Bebés: su mundo mes a mes

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Cuando un bebé aterriza en casa, son muchas las dudas que asaltan a los padres. Desde su alimentación hasta los signos que te alertarán sobre su estado de ánimo, te ofrecemos toda la información para “estar a la última” en lo que al cuidado de los más pequeños de la casa se refiere.


Su alimentación, mucho más que calmar su hambre


La OMS lo reitera por activa y por pasiva siempre que tiene oportunidad: hasta los 6 meses de vida la mejor forma de proteger al bebé es alimentarle con leche materna. Día sí y día también aparece una nueva investigación que aporta nuevos datos sobre los beneficios que los ingredientes de la leche materna aportan al desarrollo integral de los bebés. Así, por ejemplo, y tal y como explica el doctor José Manuel Moreno, del Servicio de Nutrición Clínica del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, “la leche materna es rica en muchos ingredientes beneficiosos, los  resultan fundamentales durante los primeros meses, cuando el  cerebro del niño está en pleno desarrollo”. La lista de ventajas que la lactancia materna tiene para la salud presente y futura del niño y para su correcto crecimiento es prácticamente interminable. Estas son algunas de las más evidentes: protección frente a un buen número de infecciones (otitis, bronquiolitis…) debido a su contenido en anticuerpos procedentes de la madre, que refuerzan su inmunidad; menos riesgo de alergia; mayor protección frente a enfermedades como el asma, la diabetes, la obesidad o el síndrome de muerte súbita del lactante…. La última de las evidencias científicas apuntan a que, además, la longevidad de los niños alimentados con pecho es mayor.

Leches de sustitución: cuándo y cómo
Sin embargo, no siempre es posible alimentar al niño con leche materna (y, también, hay madres que por una razón u otra rechazan esta opción). “Lo ideal en estos casos es que los bebés reciban un preparado artificial que cuente con prácticamente las mismas propiedades que la leche de la madres”, señala el experto. De hecho, se puede decir que las fórmulas en las que se basan las múltiples leches de sustitución que se pueden encontrar en la farmacia son “casi” perfectas (teniendo en cuenta que la leche materna contiene ingredientes exclusivos que a día de hoy son muy difíciles de fabricar artificialmente así como otros que todavía no se han identificado totalmente), ya que incluyen todos los nutrientes esenciales para la correcta alimentación y desarrollo del niño: todas ellas están enriquecidas con vitaminas, calcio, hierro y otros minerales e incluyen otras sustancias como los prebióticos, que estimulan el sistema inmune del bebé.

Además, la formulación de estas leches va variando a medida que el niño crece, adaptándose a sus necesidades en cada momento. En este sentido, en la farmacia se pueden encontrar básicamente tres tipos de leche infantil en función de la edad del niño: de inicio, de continuación y de crecimiento.
•    Las leches de inicio se utilizan desde el nacimiento hasta los 5-6 meses de edad. Aportan una mayor cantidad de proteínas y menos contenido en  hierro que las de continuación, que se Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos suelen utilizar entre los 5-6 meses hasta los 12-15. En el mercado se pueden encontrar tanto en forma líquida como en polvo (la composición no varía).
•    En cuanto a las leches de crecimiento, su incorporación se recomienda a partir de los 12 meses, como “transición” o paso previo a la leche de vaca. Aportan un equilibrio proteico y de grasas que protege el sistema digestivo del niño, aún en formación.
•    Un “plus” más que ofrecen las fórmulas de sustitución: se podría hablar de una cuarta categoría, la de las leches “especiales” que incluyen en su formulación ingredientes destinados al alivio de algunos problemas como son la  regurgitación, la intolerancia a la lactosa, la alergia a la proteína de la leche de vaca, etc. También hay versiones para bebés prematuros o con bajo peso al nacer.

DHA: indispensables para su vista
Entre los ingredientes casi “mágicos” que aporta la leche materna destacan los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, sobre todo el DHA (ácido docosahexaenoico). “Estos nutrientes  son fundamentales para la maduración del sistema óptico y el desarrollo cerebral- explica el doctor Moreno-.  Es durante los primeros meses de vida cuando juegan un papel más determinante ya que, cuando el niño nace, su cerebro está en desarrollo y es muy rico en grasas insaturadas, sobre todo en la retina, que es dónde se concentran mayores cantidades de estos ácidos grasos poliinsaturados. Es precisamente  en este periodo de crecimiento cuando más importante resulta que se rellenen bien estos depósitos, tanto en el cerebro como en la retina, para que el bebé tenga un desarrollo adecuado de sus funciones. Sabemos que los niños que toman pecho presentan una mejoría de la agudeza visual frente a los que reciben una fórmula artificial”.

