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El linfoma LBDCG (linfoma B difuso de células grandes) constituye el 30% de los casos de linfoma no-Hodgkin. Aunque este cáncer linfático puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en adultos varones, sobre todo a partir de los 60 años. Se trata de una enfermedad muy agresiva sobre la que los expertos de la AEAL e Incyte han puesto el acento elaborando una guía que pretende familiarizar a pacientes y familiares con su correcto manejo.
El linfoma B difuso de células grandes es un subtipo de cáncer linfático que afecta a los glóbulos blancos conocidos como linfocitos B. Según explican desde la Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia (AEAL), suele manifestarse con una tumoración de reciente aparición en una o más regiones ganglionares, sobre todo en las regiones cervicales y abdominales. Sin embargo, el diagnóstico se complica a menudo, ya que a veces ocurre que las tumoraciones ganglionares son internas y no se perciben con facilidad. Sin contar con que un tercio de los casos de este linfoma se producen en órganos que no pertenecen al sistema linfático (afectación extraganglionar), sobre todo en el tubo digestivo y más concretamente en el estómago, aunque pueden darse desde las glándulas salivares y amígdalas, hasta el intestino grueso. La mayoría de las veces, el linfoma B difuso de células grandes no produce dolor, aunque puede acompañarse de síntomas generales e inespecíficos como debilidad, falta de apetito, malestar general o insomnio o síntomas de depresión. La presencia de fiebre, sudoración aumentada o pérdida de peso sin una causa que lo explique son también síntomas que presentan hasta un tercio de los pacientes afectados por linfoma.
Agresivo entre los agresivos
Según explican desde AEAL, este linfoma es “de crecimiento rápido, con una tasa elevada de proliferación celular y con un comportamiento agresivo, por lo que las localizaciones tumorales tienden a aumentar de volumen a lo largo de días o semanas, hasta que el paciente lo percibe y acude al médico. Además, este linfoma tiene una acusada tendencia a producir síntomas, diseminarse o afectar la función de los órganos en los que crece, con lo que su pronóstico se ensombrece”.
¡Fuera dudas!
El desconocimiento sobre los síntomas que provoca en los pacientes, así como la incertidumbre que en el momento del diagnóstico confiesan tanto pacientes como sus familiares, ha llevado a la AEAL, en colaboración con Incyte a elaborar la guía La vida con linfoma B difuso de células grandes, un kit de herramientas para pacientes, seres queridos y cuidadores, cuyo objetivo es dar a conocer y enseñar todo lo relativo a esta patología que entraña un gran desconocimiento entre los ya de por sí desconocidos linfomas. En palabras de Begoña Barragán, presidenta de AEAL, “cuando alguien se enfrenta a este diagnóstico todo son dudas. Con esta guía queremos cubrir esa necesidad de información, utilizando un lenguaje fácilmente comprensible y cercano, y, a su vez, ofrecer a los pacientes un apoyo en su día a día”. Por su parte, Mauro Filori, director médico de Onco-hematología de Incyte, explica que “con este proyecto, queremos que tanto las personas con linfoma B difuso de células grandes como su entorno sean los verdaderos protagonistas”. El contenido escrito se acompaña de una serie de guías y recursos externos, además de vídeos de acompañamiento, uno por cada capítulo, que dan vida a parte de la información de una forma más amena y distendida.





