La otomicosis es una infección del oído causada por hongos que afecta principalmente al conducto auditivo externo, aunque en ocasiones puede extenderse al oído medio. Su principal síntoma es el picor, aunque también puede causar dolor, pérdida de audición y secreción.
Esta afección, provocada por hongos como Candida albicans y Aspergillus niger, puede presentarse en forma aguda, subaguda o crónica. Su aparición está estrechamente ligada a condiciones que alteran el entorno natural del oído: la humedad persistente, los microtraumatismos por rascado o el uso de dispositivos como audífonos, así como los cambios en el pH del canal auditivo, pueden facilitar la proliferación de hongos. Los climas cálidos y húmedos también crean un ambiente propicio para su aparición.
Principales síntomas
- El signo más característico de la otomicosis es un picor constante en el oído, a menudo descrito como intenso y persistente.
- Sensación de bloqueo o plenitud en el oído.
- Dolor leve a moderado (otalgia).
- Descamación del epitelio del conducto auditivo.
- Pérdida parcial de la audición (hipoacusia).
- Secreciones (otorrea) que pueden variar en color -blanca, amarilla, verdosa o incluso negruzca- dependiendo del hongo presente.
- En infecciones causadas por Candida, el epitelio suele presentarse húmedo e inflamado, con presencia de pequeñas manchas blancas. En casos más severos o mal tratados, la infección puede evolucionar y extenderse a estructuras más profundas del oído.
Tratamiento eficaz
El abordaje terapéutico de la otomicosis se centra en dos pilares: la limpieza minuciosa del oído y la aplicación de medicamentos antifúngicos. La higiene del conducto auditivo permite eliminar los restos micóticos y epiteliales, mejorando la acción de las gotas óticas que contienen sustancias como clotrimazol, nistatina o ácido acético. En situaciones más resistentes o recurrentes, puede ser necesario recurrir a tratamientos por vía oral. Durante todo el proceso, es crucial evitar la humedad en el oído para favorecer la recuperación y prevenir recaídas. Aunque pueda parecer un mal menor, si no se trata adecuadamente puede derivar en complicaciones más serias.
Medidas preventivas
Prevenir esta infección es posible si se toman algunas precauciones simples pero efectivas:
- No introducir objetos en el canal auditivo, especialmente bastoncillos de algodón.
- Secar cuidadosamente los oídos tras nadar o ducharse.
- Usar tapones durante actividades acuáticas si se tiene tendencia a padecer otitis.
- Evitar el uso innecesario de antibióticos, ya que alteran la flora natural del oído.
- Mantener una dieta equilibrada, rica en vitaminas y proteínas, evitando alimentos con alto contenido de azúcares, almidones y alérgenos.





