El eccema, la rinitis y el asma, patologías concomitantes en niños

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La comorbilidad o tendencia de las enfermedades a ir juntas en un mismo paciente, no es una cuestión sólo de azar -o mala suerte- en el caso de eccema, rinitis y asma en la infancia. Un estudio, cuyos resultados se han publicado en el último número de The Lancet Respiratory Medicine, llega a esta conclusión tras evaluar a 23.434 niños de 4 y 8 años de edad que forman parte del proyecto europeo Medall (Mecanismos de Desarrollo de la Alergia). “Los niños con dos o tres de estas enfermedades alérgicas a los 4 años tienen una predisposición de entre 30 y 60 veces mayor de tener dos o tres de estas patologías a los 8 años”, explica a CF Josep M. Antó, autor del estudio y director del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (Creal), de Barcelona.

“Las patologías deben verse de manera integral por un médico o por un equipo multidisciplinar”

Este investigador, que coordina el Medall junto con Jean Bousquet, del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm), en Francia, argumenta que la tendencia actual es “estudiar las enfermedades como entidades más pequeñas. Sin embargo, también hay que mirar en la dirección contraria, considerando su unión en unidades más grandes. De ahí que haya que hacer un diagnóstico integrado de eccema, rinitis y asma”. Es decir, que el primer especialista que vea al niño sospeche de la existencia o futuro desarrollo del resto de patologías. Esta idea es respaldada por Carmelo Escudero, del Comité de Alergia Infantil de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), que afirma que “las tres enfermedades deben verse de forma integral por un médico o por equipos multidisciplinares”.

Escudero cita un trabajo publicado en 2013 por su compañera Mª Dolores Ibáñez, alergóloga del Hospital Universitario Niño Jesús, de Madrid, que muestra la congruencia de los datos europeos con datos en población española. “Casi el 50 por ciento de niños de 6 a 12 años con rinitis alérgica tenían asma y el 40 por ciento presentaban dermatitis atópica”.

El estudio europeo “confirma un hecho conocido y cuenta con un alto número de participantes, lo que da idea de la elevada prevalencia de estos trastornos”, señala Cristina Rubio, dermatóloga del Hospital Infanta Sofía, en Madrid. “La asociación de dermatitis atópica, rinitis y asma en el paciente o sus familiares es conocida y observada diariamente en la práctica clínica, aunque no siempre se producen en el mismo individuo ni simultáneamente. Aún no se conocen los mecanismos fisiopatogénicos implicados, pero probablemente sean comunes en estos procesos”.

Antó destaca la importancia de que “esta tendencia a asociarse más de la cuenta se mantenga a los 8 años. La comorbilidad trae más comorbilidad con el paso del tiempo, lo que refuerza más el hallazgo”. Para Escudero, “esto permitirá desarrollar estrategias de atención sanitaria”.

“La comorbilidad ocurre tanto en niños que están sensibilizados a alérgenos como en los que no”

Otro descubrimiento clave es que, “en contra de lo que creíamos, esta comorbilidad ocurre tanto en los niños que están sensibilizados a alérgenos (con IgE) como en los que no. Lo que quiere decir que, además de la alergia, hay otros mecanismos implicados que aún no conocemos”, dice el experto del Creal.

CUBRIR EL ESPECTRO ATÓPICO
Según Rubio, “normalmente la dermatitis atópica es la manifestación más temprana, y sería interesante poder aplicar maniobras terapéuticas que, además de controlar la dermatitis, sirvieran como prevención del desarrollo de manifestaciones alérgicas tipo rinitis o asma”. Estudios preliminares hablan de que un mejor control de la dermatitis atópica puede reducir la incidencia de asma en el futuro, “lo cual confiere mucha más importancia al correcto control de la enfermedad cutánea, no sólo por su gravedad en cuanto a los síntomas, complicaciones o disminución de calidad de vida, sino por la importancia de la prevención de una enfermedad crónica potencialmente grave”, dice la especialista del Infanta Sofía, añadiendo que investigaciones futuras probablemente definirán mucho mejor la relación entre estos trastornos, “siendo deseable la detección de dianas terapéuticas que cubrieran todo el espectro atópico”.

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