Por otra parte, ha incido en la importancia que cumplen los riñones en el cuerpo humano y en el proceso de envejecimiento y deterioro general de las personas. “El riñón es uno de los órganos más complejos por las diferentes funciones que tiene, con más de 30 tipos celulares. Sus células, junto a las del cerebro, son las más importantes para el control del envejecimiento en nuestro organismo, y por ello es especialmente relevante que sigamos avanzando en frenar las enfermedades que lo atacan. Teniendo en cuenta además que el envejecimiento es el principal factor de riesgo de cualquier enfermedad en general, por lo que retrasar el envejecimiento ayudaría a retrasar la aparición de muchas enfermedades”, ha explicado. “Es un órgano tan complejo que los investigadores le estamos descubriendo funciones nuevas, y en este caso, una función tan importante como la regulación del envejecimiento, de la que sabemos poco aún”.
En este sentido ha señalado que el 70% de nuestros genes está marcado por el ritmo circadiano (del sol), y que ese ritmo es diferente en las células envejecidas, por lo que el reto es actuar mediante la reprogramación celular para modificarlo y así retrasar el envejecimiento.
Juan Carlos Izpisúa ha desvelado que ya “hemos logrado reprogramar células del riñón en ratones que nos han dicho que envejecen más tarde”, pero ha aclarado que son resultados iniciales y todavía queda mucho camino por delante para su aplicación en humanos. “Hay que tener esperanza en el futuro y ser optimista, pero también realista, y nos queda mucho por hacer”. Para avanzar en ello, ha pedido una mayor colaboración y diálogo entre los profesionales de la investigación y el ámbito médico, de manera que “el puente entre la investigación básica y la aplicada y clínica sea mucho más cercano, y entre todos dispongamos de la información necesaria para seguir progresando”.





