Contaminación electromagnética, un problema de salud pública

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Con motivo del Día Internacional contra la Contaminación Electromagnética, que se celebró el 24 de junio, la Fundación para la Salud Geoambiental reivindica el derecho de los ciudadanos a vivir en espacios libres de radiaciones que afecten negativamente a la salud, y recuerda a los poderes públicos la necesidad imperiosa de una legislación que ponga límite a las emisiones de campos electromagnéticos.

“Es una cuestión de salud pública. Día tras día surgen nuevos estudios que aumentan nuestra inquietud por los efectos de las radiaciones. Hace pocas semanas, el informe Interphone, promovido por la OMS, añadía nuevas sombras de preocupación sobre la relación entre teléfonos móviles y tumores cerebrales. Cada día tenemos más antenas de telefonía en las azoteas de nuestros edificios, y nosotros mismos abrimos las puertas de nuestros hogares a fuentes de radiación electromagnética como los routers wifi y los teléfonos inalámbricos. Es hora de plantearse el problema de la contaminación electromagnética como un problema de salud pública, que genera no sólo enfermedades, sino gasto sanitario, absentismo laboral y otros muchos problemas”, argumenta Fernando Pérez, vicepresidente de la Fundación para la Salud Geoambiental.

Por todo ello, la Fundación para la Salud Geoambiental recomienda a los ciudadanos un uso racional de las fuentes de radiaciones. “No podemos dejar de escuchar las recomendaciones de los científicos alertando sobre la necesidad de aplicar el principio de precaución y protegernos de la contaminación electromagnética. No se trata de renunciar al bienestar que  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosnos proporcionan los avances tecnológicos, sino de conocer los riesgos que implican todos estos aparatos para saber utilizarlos de manera adecuada y con moderación. Es una cuestión de mera lógica”, explica Pérez.

En esta línea, Fundación para la Salud Geoambiental recomienda a los ciudadanos varias medidas destinadas a minimizar nuestra exposición a las radiaciones:

·         No colocar en la mesilla de noche aparatos eléctricos que puedan ser fuente de campos electromagnéticos, como radio-relojes enchufados a la corriente, teléfonos inalámbricos o móviles cargándose. Es mejor recurrir a aparatos con pilas, y poner los teléfonos lejos de la cama.

·         Evitar hablar por el móvil pegándolo a la oreja, para no tener esta fuente de radiaciones tan cerca del cerebro. Es preferible utilizar el manos libres (con cable, no bluetooth) y, sobre todo, evitar que los niños usen estos aparatos.

·         No instalar electrodomésticos, como lavadoras, neveras, hornos eléctricos o calderas de gas en la pared contigua a la cabecera de la cama.

·         Comprobar que la instalación eléctrica de la casa está correctamente realizada y que la toma de tierra funciona con eficacia.

·         Evitar las tecnologías inalámbricas, como los routers wifi, los teléfonos inalámbricos, etc., que saturan nuestro ambiente de radiaciones de alta frecuencia. Son preferibles las tecnologías por cable, pero si realmente es imprescindible una instalación inalámbrica, es necesario colocar las fuentes de radiación lejos de los lugares de alta permanencia y apagarlas cuando no se estén utilizando.

·         Antes de adquirir una nueva vivienda u oficina, es recomendable comprobar que no haya cerca antenas de telecomunicaciones, líneas de alta tensión o transformadores urbanos.

Fernando Pérez considera que “lamentablemente, todavía hay muy poca conciencia social sobre los riesgos que implica una sobreexposición a ondas y campos electromagnéticos. Es necesario que se hable mucho más de estos temas. La gente tiene muy poca información. Estamos sometiéndonos a un riesgo que podría ser fácilmente evitable con gestos sencillos  y baratos”, concluye.