos días, es un signo clásico de sobreinfección pulmonar.
  • Tos acompañada de expectoración mucosa, amarillenta, de color asalmonado o purulenta (según el microorganismo causante).
  • Dolor torácico agudo: Si sientes un dolor punzante en el pecho que empeora al respirar hondo o al toser (dolor pleurítico), es un indicador de que los pulmones pueden estar comprometidos.
  • Dolor de cabeza, muscular o articular.
  • Dificultad respiratoria (Disnea): Sentir falta de aire realizando tareas cotidianas o incluso en reposo.
  • Coloración de la expectoración: Aunque el moco verde no siempre implica bacterias, la presencia de sangre en la tos o un esputo de color «ladrillo» (herrumbroso) requiere evaluación inmediata.
  • Confusión o desorientación: Especialmente en personas mayores de 65 años, la falta de oxigenación por neumonía puede manifestarse primero como desorientación mental.
  • Falta de apetito, debilidad o malestar en general.
  • Ruidos crepitantes que se perciben al auscultar la zona afectada.

Precauciones: pulmones a prueba de virus

Según explican desde la Reforzar las defensas del organismo frente a las acción de los virus y bacterias que afectan a las vías respiratorias es posible mediante la adopción de una serie de precauciones:

  1. Evitar en la medida de lo posible cualquier contacto con el tabaco, lo que significa tanto no fumar como alejarse de todos los ambientes cargados de humos.
  2. Permanecer alejado o intentar reducir el tiempo de exposición de todos aquellos ambientes y factores que puedan irritar las vías aéreas (nariz, garganta y pulmones). Está demostrado que el contacto habitual con vapores dañinos, como los emanados por ciertos tipos de fábricas, aumenta la probabilidad de padecer una bronquitis aguda.
  3. Asegurar la correcta ingesta de agua y líquido al del organismo: la deshidratación puede espesar las mucosidades y dificultar la expectoración.
  4. Eliminar el uso de productos en aerosol, como fijadores para el cabello, desodorantes e insecticidas, que pueden favorecer la irritación de las vías respiratoria.
  5. Recurrir a vitaminas y suplementos que favorecen el buen estado de las vías respiratorias: la vitamina C, particularmente útil contra los virus que atacan el sistema respiratorio; los flavonoides antiinflamatorios y antivirales naturales; y plantas como la equinácea o el astrágalo, que, además de ser antibacterianas y antivirales, refuerzan la inmunidad y, en dosis elevadas pueden combatir los síntomas de la bronquitis aguda.

A vueltas con los antibióticos

Pese a las numerosas campañas de advertencia al respecto, el uso de antibióticos como primera opción sigue siendo una práctica habitual en aquellas personas aquejadas de bronquitis. Sin embargo, la bronquitis aguda suele estar causada por virus, frente a los cuales los antibióticos no son eficaces.

¿Cuándo sí pueden estar indicados?

  • Si hay sospecha de infección bacteriana.
  • En pacientes con enfermedades respiratorias crónicas (EPOC, asma grave).
  • En personas mayores o inmunodeprimidas.
  • En caso de empeoramiento de los síntomas o duración prolongada.

Por el contrario, tomar antibióticos sin necesidad puede provocar resistencias bacterianas (los antibióticos dejan de ser efectivos en el futuro), además de efectos secundarios: diarrea, náuseas y reacciones alérgicas, además de alteración de la flora intestinal.

¿Cuánto tiempo se tarda en curar una bronquitis?

Por lo general la enfermedad se propaga por la nariz, garganta a su tráquea y vías respiratorias.
La bronquitis aguda tiene una duración de 3 a 6 semanas y no suele ser una enfermedad grave. Y si tienes tos podría durar unas semanas e incluso llegar a unos 20 días

¿Cómo empieza la neumonia?

La neumonía comienza a empeorar al toser o respirar ya que produce un level dolor, sudores nocturnos o perdida de peso de forma extraña. Por lo general se refleja como dificultad para respirar, escalofríos y fiebre persistente.

¿Cómo saber si estoy mal de los bronquios?

Atento a los síntomas de la bronquitis aguda y crónica pueden ser: tos, flema (mucosidad esputo), fatiga, dificultad para respirar, fiebre ligera, escalofríos y molestia en el pecho.

¿Cuál es el mejor antibiotico para la neumonia?

El mejor antibiotico y comúnmente utilizado son: penicilinas y amoxicilina ambos a dosis altas, lovofloxacino, y macrólidos (azitromicina y claritromicina)

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