El futuro de las técnicas de diagnóstico in vitro pasa por determinar biomarcadores de enfermedades y trasladarlo a reactivos sencillos que permitan confirmar o descartar patologías en las consultas de atención primaria o en planta, sin tener que pasar por el laboratorio. Es lo que se denominan instrumentos point of care (pruebas cerca del paciente o POCT). Así lo han señalado los expertos con motivo de la VI Conferencia del Ciclo “La Aportación de la Tecnología Sanitaria” organizada por la Real Academia Nacional de Medicina y la Fundación Tecnología y Salud bajo el título “Innovación en Diagnóstico In Vitro”.

Según ha explicado el doctor Ginés Escolar, jefe de Servicio Hemoterapia y Hemostasia del Hospital Clínic de Barcelona, “la aplicación de pruebas de laboratorio sencillas que puedan orientar o confirmar un diagnóstico en minutos, supondrían un ahorro de visitas innecesarias a las consultas especializadas”. En esta línea señala como escenario ideal la elaboración de una batería de pruebas “realizables con unas instalaciones mínimas que permitan al médico diagnosticar o descartar una enfermedad sin complejidades. Esto le tranquilizaría y aumentaría su eficacia, ya que en ocasiones se deriva por precaución”.

Para este especialista, las innovaciones en el ámbito del Diagnóstico In Vitro se han producido a dos niveles, “por un lado, en la detección de biomarcadores que son muy fiables y rápidos para el diagnóstico de patologías agudas y que permiten iniciar el tratamiento; y por otro, las innovaciones en genética molecular y bioarrays, dirigidos a perfeccionar el diagnóstico y optimizar estos tratamientos”.

A estas innovaciones, por su parte, Jordi Pujol, patrono de la Fundación Tecnología y Salud, añade las producidas en los sistemas de información de laboratorio, así como la robotización y la automatización de todas las pruebas. “Sin duda, han revolucionado la dinámica de los laboratorios, haciendo posible la obtención de los resultados sin intervenciones manuales”.

Por su parte, la profesora Carmen Maroto, académica de Número de la Real Academia Nacional de Medicina y catedrática de Microbiología y Parasitología de la Universidad de  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosGranada, indica que “las técnicas, muy sensibles y específicas, van en tres direcciones de mejora: en el diagnóstico, el tratamiento y los estudios epidemiológicos”.

Así, se estima que las disciplinas donde el desarrollo de las técnicas de Diagnóstico In Vitro tendrá una mayor repercusión serán en las enfermedades cardiovasculares, las oncológicas y las infecciosas. “Hay que tener en cuenta que son las de mayor prevalencia”, añade el doctor Escolar.

La lucha contra el tiempo
Tal y como señala la profesora Maroto, reducir el tiempo en el que se obtienen los resultados de las pruebas biológicas ha sido uno de los grandes logros en el ámbito del Diagnóstico In Vitro. “Antes para diagnosticar una simple bacteria podíamos tardar hasta 72 horas. Hoy en día con las técnicas modernas podemos hacerlo en 6 horas”, especifica. Además, añade, “en este tiempo podemos estudiar los 24 microorganismos más frecuentes productores de fenómenos de sepsis, incluyendo bacterias, cocos, hongos,…”. Todo ello supone que el inicio del tratamiento se hace mucho antes, con más y mejores datos, y, por tanto, con un pronóstico mejor.

Pero no sólo se ha mejorado en términos de tiempo, sino también en precisión, “incluso las técnicas más simples han mejorado su especificidad y sensibilidad, permitiéndonos estudiar una serie de aspectos como pueden ser los factores de patogenicidad y virulencia de determinados microorganismos que hasta la fecha era imposible”.

En este sentido, Jordi Pujol apunta que “la inmediatez de los resultados es una ventaja muy importante para el paciente. De hecho, instrumentos point of care como la determinación de glucosa permiten, desde hace tiempo pero cada vez con mayor sencillez, que el propio paciente los realice en su casa en cuestión de segundos. Igualmente ocurre con los dispositivos de medición de la coagulación sanguínea”. Asimismo, añade que el sistema robotizado de los laboratorios representa que el paciente tenga el servicio en su propio centro de salud, “ya que existe un sistema de recogida y, de la misma manera que va a coger una receta o hacer una visita rutinaria, le extraen sangre y al día siguiente ya puede disponer de los resultados”. Todo ello sin desplazamientos.

Optimizar recursos
Acercar las pruebas de laboratorio a los pacientes supondrá, en opinión de todos los especialistas, una optimización de recursos. Y es que, según han coincidido en señalar, el gran reto en este momento es poder incorporar las innovaciones que se producen a la vez que se piensa en términos de sostenibilidad del sistema sanitario y de mejora de la cartera de servicios.

“La industria tiene que tratar de mejorar los costes que representan sus productos y servicios para ayudar a la sostenibilidad del sistema sanitario, pero también tiene que pensar en su responsabilidad con sus empleados y tratar de mantener los puestos de trabajo innovando y dando mejor servicio al paciente”, señala Jordi Pujol.

Se estima que las técnicas de Diagnóstico In Vitro representan un 2% del total del coste sanitario y, sin embargo, el 70% de las decisiones clínicas se basan en los datos que aportan. Por otro lado, a nivel internacional la industria de este sector invierte en torno al 5-6% de sus ventas en I+D.

Ejemplos cercanos
En muchas ocasiones es difícil que el paciente perciba las mejoras en el campo del Diagnóstico In Vitro. Sin embargo, estas técnicas son indispensables no sólo en el diagnóstico temprano de una enfermedad, sino también en su seguimiento e incluso su prevención.

En esta línea, el doctor Escolar ha señalado como ejemplo de detección precoz el programa frente al cáncer de colon puesto en marcha en algunas autonomías. “A través de una muestra biológica de heces se puede comprobar si hay sangrado oculto, lo que permitirá decidir la procedencia de realizar una colonoscopia posterior para detectar precozmente lesiones que podrían malignizarse”, explica. 

Por su parte, la profesora Maroto ha hecho especial hincapié en la importancia de las técnicas de Diagnóstico In Vitro para la monitorización del tratamiento en VIH. “Actualmente somos capaces de detectar si la carga vírica es positiva o negativa, es decir, saber si el tratamiento funciona o está fracasando”. Otras aplicaciones que ha señalado son la identificación de las causas de los fracasos terapéuticos o la predicción de la evolución de los tratamientos en función de los genotipos de los que se trate.

Otro ejemplo son los brotes epidemiológicos. “En Andalucía, ante un brote de tuberculosis multirresistente, hemos podido saber dónde se producía la mutación de la bacteria que lo hacía resistente al tratamiento”, concluye.

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Redacción Consejos

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