Esta enfermedad eminentemente pediátrica tiene en el mes de enero su temporada alta.
Si en tu familia hay antecedentes de alergia, si eres de raza negra o si das el
pecho, tu bebé se encontrará en una situación de riesgo menor
La bronquiolitis es una infección aguda de
los bronquiolos, las vías respiratorias más pequeñas que se encuentran en los
pulmones, y que afecta a lactantes y niños pequeños. Suele aparecer en
epidemias, principalmente en bebés menores de año y medio, afectando de forma
más frecuente a los niños entre 0 y 6
meses. La razón: en los primeros meses de vida, el sistema inmune aún no está
reforzado, por lo que es más fácil que las infecciones víricas afecten a los
pulmones.
Éste
es el consejo de la farmacéutica
Siempre
que observes dificultad respiratoria, cansancio o palidez en el bebé, acude
rápidamente a urgencias.
Perfil
de un virus infantil
-
Virus
respiratorio sinticial (VRS).
La mayor parte de las veces, la bronquiolitis está producida por la acción
de este virus, aunque también está relacionada con el virus parainfluenza
3, (el que produce la gripe). -
De octubre a
abril. Es en este período de tiempo cuando el
virus arraiga con virulencia. -
Toses,
estornudos o manos, son los vehículos
de transmisión del virus. -
Primeros días,
más contagio. Los niños con
bronquiolitis son la principal fuente de transmisión de la enfermedad,
especialmente los primeros días. Un enfermo puede contagiar el virus
durante 3-8 días, y el periodo de incubación varía de 2 a 8 días.
Edad, predisposición y más factores
El hecho de que la bronquiolitis afecte a
niños tan pequeños se debe a que en éstos los bronquiolos aún no son lo
suficientemente grandes como para no obstruirse cuando se inflaman, lo que
propicia que se produzca la dificultad respiratoria característica de esta
enfermedad
Debido a ello, los niños prematuros, los que
presentan alguna dolencia cardiaca o inmunodeficiencias son más propensos a
padecer esta patología.
Hay algunas investigaciones que apuntan a que
puede existir una cierta predisposición genética (antecedentes familiares de
asma, dermatitis atópica,etc), aunque se trata de un tema debatido.
Por otro lado, parece ser que la lactancia
materna ofrece cierta protección frente a la infección por el VRS.
Se
estima que durante el primer año de vida la incidencia es de 11 casos por cada
100 niños
12 síntomas clave
-
Rinitis, tos y
estornudos. Suele comenzar con
una sintomatología similar al catarro. -
Dificultad respiratoria. A medida que avanza la enfermedad, se manifiesta dificultad
respiratoria creciente que en 2-3 días se agrava de forma manifiesta,
observándose un aumento de la frecuencia respiratoria por encima de las 60
respiraciones por minuto. - Estado de agitación.
-
Tos
persistente e intensa. -
Sibilancias. Son ruidos respiratorios comúnmente conocidos como ?pitidos?,
que a veces se perciben sin necesidad de auscultar. - Fiebre. Generalmente inferior a 38º C.
-
Hundimiento de
las costillas. Como consecuencia de
la dificultad respiratoria se observa un hundimiento en las costillas, la
parte superior del esternón o la parte inferior del tórax cada vez que el
niño inspira. -
Pérdida del
apetito. Muchos bebés incluso pueden tener
problemas para chupar o tomar el pecho o el biberón. - Alteración de los patrones habituales del sueño: el niño duerme
mal, con un sueño muy ligero y despertándose a menudo. -
Alteraciones
típicas de la inflamación pulmonar. Esto
se detecta por una radiografía de tórax. -
Disminución de
la concentración de oxígeno en la sangre arterial. Esto se detecta por una gasometría. - Las complicaciones más
graves, aunque poco frecuentes, son el fallo respiratorio y la apnea
(pausa de la respiración).
Gestos que le aliviarán
- Aumenta la humedad ambiental colocando un humidificador en la
habitación del niño. Con ello conseguirás que las secreciones sean más
fluidas y fáciles de eliminar. - Limpia sus fosas nasales con suero fisiológico o agua de mar o
con sal (un cuarto de cucharadita de sal de mesa en una taza de agua) para
despejar las vías respiratorias. - Dale de beber abundantes líquidos.
- Colocarle en posición incorporada, levantando el cabezal de la
cuna para ayudarle a respirar mejor. - Dale palmaditas en la espalda y en el pecho, para movilizar las
secreciones del moco en los bronquios y evitar complicaciones. - Si el niño tiene dificultad para comer, para tomar el pecho o el
biberón, ofrécele comidas o tomas más pequeñas y frecuentes, para evitar
así que se fatigue en exceso. - Siempre previa consulta al pediatra, suminístrale antitérmicos
para bajarle la fiebre. - Déjale toser. Nunca hay que administrarle antitusígenos ni ningún
otro fármaco sin que lo recomiende el pediatra. La tos ayuda a limpiar las
vías aéreas del niño. - Tampoco se le deben dar medicamentos para tratar la congestión,
ya que éstos pueden espesar las secreciones y producir efectos
colaterales.
5 situaciones urgentes
- Existe dificultad respiratoria.
- El niño presenta un mal estado general: está
irritable, adormilado… - Se pone azulado o pálido.
- Se fatiga mucho con las tomas o apenas come.
- Respira cada vez peor o más deprisa, se le
marcan las costillas, mueve mucho el abdomen, se le hunde el pecho o deja
de respirar durante segundos.
¿Y el tratamiento?
Dependiendo del cuadro y del estado del niño,
el médico puede prescribir la aplicación de broncodilatadores, generalmente
inhalados o nebulizados; corticoides por vía respiratoria u oral; y antivirales
como la ribavirina en aerosol.
En ocasiones, el niño puede precisar ingreso
hospitalario, en cuyo caso se realiza un tratamiento en base a estos fármacos,
pero de forma un poco más intensa y, sobre todo, con vigilancia continuada,
especialmente en las 48-72 horas.
Tabaquismo pasivo: enemigo número 1
Según una reciente investigación llevada a
cabo por expertos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, la
exposición al humo del tabaco juega un papel relevante tanto en la
predisposición a la bronquiolitis como en la gravedad con la que ésta cursa.
Asimismo, los resultados del mismo estudio han demostrado que los casos de
alergia en la familia, sobre todo de la madre, y el ser de raza negra, son
factores que parecen proteger frente a la enfermedad y hacer que ésta sea menos
grave.
