Las niñas nacidas en 1994 son las primeras beneficiarias ya que la consejera de Salud, María Jesús Montero, en respuesta parlamentaria, ha manifestado la vacuna es más eficaz “administrándola antes del comienzo de la edad de las relaciones sexuales”.
La vacuna del cáncer de cérvix supone un paso más en la lucha contra el cáncer, aunque hay que incidir en la necesidad de mantener medidas básicas de prevención y detección precoz de las infecciones genitales como son el uso del preservativo y las citologías periódicas.
En Andalucía, existen actualmente un total de 45.507 niñas con 14 años, de las que 3.629 corresponden a Almería;
El programa de detección precoz de cáncer de cuello de útero que se desarrolla en Andalucía y que se enmarca en el Proceso Asistencial de Cáncer de Cérvix está siendo utilizado cada vez por más mujeres en Andalucía.
Se estima que cada año se producen en el mundo más de 500.000 nuevos casos de cáncer de cuello de útero y alrededor de 280.000 defunciones. Cifras que en España y Andalucía son muy inferiores gracias a los programas de cribado existentes. En este sentido, a nivel nacional se registran 7,6 casos de este tipo de cáncer por cada 100.000 mujeres y 7,9 por cada 100.000 mujeres en Andalucía. En la misma línea, las últimas cifras publicadas sobre esta materia por el Instituto Nacional de Estadística recogen que 604 mujeres fallecieron en 2006 por cáncer de cuello de útero, de las que 104 correspondieron a Andalucía.
Administración de la vacuna
La vacuna contra el papilomavirus consta de tres dosis que se deben administrar con una pauta concreta. Así, la segunda y tercera dosis se pondrá al mes y a los seis meses de la primera, respectivamente.
La vacuna protege sobre dos cepas de virus, que representan el 70-75% de los más frecuentes que pueden degenerar en un cáncer de cuello de útero. Junto a esta medida, es fundamental la realización de citologías periódicas como método para la detección precoz de posibles infecciones genitales que pueden derivar en carcinomas, al objeto de poner medidas correctoras a tiempo que permitan que el cáncer no se llegue a desarrollar. Además, hasta este momento se tiene constancia de que la inmunidad adquirida tras la administración de la vacuna persiste durante un periodo superior a los cinco años.