En este sentido, recientemente una de estas fórmulas, elaboradas por los laboratorios Mead Johnson Nutrition, ha demostrado, a través de los estudios científicos correspondientes, que su consumo favorece el desarrollo visual del lactante, gracias a la incorporación de una mezcla de ácidos grasos que contiene más de un 0,3 por ciento de DHA, una fracción de grasas que no están presentes en la leche de vaca, que es de dónde proceden la mayoría de las fórmulas infantiles. Este producto acaba de conseguir la opinión positiva de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

Los cuidados diarios
La higiene y los mimos especiales de una zona tan delicada como es su piel son una de las mejores garantías de bienestar que se pueden ofrecer al bebé. No hay que olvidar que ésta tiene unas características que la hacen especialmente sensible; así, por ejemplo, es entre un 40 y un 60 por ciento más delgada que la de un adulto  y prácticamente carece de vello. Además, su pH, al nacer el bebé, es prácticamente neutro (6,5), pero poco a poco se va haciendo más ácido hasta llegar a 5,5. Esta mayor acidez permite que la dermis sea más resistente frente a las bacterias, de ahí la necesidad de evitar el uso de jabones alcalinos, ya que éstos pueden eliminar ese manto ácido protector.

Talco, cremita y otros complementos del pañal
La zona del pañal se puede catalogar como “de alto riesgo”, debido a su tendencia a enojecerse, irritarse e incluso descamarse. Los expertos desaconsejan el uso de los polvos de talco, ya que resecan mucho la ya de por sí delicada piel de esta zona. Además, al aplicar el talco en forma de polvo se corre el riesgo de que el bebé lo inhale,(lo que puede resultar lesivo para sus mucosas).
Respecto a las cremas, hay una amplia variedad de productos específicos en la farmacia. Ten siempre a mano una que contenga antisépticos en su formulación y utilízala siempre ante los primeros signos de erupción. Un aviso: no le apliques cremas cicatrizantes ni ningún tipo de ungüento sin consultar antes con el pediatra.

En cuanto a las toallitas, constituyen sin duda la opción más cómoda y rápida de limpiar el culete del bebé. Además de eliminar los restos de suciedad, le protegen debido tanto a su suave tejido como a su formulación, que respeta el pH fisiológico. Pero ¡ojo!: no cometas el error de utilizar para esta zona otro tipo de toallitas (como por ejemplo las desmaquilladoras), por muy suave e hipoalergénica que sea su formulación, ya que éstas pueden incluir ingredientes (alcohol, por ejemplo) que pueden dañar la piel del bebé.

Pupas de la piel: sus señas de identidad
Durante los primeros meses de vida, su piel puede “dar la lata” en más de un sentido. Esta es una guía rápida de las afecciones más frecuentes y algunos consejos para aliviarle, aunque en todos los casos hay que seguir las pautas del pe
diatra:

•    Eccema del pañal:
-Qué es: es una erupción que aparece en la zona del culete debido al contacto continuo de su piel con la orina y las heces.
-Cómo aliviarle: Déjalo sin pañal durante un rato, para reducir el nivel de humedad en el área, y aplícale una crema tratante prescrita por el pediatra.
•    Eritema Tóxico:
-Qué es: se trata de marchas formadas por erupciones de granitos amarillentos rodeados de un halo rosado o rojizo, que suelen localizarse en la parte superior del cuerpo. Es frecuente durante los primeros días de vida del bebé.
-Cómo aliviarle: este tipo de erupción desaparece por sí sola. Si dura más de un par de semanas consúltalo con el pediatra (recuerda que no debes aplicar por tu cuenta cremas o ungüentos).
•    Millium Facial:
-Qué es: son pequeños granitos o quistes blancos que aparecen sobre todo en la zona de la cara. Son típicas de las primeras semanas, ya que tienen su origen en un exceso de sebo “souvenir” de la producción hormonal de la madre existente en la placenta antes de nacer. Tras el parto, este nivel de hormonas disminuye poco a poco.
-Cómo aliviarle: el millium desaparece por sí solo; tan sólo hay que mantener su piel lo más limpia posible. Ni se te ocurra frotar.
•    Acné neonatal:
-Qué es: se produce cuando sus mejillas, su frente o su mentón se llenan de pequeños granitos rojos o con puntitos de pus. Es típico de los recién nacidos y tiene su origen en las hormonas maternas.
-Cómo aliviarle: no le toques los granitos y, mucho menos extraigas el pus. Es el pediatra quien debe recomendar cremas específicas en caso de que no remita en poco tiempo.
 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos•    Miliaria Rubra:
-Qué es: también conocida como erupción del calor, suele ser consecuencia de aquellas situaciones en las que el niño está expuesto a temperaturas elevadas. La piel de la parte superior del cuerpo y de los pliegues enrojece y pueden aparecer pequeñas ampollas.
-Cómo aliviarle: intenta no abrigarle excesivamente, pásale una esponja humedecida con agua tibia; vístele con ropa ligera de algodón y refréscale poniéndole un paño humedecido en la frente. Si pasado un tiempo la congestión no remite, avisa al pediatra.
•    Dermatitis seborreica:
-Qué es: se trata de una erupción tipo eczema que aparece durante las primeras semanas de vida y que se caracteriza por manchas rojas y descamaciones en la cabeza y en la cara, que se vuelven más rojas si el bebé llora o se calienta.
-Cómo aliviarle: consulta al médico para que te confirme el diagnóstico. Seguramente te prescribirá una crema a base de hidrocortisona, que hará que la erupción desaparezca en dos o tres semanas.

