Estas consideraciones han sido realizadas por el Dr José Romero-Urcelay, director Clínico del Departamento de Trastornos de la Personalidad en el hospital Broadmoor (Inglaterra), durante la mesa de expertos “Estilos de vida y Trastornos Psiquiátricos. La violencia en la sociedad actual” dentro del XX Curso de Actualización en Psiquiatría que se celebra durante esta semana en Vitoria.
El evento es una reunión anual de expertos nacionales en psiquiatría en la que colaboran el Hospital Santiago Apóstol, el Hospital Psiquiátrico de Álava, el departamento de Neurociencias de la Facultad de Medicina de la Universidad del País Vasco, el Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco, y Osakidetza.
Uno de los temas destacados ha sido la violencia doméstica que debido a la crisis está incrementando su incidencia en la sociedad. En este sentido, el experto ha destacado que “la pobreza es uno de los factores claves en violencia doméstica, y es más frecuente y severa en los grupos socio-económicamente pobres”.
Sin embargo, ha detallado que la figura del varón tiene gran importancia en los problemas de violencia domésticos cuando éstos se deben a una pérdida del poder adquisitivo porque, según la etiología de la violencia doméstica, “los varones que viven en pobreza sufren un aumento del estrés por una crisis de identidad masculina, presionados por modelos sociales de masculinidad”.
Como prevención, ha explicado que hay que tener en cuenta si existe “desigualdad en la posición de las mujeres en el contexto de relaciones íntimas y su posición social” y si “se impone la violencia doméstica como posición normativa en situaciones conflictivas/falta de alternativas en la resolución de conflicto”.
En el caso de que no se puede frenar un episodio violento, el Dr. José Romero ha explicado que “hay que eliminar el sentimiento de culpabilidad de las víctimas porque aumenta la responsabilidad de los perpetradores”.”Incluye a las victimas en el desarrollo de política, legislación y procedimientos que aseguren la responsabilidad/imputabilidad de los perpetradores”, ha añado.
Así, el experto cree que estimulando “a los participantes a meditar sobre los motivos” y haciéndoles “entender los factores de riesgo y definir el problema” es necesario para una relación personal sana.
