Home Enfermedades Inhaladores para asma: tipos, uso correcto y errores frecuentes

Inhaladores para asma: tipos, uso correcto y errores frecuentes

por Redacción Consejos
inhalador para asma

Cuando hablamos de asma, a menudo creemos que lo importante es sólo “el medicamento”. Pero en realidad, el tipo de inhalador y cómo se utiliza es igual de importante. Por eso, entender tu dispositivo es el primer paso para respirar mejor.

Uno de los mayores problemas en asma no es el fármaco, es la mala técnica de inhalación. De hecho, hasta un 60-70% de las personas con asma de tipo alérgico o no alérgico no utiliza correctamente su inhalador pulmonar. En primer lugar, hay que saber que estos inhaladores se clasifican en función del tipo de dispositivo (según cómo liberan el medicamento al pulmón) y en función del medicamento que contiene. Cada sistema está diseñado para adaptarse a distintos pacientes: niños, adultos mayores, personas con menor capacidad pulmonar o con problemas de coordinación, ya que un buen medicamento mal inhalado no funciona correctamente. Te lo explicamos a modo de guía. 

Según su función: 

De rescate o de mantenimiento

  1. Inhalador de rescate (alivio rápido): se utiliza cuando aparecen síntomas como ahogo, pitidos o sensación de opresión en el pecho. Actúa en pocos minutos relajando los bronquios, pero no trata la inflamación de fondo. Un ejemplo son los broncodilatadores de acción corta (como el salbutamol). Si necesitas usarlo con mucha frecuencia, puede indicar que el asma no está bien controlada.
  2. Inhalador de mantenimiento (control y uso diario preventivo): se utiliza todos los días, aunque no haya síntomas. Actúa reduciendo la inflamación de las vías respiratorias y constituye la base del tratamiento del asma persistente, protegiendo a largo plazo. Este tipo de inhalador suele contener corticoides inhalados.
  3. Inhaladores combinados. Contienen dos medicamentos en uno: un antiinflamatorio o corticoide inhalado y un broncodilatador de acción prolongada. En algunos casos pueden usarse como tratamiento de control y también de alivio, pero siempre bajo indicación médica. Son muy habituales en asma moderada o grave.

Según el tipo de dispositivo

  1. Inhalador presurizado (spray clásico MDI): lleva un gas propelente y hay que pulsar e inhalar al mismo tiempo. A menudo se usa con cámara espaciadora y aunque es muy eficaz, requiere una buena coordinación.
  2. Inhalador de polvo seco (DPI): el medicamento está pulverizado. Este inhalador se activa al inhalar con fuerza y no necesita pulsación. Es fácil de usar, pero depende de que el paciente tenga suficiente capacidad inspiratoria. Algunos modelos comerciales pertenecen a esta categoría, como los dispositivos tipo Spiromax.
  3. Inhalador de niebla fina (Soft Mist): genera una nube lenta y suave, no utiliza gas propelente y requiere menos coordinación. Un ejemplo de este sistema es el dispositivo Respimat, que puede ser una buena opción en personas mayores o con dificultad para realizar una inhalación muy potente.

No cometas estos errores

  1. No vaciar el aire antes de inhalar.
  2. No mantener la apnea unos segundos tras la inhalación.
  3. No agitar el dispositivo cuando es necesario.
  4. Inhalar demasiado rápido o demasiado lento según el tipo. El resultado es que parte del medicamento se queda en la boca y no llega al pulmón.
  5. No limpiar 

Si tienes dudas, pregunta a tu farmacéutico

  • Te explicará detenidamente cómo usar tu dispositivo concreto.
  • Comprobará si la técnica es correcta.
  • Resolverá tus dudas sobre cómo debes limpiarlo y conservarlo. 
  • En la práctica, combinando función + dispositivo, existen muchos modelos comerciales distintos, pero conceptualmente podemos hablar de 6 grandes categorías principales.

El mejor inhalador es aquel que está bien indicado por el profesional sanitario, se adapta a tu capacidad y necesidades y se utiliza correctamente cada día.

También te puede gustar