Más de 100 pediatras, gastroenterólogos y alergólogos se reúnen hoy en el Hospital Universitario La Fe de Valencia durante la Jornada ‘Adquisición de una rápida tolerancia oral a la proteína de leche de vaca: implicaciones y beneficios’ organizada por Mead Johnson Nutrition.
El objetivo de este encuentro consiste en debatir y profundizar en nuestro país los avances más importantes en el campo de las alergias alimentarias y concretamente en la alergia a la proteína de leche de vaca. Esta alergia afecta aproximadamente al 3% de los niños en todo el mundo y es el tipo de alergia más frecuente en edades inferiores a los 12 años.
Los nuevos datos publicados en la prestigiosa revista The Journal of Pediatrics muestran que 8 de cada 10 niños con alergia a la proteína de la leche de vaca tratados con una fórmula extensamente hidrolizada de caseína que incluye Lactobacillus rhamnosus (LGG) pueden adquirir la tolerancia oral en el plazo de un año en comparación con otros tipos de fórmulas incluidas en el estudio.
En relación a estos datos y según se ha expuesto en la Jornada, el profesor Roberto Berni Canani, autor del estudio publicado, ponente en el encuentro y Profesor de Pediatría en la Universidad de Nápoles, explica “la adquisición de la tolerancia a la PLV a edad tan temprana permite a los lactantes y niños a volver a una dieta normal más rápidamente minimizando el impacto en su desarrollo”.
Según las principales conclusiones de este encuentro, más de un 3% de los niños de todo el mundo con edades inferiores a 12 años tienen alergia a la PLV. La PLV puede encontrarse en productos aparentemente no lácteos pero que contienen proteínas lácteas en su composición como salsas, embutidos, carnes congeladas, aperitivos salados o chucherías. La adquisición de la tolerancia a la PLV permite a los lactantes y bebés incluir en su dieta alimentos lácteos, algunos tipos de queso, yogures y postres lácteos.
De acuerdo con los datos presentados en esta jornada, históricamente, un porcentaje significativo de los niños con alergia a la PLV que no han sido alimentados con una fórmula extensamente hidrolizada que contiene el probiótico LGG no adquiere la tolerancia hasta los 3 ó 5 años de vida.
Sin embargo, la mayoría de los niños alérgicos que adquieren la tolerancia oral a la PLV mediante el tratamiento con fórmulas hidrolizadas de caseína con el probiótico LGG, pueden volver a una dieta normal tras doce meses de tratamiento.
Hasta ahora, el protocolo de tratamiento consiste en la eliminación de la PLV de la dieta, pero a diferencia de lo que ocurre con otras alergias alimentarias, la mayoría de los pacientes con alergia a la PLV desarrollan la tolerancia oral por sí mismos. No obstante, cuanto antes se desarrolle esta tolerancia, antes se podrá abandonar la dieta exenta de proteínas de leche de vaca.
En este sentido, el doctor Luis Echeverría Zudaire de la Unidad de Neumología y Alergia Infantil del Hospital Universitario Severo Ochoa (Leganés-Madrid) y Coordinador del Grupo de trabajo de Alergia alimentaria de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergia y Asma Pediátrica (SEICAP) señala “la eliminación de la PLV de la dieta limita de forma importante la vida del niño y de su familia, sobre todo si la alergia persiste por encima de los 4 años de vida. Por tanto, que el paciente sea capaz de tolerar la leche cuanto antes supone un gran beneficio para el propio paciente y para su familia”.
Sobre el impacto de la alergia a la proteína de leche de vaca en el propio niño y en el entorno familiar, Silvia Álava, Psicóloga Clínica y Directora del Área Infantil del Gabinete Psicológico Álava Reyes, señala que los padres de estos niños pueden sentirse inseguros porque en un primer momento no saben que alimentos pueden tomar sus hijos, pueden sentirse culpables por no haberse percatado antes de la alergia o pueden sentir una responsabilidad extra para evitar que el niño ingiera aquellos productos que contengan trazas de leche”.
Por otra parte, Álava indica “Actividades de la vida cotidiana como hacer la compra, cocinar o llevarle a un cumpleaños suponen un tiempo y esfuerzo extra para estos padres que a menudo pueden llegar a sentir que su entorno les trata como exagerados aun cuando las consecuencias de un ataque alérgico pueden ser fatales”.
Junto con el impacto en la vida familiar, el manejo de la alergia a la PLV también impacta en la utilización de recursos del sistema sanitario. De hecho, se estima que los bebés con alergia a la PLV visitan a su pediatra 18 veces al año tras ser diagnosticados, una carga importante para las familias y los servicios de salud.
Al respecto, la doctora Carmen Ribes, Presidenta de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, explica “conseguir cuanto antes la tolerancia oral a la PLV es importante para evitar tanto complicaciones digestivas como repercusiones nutricionales relacionadas con las propias dietas restrictivas (o restricciones dietéticas), pero también con incumplimientos o transgresiones de la dieta”. Todos los organismos científicos oficiales aconsejan una dieta con proteína hidrolizada para el tratamiento de la alergia a la PLV y la adicción a estos productos de LGG puede ser un importante avance para normalizar cuanto antes la dieta de estos niños.
Por su parte, el doctor Pablo Ferrer González, Especialista en Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital de Requena (Valencia) considera “es importante conseguir cuanto antes la tolerancia oral a la PLV y normalizar cuanto antes la dieta de estos niños, lo que supone un importante beneficio para el niño y su familia.”
Sobre la alergia a la PLV
La alergia a la proteína de la leche de vaca puede causar problemas digestivos, dificultades respiratorias, erupciones cutáneas o inflamación de la cara y se produce cuando el sistema inmunológico de un niño identifica las proteínas contenidas en la leche de vaca como peligrosas. Si la alergia a la leche de vaca persiste, la dieta de alimentos sólidos del bebé estará limitada ya que no pueden consumir productos lácteos elaborados a base de leche de vaca. La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN- por sus siglas en inglés) recomienda el uso de fórmulas extensamente hidrolizadas en la mayoría de los niños con alergia a la proteína de leche de vaca.
