Fitoterapia, segunda arma terapéutica en la menopausia

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Desde hace unos años, la mujer busca cada vez más en la medicina natural un complemento a la medicina convencional en el cuidado de su salud y bienestar. La menopausia es una etapa en la que la mujer experimenta diferentes trastornos asociados como sofocos, insomnio, cambios de humor e irritabilidad o disminución del deseo sexual.

“En este sentido, aunque no cabe duda de que la terapia hormonal sustitutiva es el tratamiento más eficaz de los síntomas moderados y severos de la menopausia, la fitoterapia se prescribe a cerca del 70 por ciento de las mujeres, sobre todo a aquellas pacientes en que existe una contraindicación para la terapia hormonal sustitutiva, o en los casos en que la mujer no desee tratamiento hormonal y quiera aprovechar los diversos efectos positivos de la fitoterapia”, afirma el doctor Estanislao Beltrán, jefe de sección de la Unidad de Gestión Clínica de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario San Cecilio de Granada y profesor asociado de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de esta ciudad.

Por tanto, debido al cada vez más importante papel que tiene la fitoterapia en la salud de la mujer, los expertos reunidos estos días en el XI Congreso Nacional de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), revisarán y actualizarán las últimas novedades en el tratamiento fitoterápico como una herramienta más para ofrecer a las mujeres una atención integral y personalizada en una etapa natural de su vida como es la menopausia.

La fitoterapia es, por tanto, una opción terapéutica más en la medicina en la que confían los ginecólogos, de forma que casi todos los profesionales ya la prescriben habitualmente en sus consultas. “De hecho, cada vez es mayor el número de mujeres que ante la llegada del climaterio se interesa por la medicina natural y acuden a la consulta directamente a solicitar información sobre sus beneficios”, señala el doctor Beltrán.
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Las isoflavonas y sus beneficios
Los fitoestrógenos son una serie de compuestos vegetales con propiedades estrogénicas y entre los diferentes tipos que se conocen las isoflavonas son utilizadas por cerca del 90 por ciento de las mujeres menopáusicas que siguen un tratamiento fitoterápico, convirtiéndose en el tratamiento natural más empleado para prevenir las enfermedades y trastornos asociados a la menopausia, sobre todo a partir de la última década. “Así, las isoflavonas poseen una estructura química tal que les permite actuar en los mismos lugares que algunas hormonas femeninas, supliendo en parte el papel de los estrógenos, cuya disminución durante la menopausia es la causa de la aparición de sofocos, sudoraciones, enfermedades cardiovasculares y osteoporosis”, indica el doctor Beltrán.

La soja es fundamentalmente la planta de la que se obtienen estas sustancias naturales que producen una reducción significativa de los sofocos y ejercen un efecto protector sobre los problemas cardiovasculares, además de prevenir la aparición de osteoporosis. “No obstante, para que el tratamiento sea efectivo debe administrarse una dosis diaria adecuada y, en este caso, para el abordaje de los síntomas climatéricos debe ser de entre 40 y 80 mg de isoflavonas, de las cuales, 15 mg deberían ser de genisteína. Después es necesario un tiempo mínimo de 8-10 semanas para observar sus efectos”, explica el doctor Beltrán.

La genisteína es la isoflavona con mayor afinidad por los receptores de estrógenos y la que mayor potencia estrogénica presenta. “Por este motivo, parece ser la isoflavona más prometedora sobre los síntomas vasomotores, el riesgo cardiovascular o el hueso. Y es de esperar que en un futuro próximo podamos disponer de ensayos que nos permitan comprobar más exactamente los efectos de la genisteína, así como de las distintas moléculas del grupo, para que se pueda establecer sin lugar a dudas cuáles de ellas pueden resultar más útiles para una indicación dada, y a qué dosis han de ser administradas para obtener los resultados deseados”, apunta este experto.

Además, existen otras plantas empleadas en la salud de la mujer como son la onagra, que previene el envejecimiento de la piel y es eficaz en el tratamiento de las alteraciones dérmicas, el ginseng, eficaz frente a la fatiga o la valeriana y la savia contra el insomnnio.

Fitoterapia, siempre bajo supervisión
Para garantizar la seguridad, es fundamental que la paciente consulte siempre a su ginecólogo, médico, o farmacéutico antes de utilizar una planta como si de un medicamento se tratase. Nunca hay que olvidar que las plantas medicinales presentan actividades farmacológicas que son útiles para el tratamiento de distintas dolencias, pero su mala utilización puede ser motivo de interacciones y efectos adversos.

“Las plantas medicinales”, puntualiza el doctor Beltrán, “a pesar de su seguridad, no son inocuas. Son fármacos y, como tales, deben respetarse las indicaciones del prospecto y asegurarse de que tienen el reconocimiento del Ministerio de Sanidad”. Todos los medicamentos basados en plantas medicinales y que pueden encontrarse en una farmacia deben pasar los mismos controles que fármacos de síntesis, e incluso alguno más que garantice la ausencia de contaminantes y la concentración de principio activo. Sin embargo, no siempre ocurre así con las plantas que se venden en otros establecimientos.