La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una emergencia de salud pública de importancia internacional tras confirmarse un brote de enfermedad por virus Bundibugyo (BVD), una variante del ébola, en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda.
La alerta fue emitida después de detectarse un brote de alta mortalidad en la provincia de Ituri, en el noreste de la RDC, donde también se han registrado contagios entre trabajadores sanitarios.
Cómo comenzó el brote de ébola Bundibugyo
El pasado 5 de mayo de 2026, la OMS recibió la notificación de una enfermedad desconocida en la zona de salud de Mongbwalu, en la provincia de Ituri. Posteriormente, el Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) de Kinshasa analizó 13 muestras de sangre procedentes de la zona de salud de Rwampara.
El 15 de mayo, ocho de esas muestras dieron positivo para virus Bundibugyo, una de las especies del virus del ébola.
Ese mismo día, el Ministerio de Salud Pública, Higiene y Bienestar Social de la RDC declaró oficialmente el 17.º brote de ébola en la historia del país.
Uganda confirma un caso importado desde el Congo
De forma paralela, el Ministerio de Salud de Uganda confirmó un caso importado desde la RDC: un ciudadano congoleño que falleció en Kampala, la capital ugandesa.
Tras consultar con los países afectados, el director general de la OMS determinó el 16 de mayo de 2026 que el brote constituye una emergencia sanitaria internacional, conforme al Reglamento Sanitario Internacional.
Sin vacuna ni tratamiento específico contra el virus Bundibugyo
La OMS advirtió de que las tasas de mortalidad registradas en brotes anteriores de esta variante del ébola oscilaron entre el 30 % y el 50 %.
A diferencia de otras cepas del ébola, actualmente no existe una vacuna autorizada ni tratamientos específicos contra el virus Bundibugyo. Sin embargo, la organización subraya que la detección precoz y los cuidados médicos de apoyo pueden aumentar significativamente las posibilidades de supervivencia.
Medidas de emergencia y respuesta internacional
Entre las acciones desplegadas por las autoridades sanitarias y la OMS destacan:
- Equipos de respuesta rápida sobre el terreno.
- Envío de material médico y suministros sanitarios.
- Refuerzo de la vigilancia epidemiológica.
- Mejora de la capacidad de diagnóstico en laboratorios.
- Instalación de centros seguros de tratamiento.
- Campañas de información y sensibilización comunitaria.
- Coordinación internacional para fortalecer la prevención transfronteriza.
La OMS mantiene activo el seguimiento del brote y ha emitido recomendaciones a distintos países para prevenir la expansión internacional del virus.




