Con la llegada del buen tiempo, muchas personas acuden a la farmacia buscando “drenantes” para sentirse menos hinchadas, combatir la retención de líquidos o acompañar un proceso de pérdida de peso. Sin embargo, existe mucha confusión sobre qué son realmente estos productos, para quién están indicados y qué resultados podemos esperar de ellos. Y el primero de los errores es considerar que cualquier persona puede tomar un drenante sin supervisión profesional.
Por María José Salgado, titular de Farmacia Verano en Caboalles de Abajo (Valle de Laciana) @farmaciaveranocaboalles
Cada verano observamos el mismo fenómeno: personas que desean perder volumen en pocos días y recurren a drenantes esperando resultados espectaculares. Y es que, en los últimos años, los productos drenantes se han popularizado como una solución rápida para la retención de líquidos, la sensación de hinchazón o el deseo de “depurar” el organismo y adelgazar. Sin embargo, desde la farmacia es importante poner el foco en la realidad: no se trata de productos milagro ni de soluciones universales, sino de complementos que pueden ser útiles en contextos muy concretos y siempre dentro de un enfoque de salud global. Y sobre todo es importante incidir en que drenar no significa adelgazar. La pérdida de líquidos no equivale a una pérdida de grasa corporal, aunque sí es cierto que muchas personas perciben una mejoría estética y una reducción temporal del volumen corporal cuando existe retención de líquidos.
¿Qué entendemos por drenantes?
Los drenantes son complementos alimenticios formulados con ingredientes que favorecen la eliminación de líquidos corporales y ayudan a mejorar la sensación de pesadez e hinchazón. Suelen incorporar extractos vegetales, minerales y otros compuestos que apoyan la función renal y el equilibrio hídrico del organismo. Su eficacia depende del origen del problema, el estilo de vida, la alimentación o la existencia de determinadas condiciones fisiológicas o patológicas. De ahí que su uso deba ser individualizado y, en muchos casos, supervisado por un profesional sanitario, ya que la retención de líquidos puede producirse por múltiples factores que conviene evaluar antes, como cambios hormonales (menstruación, menopausia, etc.), sedentarismo, exceso de sal en la alimentación, temperaturas elevadas, una hidratación insuficiente, sobrepeso u obesidad, el consumo de determinados medicamentos o incluso alteraciones circulatorias o linfáticas.
4 tipos de drenantes
- Drenantes vegetales: son los más utilizados. Contienen extractos de plantas tradicionalmente empleadas para favorecer la eliminación de líquidos. Las más habituales son: abedul, cola de caballo, diente de león, ortosifón, hibisco, té verde y pilosela. Su objetivo principal es estimular la diuresis fisiológica y favorecer la eliminación de líquidos retenidos.
- Drenantes circulatorios: están orientados a personas que presentan sensación de piernas cansadas, pesadez o problemas de retorno venoso. Suelen incluir vid roja, castaño de Indias, rusco y centella asiática. Estos drenantes, además de eliminar líquidos, mejoran la circulación venosa.
- Drenantes con acción detox o hepática: incorporan ingredientes destinados a apoyar la función hepática y digestiva, como alcachofa, cardo mariano, rábano negro y cúrcuma. Pueden ser útiles cuando la sensación de pesadez se acompaña de digestiones lentas o hábitos alimentarios mejorables.
- Drenantes combinados: son las formulaciones más completas y suelen combinar ingredientes drenantes, circulatorios y antioxidantes para actuar sobre varios factores de manera simultánea.
¿Cuándo no deben utilizarse?
El error más frecuente es considerar que cualquier persona puede tomar un drenante sin supervisión. Nada más lejos de la realidad, ya que hay muchos casos en los que no están recomendados o requieren de valoración profesional previa, como durante el embarazo y la lactancia; en casos de insuficiencia renal o insuficiencia cardíaca; ante enfermedad hepática grave; edema de origen desconocido; y/o en personas polimedicadas o pacientes en tratamiento con diuréticos. Además, hay que tener en cuenta que cuando la retención de líquidos es intensa, aparece de forma brusca o se acompaña de otros síntomas, debe derivarse al médico para descartar patologías subyacentes.
Pautas que mejoran resultados
Los drenantes pueden resultar interesantes en personas que presenta sensación de hinchazón generalizada, retención de líquidos relacionada con cambios hormonales, piernas cansadas y/o edemas leves asociados al calor y que siguen procesos de control de peso acompañados de retención hídrica, y/o en quienes tienen sensación de pesadez tras periodos de excesos alimentarios. Eso sí: siempre deben acompañarse siempre de medidas higiénico-dietéticas adecuadas y de la supervisión de un profesional, ya que ni son productos milagro ni existe un drenante universal válido para todo el mundo. Por ello, en la farmacia, dentro de nuestro servicio de nutrición, realizamos una valoración individualizada para identificar qué está provocando la retención de líquidos y cuál es la mejor estrategia para cada persona. La experiencia nos dice que, si la alimentación es rica en sal, ultraprocesados y bebidas azucaradas, o existe sedentarismo, el efecto del drenante será limitado. En cambio, los mejores resultados aparecen cuando se combina con una hidratación adecuada y una dieta equilibrada baja en sodio y rica en frutas y verduras, combinada con actividad física regular y un descanso adecuado.
- Mediante una entrevista nutricional analizamos cuál es el estilo de vida del paciente, su situación hormonal, la medicación que tome y los síntomas asociados a la retención. También valoramos la composición corporal sin centrarnos únicamente en el peso y evaluando parámetros como la masa grasa y muscular, el agua corporal total y la distribución de los líquidos. Esto nos permite diferenciar entre una retención hídrica real y otros factores relacionados con la composición corporal.
- A partir de ahí establecemos un plan nutricional personalizado que incluya una reducción del exceso de sodio, una mejora de la hidratación y una apuesta por el consumo de alimentos ricos en potasio, evaluando siempre cómo mejorar el tránsito intestinal cuando sea necesario.
- Cuando el drenante está indicado, recomendamos el producto más adecuado según el perfil de cada persona, revisando periódicamente el plan para comprobar resultados y realizar ajustes.
La verdadera solución a la retención de líquidos no se encuentra en un producto aislado, sino en la combinación de hábitos saludables, asesoramiento profesional y un abordaje personalizado. Y el farmacéutico desempeña un papel fundamental en la promoción de un uso responsable de estos complementos alimenticios.
