Ficha del mes: Lupus

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En esta enfermedad crónica e incurable, de origen desconocido, las defensas pueden atacar cualquier tejido u órgano del paciente. El lupus aparece principalmente en la pubertad, afectando en un 90 por ciento de los casos a mujeres, y cursa con brotes y exacerbaciones continuos.

Según datos la Sociedad Española de Reumatología, el lupus eritematoso sistémico afecta en España a unas 40.000 personas, en su mayoría mujeres (en una proporción de nueve por cada hombre), y se presenta mayoritariamente en la edad fértil aunque puede aparecer desde la infancia hasta la senectud. Es una enfermedad crónica del sistema inmunitario que provoca que el mecanismo de defensa del organismo comience a atacarse a sí mismo, lo que crea un exceso de anticuerpos en el torrente sanguíneo y causa inflamación y daños en las articulaciones, los músculos y los órganos. Así, pueden verse afectados la piel, el corazón, los pulmones, los riñones o el cerebro.

Su causa es desconocida, aunque se sabe que existen factores genéticos, ambientales y metabólicos que pueden influir en su aparición.

La enfermedad de las mil caras

La diversidad de los síntomas que presenta y su semejanza con los de otras muchas enfermedades ocasiona errores en el diagnóstico o que este sea tardío, cuando ya ha afectado a algún órgano. Además el lupus es la enfermedad de las mil caras, por lo que puede manifestarse en cada paciente de un modo completamente diferente. Entre los síntomas clínicos más frecuentes destacan el dolor e inflamación de las articulaciones, cansancio, fiebre, pérdida de apetito y de peso, disminución del número de glóbulos blancos, rojos y plaquetas, manchas en el dorso de la nariz y en las mejillas, e incluso trastornos neurológicos como estados de confusión, cefaleas o convulsiones.

Tratamiento

Los periodos de actividad e inactividad característicos del lupus, hacen que ésta sea imprevisible, lo que conlleva una merma en la calidad de vida de los pacientes, obligados a adaptar su vida a las limitaciones de la enfermedad.

El tratamiento del lupus incluye diferentes fármacos en función de la gravedad, desde antinflamatorios no esteroideos y corticoides (que ha supuesto un cambio en el pronóstico de la enfermedad, pero con importantes efectos adversos si no se hace un uso racional de los mismos), hasta fármacos inmunosupresores potentes.

La piel, en el punto de mira

Al ser la piel uno de los órganos afectados, el lupus tiene una repercusión estética en los pacientes que en muchas ocasiones afecta a su autoestima y vida cotidiana. Además, es el mayor órgano del cuerpo y con mayor exposición, por lo que se hace imprescindible incidir en su protección y cuidado.

Está contrastada la relación entre la exposición a la radiación ultravioleta y una mayor actividad de la enfermedad y por ello, las asociaciones de pacientes reivindican que los fotoprotectores sean subvencionados. En una jornada informativa celebrada recientemente, la Asociación Madrileña de Lupus (AMELyA) recordaba que hay que protegerse también en invierno del sol, expuso cómo afecta el lupus al pelo, su recuperación y tratamientos; así como el uso del maquillaje terapéutico, para que el paciente con lesiones en la piel pueda sentirse más seguro.

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