5 de cada 1.000 bebés nacen con problemas de audición

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Cada 




año en España 5 de cada 1.000 bebés nacen con algún déficit de la audición, según datos facilitados por la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS).

Expertos de GAES recuerdan que entre un 90% y un 95% de los niños que presentan déficit en la audición nacen en familias donde ambos padres son oyentes, es decir, que no presentan ningún problema auditivo. Diversos estudios también han demostrado que estos niños pueden presentar dificultades en el desarrollo del lenguaje oral y en los aprendizajes posteriores, motivo por el cual los especialistas recomiendan realizar una prueba diagnóstica a todos los bebés para ayudar a identificar cualquier posible problema en este sentido.



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El oído, preparado desde el útero materno

El oído de los bebés comienza a estar preparado para recibir información auditiva desde el útero materno, más concretamente desde el sexto mes de embarazo. En el periodo de tiempo que va desde el nacimiento hasta que empieza el proceso del habla, en torno a los dos años, los niños y niñas dan significado al mensaje oral, reaccionando de manera distinta a los estímulos verbales que perciben de su entorno. De ahí la importancia de detectar lo más precozmente posible cualquier tipo de problema en la audición con objeto de estimular la audición y el lenguaje oral y con ello el proceso de aprendizaje, según los expertos.

Según los expertos, el tipo de pérdida auditiva más común en los bebés es la conocida como neurosensorial, que tiene su origen en el oído interno o en el nervio auditivo. Aproximadamente, un 60% de las sorderas son de origen genético o hereditario, mientras que un 35% son neurosensoriales adquiridas, según FIAPAS. Otro dato que cabe tener muy en cuenta es que en un porcentaje muy elevado, entre el 90% y el 95% de los casos, los bebés que nacen con algún déficit de audición son hijos de padres oyentes. Las pérdidas auditivas pueden ser unilaterales, es decir, presentes en un solo oído, o bilaterales, en ambos oídos, y también se puede realizar una clasificación de las mismas atendiendo al momento de aparición, la localización de la lesión o bien el grado de la pérdida auditiva.


Antecedentes familiares, el principal factor de riesgo


Los problemas de audición se presentan antes o durante el desarrollo del lenguaje oral, momento en el que se empieza a adquirir la capacidad para aprender y comunicarse con nuestro entorno. La Comisión para la detección Precoz de la Sordera (CODEPEH) establece una serie de indicadores de riesgo auditivo en recién nacidos y lactantes para que sea más sencillo poder detectarlo.


Alto riesgo:

  • Entre los factores de alto riesgo en recién nacidos, se incluyen, entre otros, los antecedentes familiares de hipoacusia congénita o de aparición en la primera infancia, las malformaciones craneoencefálicas.
  • Un peso al nacer inferior a los 1.500Kg.
  • La aplicación de ventilación mecánica durante más de 5 días.
  • El retraso del lenguaje.
  • La otitis media crónica. 
  • En relación a los indicadores de alto riesgo en lactantes, cabe destacar la meningitis bacteriana u otras infecciones que pueden cursar hipoacusia (sarampión),traumatismo craneal con pérdida de conciencia o fractura craneal, uso de fármacos ototóxicos o la otitis media secretora recurrente o persistente.



 



¿Cómo detectar los problemas de audición en los bebés?


Desde el año 2003 está aprobado el Programa de Detección Precoz de la Sordera que, a través del screening auditivo universal que se realiza a los recién nacidos, permite detectar problemas auditivos antes de los tres meses de vida y, por lo tanto, empezar el tratamiento lo antes posible para mejorar o corregirlos antes de superar el periodo de desarrollo del lenguaje oral, comprendido entre los 0 y los 3 años. Es importante destacar que el 80% de las sorderas infantiles permanentes están presentes en el momento de nacer.

Para FIAPAS que participó de forma activa en la puesta en marcha de este proceso, la gran novedad de este programa es que ofrece, además de la detección y diagnóstico precoz, el seguimiento individualizado de cada niño o niña con discapacidad auditiva, así como la formación y participación de los padres y de las madres para que aprendan cómo actuar y afrontar la situación.

