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Home artículo Astenia otoñal: un síndrome habitual y poco conocido

Astenia otoñal: un síndrome habitual y poco conocido

por Redacción Consejos

Con la llegada del otoño muchas personas sienten mayor cansancio, somnolencia, debilidad, bajo estado de ánimo o falta de concentración. Es la astenia otoñal, la versión menos común de la primaveral.

Según Mª del Mar Blanco Rogel, licenciada en Farmacia y experta en Dietética y Dietoterápia, se trata de un síndrome transitorio que aparece con el cambio de estación como respuesta del organismo a la vuelta a la rutina laboral o académica; también a la bajada de temperaturas y a una acusada reducción de las horas de luz. Afecta aproximadamente al 6% de la población de edades comprendidas entre los 40 y los 55 años, en proporción más elevada entre las mujeres. Suele afectar de manera leve y dura pocos días o semanas.

Existe una serie de pautas de alimentación y hábitos saludables que ayudan a combatirla. La experta recomienda evitar comidas copiosas y siguiendo unos horarios regulares evitará la somnolencia y el cansancio. Cenas ligeras y tempranas facilitarán el descanso y el sueño reparador, teniendo en cuenta que es aconsejable dormir al menos ocho horas diarias. El deporte suave y los ejercicios de relajación eliminan tensiones y potencian la segregación de endorfinas. Una dieta equilibrada y variada, con alimentos de temporada, garantizará la presencia de vitaminas, minerales y fitonutrientes. Los hidratos de carbono complejos, como el arroz y las legumbres, o los cereales y la pasta, en el desayuno o la comida, mantendrán nuestro buen estado energético a lo largo de todo el día. También decantarnos por platos de fácil digestión, cocinados al vapor, a la plancha o salteados. Alimentos ricos en triptófano (nueces, semillas de calabaza, tofu, huevos, queso, leche, pescado y carne de pavo o pollo) nos ayudarán a subir el ánimo.

Mª del Mar Blanco explica que los complementos alimenticios son fuentes concentradas de nutrientes, y en estas ocasiones puntuales pueden ayudar al organismo a minimizar los efectos de la astenia otoñal. Los más importantes son los multivitamínicos o multinutrientes, que aseguran un buen estado micronutricinal sobre todo de las vitaminas del grupo B; las plantas adaptógenas, que nos ayudan a superar un momento de estrés puntual físico o psicológico: la rhodiola, el ginseng, el eleuterococo o el guaraná. También los aminoácidos esenciales como el triptófano, que favorecen la producción de serotonina y melatonina. Y por último, dice la experta, los complementos para fortalecer nuestro sistema inmune, pensando también en los primeros resfriados. Hay nutrientes específicos que favorecen la correcta función de nuestras defensas, como la vitamina C, B2, zinc, selenio, N-acetilcisteína, equinácea, uña de gato, shiitake o el própolis entre otros. Es recomendable que la complementación sea personalizada según los síntomas y estilo de vida. Por ello, es recomendable buscar el consejo de un profesional que nos ayude a optimizar los resultados.

 

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