LA OPINIÓN DEL EXPERTO
“La costra láctea es inofensiva; no molesta al bebé”
Dr. José Antonio Martínez Orgado, del  Servicio de Neonatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro, de Madrid (foto adjunta)

-¿Por qué aparece la costra láctea?
Aunque no se conoce con exactitud su causa, se sabe que es  consecuencia de un exceso de producción de grasa por las glándulas del cuero cabelludo del bebé, que junto con la descamación normal de la piel de la zona, forma un capa consistente (“costra”) de color amarillento.
-¿Cómo se elimina?
Si no se desprende con el lavado y cepillado, puede utilizarse un algodón impregnado en aceite mineral (nunca de oliva), por ejemplo el  aceite que se use para la piel del bebé; se aplica sobre la costra durante 10-15 min para reblandecerla, para posteriormente intentar despegarla con un cepillado suave con un cepillo blando, o frotando suavemente con una toalla. Después, se debe lavar la cabeza del bebé para retirar los restos de piel y de aceite.
-¿Cada cuánto hay que hacer este proceso?
Puede repetirse cada 1-2 días hasta que desparezca la costra, para luego seguir con  los lavados frecuentes de champú suave.  El algunas ocasiones de costra muy gruesa, el pediatra puede aconsejar el uso de vaselina salicílica (que se prepara en farmacias) para el descostre.
-¿Produce alguna molestia al bebé?
La costra láctea es inofensiva, normalmente no molesta al bebé, y su principal problema es el estético.

Su salud: últimas noticias
Tabaquismo y muerte súbita del lactante: hay relación
Tal y como señala el doctor Frederic Camarasa, coordinador del  Grupo de Trabajo para el Estudio y la Prevención de la Muerte Súbita del Lactante de la Asociación Española de Pediatría, “Muchas mujeres no están concienciadas de los riesgos asociados al tabaquismo durante el embarazo y la lactancia. Cerca de un lactante nadie debería fumar. De la misma manera, se debería evitar el sobrecalentamiento en aquellas habitaciones donde haya mucho calor o abrigar en exceso al niño. Además, se ha observado que los colchones blandos y dormir en la cama con los padres también se asocia a una mayor incidencia de la muerte súbita del lactante”.  En cuanto a la postura en la que debe dormir el niño, el experto señala que “Diversas publicaciones han demostrado de manera inequívoca que este síndrome está asociado con poner al niño a dormir en postura boca abajo. Así, se ha observado que hacer que los niños duerman boca arriba, ni boca abajo ni de lado, se acompaña de una disminución entre el 50 y el 67 por ciento de la incidencia”.

Un guiño a la homeopatía
Se estima que cerca del 35 por ciento de la población utiliza medicamentos homeopáticos con mayor o menor frecuencia. Y los niños también se benefician de esta forma de medicación. Así, por ejemplo, en Estados Unidos, entre el 2 y el 10 por ciento de los niños toman remedios homeopáticos. En España, la Organización Médica Colegial (OMC) acaba de reconocer a la homeopatía como acto médico, que precisa de un diagnóstico, de una indicación terapéutica y, además, debe ser realizada por un personal cualificado y en centros sanitarios debidamente autorizados. “Los pediatras desconocemos muchos de los aspectos relativos a la homeopatía y sería interesante que dispusiéramos de más información. Por un lado, sus defensores subrayan sus escasos efectos indeseables y la larga experiencia de su uso en niños y lactantes, así como en el embarazo y la lactancia. De hecho, las revisiones publicadas muestran resultados positivos de la homeopatía respecto al placebo. Sus detractores, por el contrario, destacan que los grandes avances de la medicina que han permitido disminuir la mortalidad y aumentar la esperanza de vida están asociados a la medicina convencional y señalan que los tratamientos homeopáticos no se han demostrado científicamente eficaces en las patologías pediátricas analizadas, aunque en algunos estudios su efecto es superior al placebo”, explicó el profesor Gabriel Galdó, catedrático de Pediatría en la Universidad de Granada durante su intervención como moderador en una mesa redonda de controversia sobre la homeopatía celebrada en el marco del último Congreso de la Asociación Española de Pediatría.