Aparte de ello, existen ciertos síntomas en el comportamiento de los bebés y de los niños durante sus primeros años de vida que proporcionan indicios de que puede existir la posibilidad de un problema auditivo, como por ejemplo si el niño no manifiesta ningún tipo de estímulo ante un sonido, si se mantiene indiferente a los ruidos familiares o si no se orienta hacia la voz de su
madre.



Preguntas y respuestas

De hecho según expertos de GAES éstas son algunas de las preguntas que nos podemos hacer sobre nuestros hijos, para obtener pistas de si padecen o no algún tipo de problema auditivo:



En niños de 7 meses


  1.  

    ¿Despiertan al niño los ruidos como golpes fuertes, timbres o sirenas?
  2. ¿Siente el niño aproximarse a personas que no ve o reacciona al oír hablar a personas conocidas sin
    verlas?
  3. ¿Intenta localizar el niño ruidos que le llamen la atención?
  4. ¿Balbucea?


 



En niños de 12-18 meses


 

  1. ¿Responde de alguna manera el niño a preguntas sencillas sin gestos?
  2. ¿Responde de alguna manera al timbre o al teléfono?
  3. ¿Responde de alguna manera cuando se le grita desde otra habitación?
  4. ¿Emite sonidos articulados o melódicos?
  5. ¿Ha comenzado a hablar?




 




En niños de 2 años


 

  1. ¿Responde a preguntas sencillas, sin gestos y sin mirar a los labios?
  2. ¿Dice palabras sencillas habituales?
  3. ¿Construye frases de 2 palabras?




 




En niños de 3-6 años


 

  1. ¿Tiene el niño un lenguaje adecuado para su edad?
  2. ¿Grita el niño excesivamente al hablar?
  3. ¿Contesta el niño sistemática o frecuentemente con un qué?
  4. ¿El niño sube muy alto el volumen del televisor?
  5. ¿Tiene problemas de relación o integración en la escuela?
  6. ¿Es introvertido, distraído o agresivo?



Cuando el problema aparece en la etapa escolar



Por otra parte, los problemas de audición también pueden manifestarse cuando el niño ya ha empezado a ir al colegio. En estos casos, según FIAPAS aunque la capacidad de habla ya ha sido adquirida, el niño puede presentar ciertos problemas de comprensión o de conducta, con lo cual el entorno más inmediato: familia, profesores y amigos, no es consciente de que existe un problema auditivo. Ello puede tener como consecuencia que el niño o niña se encuentre en una situación de aislamiento que le provoque, entre otras cosas, inseguridad, baja autoestima o problemas de adaptación, etc.

De hecho, los niños y niñas que padecen de problemas de audición en etapa escolar suelen tener un retraso significativo en el aprendizaje, es decir, un bajo rendimiento académico; dificultad en memorizar canciones y poemas o de seguir y recordar las indicaciones verbales del profesor; no se le entiende bien al hablar. También les cuesta entender lo que le dicen a causa precisamente de estos problemas de audición y pueden mostrar dificultades para seguir una conversación larga. Todas éstas son pistas e indicios que los padres pueden tener en cuenta de cara a detectar un posible problema auditivo en sus hijos.


Soluciones a la medida de cada niño

Una vez conocido el problema, tres profesionales entran en escena: el otorrino, el audioprotesista y el logopeda. El médico otorrino (O.R.L.) realizará un estudio completo para determinar el diagnóstico y establecer el tratamiento más adecuado, así como para prescribir las prótesis auditivas más adecuadas.

El siguiente paso es realizar un estudio completo para determinar la adaptación del audífono o bien la realización de un Implante Coclear, en el caso de las sorderas severas y profundas. Actualmente existen audífonos digitales que gozan de la tecnología más avanzada y ofrecen un sonido de una elevada calidad. Los Institutos Auditivos Integrales de GAES cuentan con especialistas en audioprótesis infantil y equipamiento adecuado para realizar este tipo de estudios. Por último, el logopeda estimulará y facilitará el desarrollo de la comunicación y el lenguaje oral.

También resulta fundamental en este proceso que los padres entren en contacto con elmovimiento asociativo de familias con objeto de disponer, por un lado, de información actualizada y especializada en relación con la sordera de sus hijos y por otro, contar con el apoyo emocional de otras familias con quienes compartir la misma experiencia.