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DANI ROVIRA: «Soy bastante fan del mundo de la farmacia»

por María José Merino

Unos geniales monólogos han marcado su carrera en el mundo del espectáculo hasta que llegó Ocho apellidos vascos, una de las más exitosas cintas del cine español, por la que Dani Rovira recibió un Goya. Desde entonces han pasado ya tres años, llenos de proyectos y más fama de la que podía desear. Podían haber sido sus días de vino y rosas, pero no dudó en complicarse la vida y canalizar ese éxito a través de la Fundación Ochotumbao, creada junto a su pareja Clara Lago para dar luz y voz a diferentes causas humanitarias.

Cuando Dani Rovira conoció a Martina, una niña con síndrome de Rett, y a su familia, decidió colaborar con su causa. Los padres de la pequeña habían creado una fundación para buscar financiación para investigar una cura. Con el tiempo, la colaboración dio paso a una amistad que ya no tiene marcha atrás y que les ha llevado Roma, tras 11 días montados en una bicicleta, en un reto para dar visibilidad a esta enfermedad.

De Barcelona a Roma en bicicleta para recaudar fondos y apoyar a los afectados por una enfermedad rara…
Sí, nos hemos montado cuatro “insensatos” en una bicicleta para dar visibilidad al síndrome de Rett, (una enfermedad rara que afecta casi en el cien por cien de los casos a niñas) y recaudar fondos para la investigación. Hay dos líneas de investigación abiertas en el hospital infantil Sant Joan de Déu, de Barcelona, financiadas por la fundación Mi Princesa Rett, cuyo presidente y padre de una de las niñas afectadas, Martina, es uno de ciclistas que realizaron la marcha.

Y en los próximos meses se realizará un documental de concientización sobre esta enfermedad…
Sí, durante la marcha nos acompañó un equipo (en total éramos once personas) y la directora, Paola García Costas y dentro de ocho o nueve meses podremos ver un largometraje documental que hablará sobre este síndrome y que se llamará ‘Todos los caminos’.

No es extraño que hayas logrado realizar este reto, te licenciaste en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. ¿Qué te llevó a estudiar esa carrera y cuándo tu vida profesional tomó otros derroteros?
Me tuve que decidir a estudiar una carrera y a los 17 años todavía no tienes muy claro lo que quieres ser. Pero es verdad que lo que mas me gustaba era el deporte y también fue una excusa para salir de Málaga. Desde muy joven comencé como monitor de tiempo libre, como animador sociocultural, luego empecé a contar cuentos, después surgió el teatro, los monólogos… fue llegando todo muy poco a poco. Quizás el detonante a la hora de comenzar en el mundo artístico fueran los campamentos; era monitor, se organizaban veladas y ahí comencé a interpretar algún personaje. Además creo que trabajar con adolescentes y con niños me curtió mucho.

Desde la Fundación Ochotumbao habéis prestado apoyo a muchos proyectos, entre ellos a la Asociación NUPA para fomentar el trasplante multivisceral…
Sí, de hecho estos días haremos entrega de los cheques de la gala solidaria que celebramos cada Navidad, y una de las asociaciones beneficiarias será NUPA. No conocía la actividad de esta asociación, ni que si existiera este problema, y cuando me enteré que en España existían unos niños (muy poquitos) que necesitan hasta seis trasplantes de órganos casi me caigo de espaldas.

Tus fantásticos monólogos te han dado muchos éxitos a lo largo de muchos años. En tu caso, ¿de dónde nace la inspiración?, ¿cómo surgen esas historias?
Surgen de muchos sitios, si te dijera que solo nacen de mí te mentiría, creo que ningún monologuista tiene una vida tan rica como para sacar tantas ideas. En el momento en que te das cuenta que se te da bien subirte a un escenario, contar historias y hacer reír, te conviertes en una especie de esponja que absorbe todo lo que te rodea: anécdotas que te cuentan, tus propias experiencias… Nosotros “formateamos” todo eso y lo sacamos en forma de monólogos.