Lo cierto es que hay evidencias científicas de que la homeopatía, como complemento a la medicina convencional, puede resultar beneficiosa en muchas de las dolencias típicas de los bebés como el cólico del lactante, los problemas del sueño y algunas alter
aciones de la conducta.

Niños asmáticos y deporte
Según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), el asma afecta a entre el 8 y el 12 por ciento de los menores de 18 años. De hecho, se trata de la enfermedad del aparato respiratorio más común en la población infantil. Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en los primeros cinco años de vida, comenzando el 25 por ciento de los casos durante los primeros 12 meses. Sin embargo, y tal como explica el doctor Tomás Chivato, presidente de la SEAIC, “el asma es una enfermedad infradiagnosticada. Es frecuente utilizar eufemismos o nombres que confunden para referirse a ella (broncoespasmo, bronquitis asmática…) en vez de llamarla claramente por su nombre. En este sentido, se debe informar de la eficacia de los tratamientos asmáticos actuales, y en los casos de asma alérgica (la gran mayoría) realizar un tratamiento curativo con inmunoterapia (vacunas alérgicas). Y es que hay que saber que el asma se cura en muchos casos”.

Por otro lado, y contrariamente a lo que muchas personas creen, los niños asmáticos deben realizar ejercicio físico, pero de manera “adecuada”. Según los expertos de la SEAIC, entre las ventajas del ejercicio físico en estos niños destaca la mejora del desarrollo y de su condición física y una mayor tolerancia al ejercicio. Además, está demostrado que en los asmáticos que realizan una actividad física habitualmente, los ataques ocasionados por el esfuerzo se reducen o son menos fuertes, las crisis de asma se controlan mejor y hay un mayor control del nerviosismo producido por los ataques.

SU CARÁCTER, SUS EMOCIONES Y SUS NECESIDADES
¿SABES INTERPRETARLOS?

A los padres (sobre todo aquellos que son primerizos) les cuesta bastante precisar qué es exactamente lo que les quiere transmitir su hijo a través de manifestaciones como el llanto o la gestualidad. El Instituto del Bebé Nuk ha patrocinado un manual que puede resultar sumamente útil en este sentido: La guía de la expresión del bebé, resultado de un estudio científico realizado en colaboración con los profesores Enrique García Fernández-Abascal, catedrático del Departamento de Psicología Básica II, de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia; Francisco Martínez Sánchez Montañés, profesor titular de la Facultad de Psicología de Murcia; y Mariano Chóliz, profesor titular de la Facultad de Psicología de Valencia.

Guía exprés para descifrar sus gestos
 – Alegría:  eleva las mejillas y reduce la abertura de los párpados; desplaza la comisura de los labios hacia atrás y arriba; separa  los labios; dirige el labio inferior hacia abajo; su mandíbula cae.
– Dolor: es una de las expresiones faciales más definidas y uniformes:  las cejas van “hacia abajo” y se juntan; eleva las mejillas y reduce la apertura de los párpados; estira
los párpados; cierra los ojos; frunce o arruga la nariz; alarga la comisura de los labios; desciende la mandíbula y abre la boca.
– Ira, enfado: los gestos a través de los cuales tu hijo puede manifestar que se encuentra a disgusto son la elevación de la parte posterior de las cejas; también, si desciende y contrae las cejas; eleva el párpado inferior y reduce la abertura de los párpados; alza la barbilla; junta los labios, los tensa y los aprieta; deja caer la mandíbula.
– Miedo: se caracteriza por una tensión facial generalizada, acompañada de los siguientes gestos: eleva  la parte interior de las cejas y desciende la exterior; dirige hacia arriba el párpado superior; separa los labios y alarga la comisura de los labios; deja caer la mandíbula.
-Tristeza: es típico que ante circunstancias que le producen tristeza o desasosiego (como, por ejemplo, cuando tiene que separarse de mamá), eleve la parte interior de las cejas y las baje  formando un triángulo; descienda la comisura de los labios, que incluso pueden estar temblorosos; alce la barbilla; deje caer la mandíbula.
– Sorpresa: el niño la manifiesta elevando las cejas y el párpado superior; dejando caer la mandíbula; y abriendo la boca
-Desagrado, asco: eleva las mejillas; cierra los párpados; frunce y arruga la nariz y eleva la barbilla.