Cada año se diagnostican en España alrededor de 3.700 nuevos casos de cáncer de ovario, según los datos más recientes de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Aunque no es el tumor ginecológico más frecuente, sí es uno de los que presenta mayor mortalidad, en gran parte debido a su diagnóstico tardío.
En el contexto del Día Mundial del Cáncer de Ovario (8 de mayo), distintos especialistas advierten sobre la necesidad de reforzar la detección precoz y mejorar el conocimiento de una enfermedad que, en la mayoría de los casos, se identifica en fases avanzadas.
Un diagnóstico tardío que condiciona el pronóstico
El principal desafío del cáncer de ovario es su detección. Según los expertos, entre el 70% y el 80% de los casos se diagnostican en estadios avanzados, cuando la enfermedad ya se ha extendido.
“El cáncer de ovario sigue siendo un reto porque sus síntomas iniciales son poco específicos, lo que retrasa el diagnóstico”, explica el Dr. José María Rodríguez, especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca.
Este retraso influye directamente en el pronóstico, ya que las opciones terapéuticas son más limitadas en fases avanzadas.
Síntomas del cáncer de ovario que no deben ignorarse
A diferencia de otros tumores, no existe actualmente un programa de cribado eficaz para la población general. Por ello, la atención se centra en la identificación de síntomas persistentes.
Entre los signos de alerta más frecuentes destacan:
- Hinchazón abdominal persistente
- Dolor o presión en la pelvis
- Sensación de saciedad precoz
- Alteraciones digestivas o urinarias
- Sangrados anormales, especialmente tras la menopausia
El especialista subraya que lo más importante no es la presencia aislada de un síntoma, sino su persistencia y evolución en el tiempo, ya que a menudo se confunden con trastornos digestivos benignos.
Factores de riesgo y prevención personalizada
Aunque no es posible prevenir completamente este tipo de cáncer, sí existen factores que aumentan el riesgo de desarrollarlo:
- Antecedentes familiares
- Mutaciones genéticas como BRCA1 y BRCA2
- Síndrome de Lynch
- Endometriosis
- Edad avanzada
“En pacientes con riesgo genético, el estudio molecular permite personalizar la prevención e incluso valorar cirugías preventivas en casos seleccionados”, señalan los especialistas.
El uso de pruebas genéticas se ha convertido en una herramienta clave para adaptar el seguimiento clínico y mejorar la estrategia preventiva.
Avances en el tratamiento del cáncer de ovario
En los últimos años, el abordaje terapéutico del cáncer de ovario ha evolucionado significativamente. El tratamiento estándar combina cirugía y quimioterapia, pero la tendencia actual apunta hacia la medicina personalizada.
Entre las terapias más destacadas se encuentran:
- Inhibidores de PARP como olaparib, niraparib y rucaparib
- Fármacos antiangiogénicos como bevacizumab
- Nuevas terapias dirigidas en investigación
Estos tratamientos han demostrado prolongar el tiempo sin progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de las pacientes.
“Los avances no han eliminado la enfermedad, pero sí han permitido cronificarla en determinados casos y mejorar el control a largo plazo”, destacan los expertos.
Una enfermedad con múltiples subtipos y nuevas dianas terapéuticas
El conocimiento actual indica que el cáncer de ovario no es una única patología, sino un conjunto de al menos cinco subtipos con características moleculares diferentes.
Aproximadamente el 50% de los tumores serosos de alto grado presentan alteraciones en los mecanismos de reparación del ADN, lo que ha permitido el desarrollo de terapias más específicas.
Además, se están investigando nuevos tratamientos basados en anticuerpos conjugados dirigidos al receptor de folato-alfa, una diana presente en muchos tumores ováricos resistentes a la quimioterapia. Actualmente existen decenas de moléculas en fases avanzadas de investigación clínica.
Importancia del diagnóstico precoz y la atención multidisciplinar
La ausencia de programas de cribado hace que la detección precoz siga siendo el principal reto.
Los especialistas insisten en no normalizar síntomas persistentes como la hinchazón abdominal o el dolor pélvico, especialmente en mujeres postmenopáusicas.
A pesar de las dificultades, la supervivencia ha mejorado gracias a la combinación de avances terapéuticos y a un enfoque multidisciplinar que integra oncología, ginecología, cirugía y genética.
Prevención y hábitos saludables
Como medida general, las sociedades médicas recomiendan mantener hábitos de vida saludables para reducir el riesgo de cáncer:
- Evitar el tabaco y el alcohol
- Mantener un peso adecuado
- Practicar actividad física regular
- Seguir una dieta equilibrada




