Cómo combatir el "Síndrome de la clase turista"

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Se conoce como “Síndrome de la clase turista” la aparición de trombosis venosa profunda (TVP) o de su complicación más grave, la embolia pulmonar, en personas tras un viaje prolongado en coche, avión,.., superior a cinco horas. Y la principal forma de prevenirlo es mediante la correcta hidratación y los pequeños ejercicios con las extremidades.


El “Síndrome de la clase turista” fue acuñado a finales de los años 1990, coincidiendo con la proliferación de los vuelos baratos y la bajada de precios de las diversas compañías, que propiciaron una mayor afluencia de viajeros en vuelos de larga duración hacia destinos lejanos. Entonces fue cuando comenzó a detectarse que las personas que realizaban este tipo de viajes tenían un riesgo mayor de sufrir trombosis.

La aparición de estas complicaciones se debe al reducido espacio entre asientos de los aviones en clase turista, la deshidratación y/o la falta de ejercitación de las piernas en un prolongado tiempo. Los vuelos de larga duración también favorecen la deshidratación por la presión de la cabina (presurizadas a presión atmosférica reducida) y los sistemas de renovación del aire, con lo que la humedad relativa ambiental es reducida.

Personas con patologías que predisponen a la trombosis, como el síndrome antifosfolípido y el cáncer, tienen mayor riesgo de padecer este “síndrome”, al igual que todas aquellas  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentospersonas que tienen problemas circulatorios, las personas mayores y las embarazadas. Los síntomas pueden manifestarse con posterioridad al vuelo en forma de hinchazón, dolor u hormigueo en las extremidades.
 
Un problema que puede ser grave
“Tanto la trombosis venosa profunda como la embolia pulmonar son manifestaciones de lo que se conocen como enfermedad tromboembólica venosa. La trombosis venosa profunda consiste en la formación de coágulos de sangre en las venas profundas de las extremidades inferiores. Estos coágulos pueden formarse durante la fase de movilidad reducida del viaje y pueden desplazarse hasta lugares lejanos como los pulmones y provocar una embolia pulmonar, que consiste en la obstrucción total o parcial de las arterias de los pulmones por coágulos que han emigrado desde las piernas. Es un problema que puede ser grave”, afirma el Dr. Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

La inmovilidad influye sobre la circulación de la sangre a través del sistema venoso y favorece el estancamiento. “Todo ello favorece la formación de coágulos en las piernas sobre todo en personas con factores de riesgo como la obesidad, varices, enfermedades circulatorias y del corazón, intervenciones quirúrgicas recientes, embarazo y puerperio, mujeres que consumen anticonceptivos orales y el tabaquismo, además de la edad, aunque también se puede dar en personas jóvenes”, añade el Dr. Aranceta.
 
Hidratación y diversidad de bebidas
Las estrategias de prevención son sencillas, aunque no son aplicadas con la frecuencia que sería deseable. Así, “lo primero que el viajero debe tener en cuenta es que tiene que mantener una hidratación adecuada, para lo que se recomienda consumir aproximadamente un vaso de líquidos cada hora durante el viaje, y debe abstenerse de consumir bebidas alcohólicas, porque favorece la deshidratación”, explica el experto.

También se recomienda mover durante el viaje periódicamente las piernas y deambular, sobre todo haciendo ejercicios, para mover la musculatura de las pantorrillas mediante compresión manual o haciendo ejercicios.

En las personas con factores de riesgo también puede ser aconsejable tomar ácido acetilsalicílico 125 mg por vía oral antes del viaje, además de las medidas comentadas. Y, como siempre, se recomienda consultar con el médico de familia.

La hidratación es esencial para prevenir la aparición del “Síndrome de la clase turista” y la diversidad de bebidas es de gran ayuda para el viajero. “Agua, zumos, infusiones, refrescos… Diversificar el tipo de bebidas y líquidos que se consumen durante un viaje largo puede favorecer mantener la ingesta de un vaso de líquido cada hora”, agrega el Dr. Aranceta.