Y luego llegó Ocho apellidos vascos, una película que se encuentra entre los mejores films españoles en recaudación, espectadores, además recibiste un Goya… Un vuelco tremendo…
Sí, pero sobre una base ya asentada, porque yo ya trabajaba mucho y estaba muy contento con todo lo que hacía. Pero sí, fue un cambio radical, sobre todo porque en los últimos tres años mi vida profesional ha estado más enfocada al cine que a los monólogos. Aunque siempre que puedo intento subirme a un escenario porque soy “carne de escenario”. Tengo la tranquilidad de que el día en que el cine afloje o no me llamen para tantas cosas, puedo volver a lo que yo hacía, que me encanta y lo adoro, hacer monólogos por teatros, por bares… Tengo ese colchón que me hace vivir mucho más tranquilo.

Y en el plano personal, ¿como se digiere tanto éxito, tanta fama?
La fama… No es una cosa que yo buscara y tiene una cara algo oscura que la gente no ve. Soy una persona discreta, me gusta mucho estar con mi gente, los “petit comité”, no me gusta llamar la atención. Cuando tienes ese tipo de personalidad y te conviertes en una persona famosa, pues te afecta, pero bueno, hay que intentar normalizarlo. No es una cosa que me vuelva loco, creo que lo bueno es tener éxito, la fama muchas veces te enfrenta a situaciones incómodas.

Lo cierto es que con Ocho apellidos vascos te tocó la lotería porque además encontraste el amor y desde entonces sales con Clara Lago, ¿la conocías de antes?
No, no la conocía de antes, nos cocimos en el rodaje. Y sí, nos tocó la lotería en todos los aspectos.

Aunque eres todavía muy joven, ¿eres consciente de la necesidad de cuidarse, de llevar una vida sana?
Creo que como le pasa a la mayoría, cuando tienes 20-25 años y estás como un roble la salud no es algo que tengas presente en tu vida. Pero desde que cumplí los 30, he tomado conciencia. Mido más el consumo de alcohol, esto que hacía antes de pillarte una borrachera, pues no. No fumo y, sobre todo, intento cuidar más la alimentación: evitar los fritos, los dulces y desde hace tres mese no como ni carne ni pescado, también por un motivo ético. Nos somos conscientes de que nuestro cuerpo se va renovando a nivel celular y lo hace a través de lo que comemos. Creo que es muy importante mirar la letra pequeña de lo todo lo que consumimos. Además hago mucho deporte porque me gusta, sobre todo correr y bicicleta, que me encantan, hacen que me sienta muy libre.

¿Sueles acudir a la farmacia? ¿Qué productos compras?
Sí sí, aunque intento tomar medicamentos solo cuando es estrictamente necesario, creo que tenemos una cultura en la que se abusa de los fármacos. Soy bastante fan del mundo de la farmacia, tengo una farmacia 24 horas debajo de mi casa y es una alegría (risas), porque muchas veces cuando necesitas algo te encuentras con que ya está todo cerrado. Tengo incluso algún medicamento favorito (más risas), pero ya te digo, intento recurrir lo mínimo. Me gustan muchos los productos naturales, los complementos vitamínicos, que te aportan un plus en los momentos de mucha concentración mental o cuando tengo un reto deportivo.

EN POCAS PALABRAS

Un sueño por cumplir… No tengo sueños, los sueños llaman a mi puerta y los dejo pasar… sin elegirlos… Tengo esa suerte.

Un trauma no superado… Soy muy aprensivo con los hospitales, con las heridas, tengo el umbral del dolor muy bajo.

Lo que más te reconforta… Estar en el campo (tenemos una casita) y mis perros, estar con ellos, verlos felices, supongo que como no tengo hijos… (se ríe).

Lo que más te indigna… El abuso, el abuso de poder, la gente que se lleva el dinero que no es suyo, los que se creen por encima de otras personas, o de los animales. Me crea mucha rabia e impotencia.

Tu mejor cualidad y tu mayor defecto… Como decimos en Andalucía soy una persona “muy sentida”, con mucha empatía, me dejo empapar por los problemas. Es algo de mucha belleza, pero creo que esto mismo puede ser un defecto, porque sufro, me hace sufrir más de lo que debería.

De quién has aprendido más en la vida… He aprendido mucho de mis padres, sobre todo por el largo recorrido que llevan siendo referente y ejemplo en mi vida. De mi madre admiro su capacidad de sacrificio y el amor incondicional y de mi padre, además de eso, la nobleza y la paciencia.

 

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